En 1681 la peste asoló la ciudad de Jaén y parte de Andalucía dejando fallecidos por cada calle y rincón de la provincia. En Jaén las autoridades decidieron habilitar un hospital a las afueras de la ciudad para llevar allí a los muchísimos afectados que en ese lugar morían sin remisión. Tres frailes del convento de San Francisco se ofrecieron voluntarios para atender a los moribundos, solo uno sobrevivió. Viendo la gravedad del momento los fieles decidieron sacar en procesión a Nuestro Padre Nazareno, El Abuelo, para que hiciera un milagro. Llevaron su imagen hasta la misma puerta del sanatorio y le rogaron que la epidemia parase. Y según cuentan las crónicas desde ese momento no hubo más muertos y a los pocos días cerraron el hospital al no haber ya enfermos y le entregaron, de forma testimonial, las llaves del centro a El Abuelo. Es por eso por lo que Nuestro Padre Nazareno lleva colgada de su mano unas llaves.

A día de hoy la cosa de esta nueva catástrofe sanitaria esta igualmente peligrosa y además todos los países están dando palos de ciego para acabar con la gripe china que nos arrasa y que además sirve de pretexto para que gobiernos criminales como el nuestro nos amordace y pisotee nuestros derechos civiles. El miedo les conviene para sacar leyes anticonstitucionales como la nueva ley educativa o la eutanasia, por poner solo dos ejemplos.

Lo que les he contado del Abuelo no es algo imaginario e irreal. Estas cosas suceden. Tampoco es leyenda que, cuando un Jueves Santo llueve en Sevilla, muchas veces sacan a El Gran Poder a la calle y cesa la lluvia. Se acerca otra Semana Santa sin actos y sin procesiones, para gran regocijo de esta gentuza que está acabando con España.  Saldremos de esta como otras veces con la ayuda de Dios. Por eso pido que este jueves Santo, sin gentes abarrotando su paso, saquen Al Señor de Sevilla a la calle para que deje de llover tanta muerte y miseria. Por nuestro bien saquen sin demora a Nuestro Padre El Gran Poder y paseen su Majestad por las calles de Sevilla y por nuestros corazones llenos de Fe en El Señor. Amén.