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La prensa española se hizo eco de aquella insólita aparición de Nina. 

 

Una auténtica revolución ecológica y ciudadana produjo la llegada a las costas coruñesas concretamente a la ensenada de Veigue del delfín Nina. Corría el mes de noviembre de 1970, cuando un pescador creyó avistar un delfín en esas las aguas. Nueve meses después, el buceador profesional Luis Salleres, recibió el encargo de reparar las cadenas de una las numerosas bateas mejilloneras, que plácidamente se asientan en la ensenada sandense de Veigue-Lorbé, frente a las playas de Cirro y San Pedro de Viigue, en la ría de Betanzos, una de las centrales del litoral gallego.   

Cuál sería su sorpresa, que de pronto, una de sus aletas, fue enganchada por un delfín de notable dimensión. Salleres, al notar el contacto, ascendió rápido a la superficie  muy alarmado y asustado. De todas formas volvió a sumergirse y comprobó que el delfín volvía a acercarse con intenciones pacíficas. Luis, con precauciones, alargó un brazo y acarició al cetáceo, que comenzó a dar saltos y a juguetear con el submarinista. En las siguientes jornadas, en que Luis Salleres continuó con su trabajo, el delfín, que sería bautizado en principio con el nombre  de “Nino”, aparecía puntualmente a acompañar en su jornada laboral a Salleres y de paso jugar con él. Incluso llegó a estar por espacio de dos días sin ver a su amigo, pero cuando reapareció lo hizo dando grandes saltos de júbilo.  

La noticia corrió como la pólvora por La Coruña. Inmediatamente centenares de curiosos iniciaron un diario peregrinar a la costa de Lorbé. Unos en traje de submarinismo, otros en diversas embarcaciones, otros desde tierra, deseaban comprobar con sus ojos que Nino,  era un dócil delfín, que lo único que deseaba era jugar. Y así fue, Nino comenzó a jugar con niños  y mayores, ya que no establecía diferencias. Durante unos días de ese verano, estuvo enfermo, posiblemente por ingerir algún alimento en mal estado. En esas jornadas, tuvo un comportamiento un tanto huidizo y extraño, pero al  recuperarse  volvió ser el mismo con sus alegres juegos y piruetas. Nino profería dos tipos de sonidos. Uno muy parecido a la llantina de un niño y otro tipo Morse.

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1971 Centenares de personas se acercaron a la ensenada de Vegue-Lorbe,  a jugar con el dócil cetáceo.  

La aparición del delfín fue noticia de interés para los servicios informativos de televisión española. Ante tal expectación, el recordado Félix Rodríguez de la Fuente y su equipo de filmación, llegaron a La Coruña el día 5 de agosto con intención de grabar un programa sobre el comportamiento del simpático delfín. Los coruñeses, Luis Salleres, Tito Diehl, Pacucho Vázquez, José Freire,  Ramón Sáinz de la Hoya y la joven nadadora Nanda del Castillo, acompañaron al gran amigo de los animales en su aventura coruñesa.  

Los equipos de rodaje de TVE y NO-DO realizaron una filmación de más de setecientos metros de película, donde lograron que Félix, provisto de una escafandra, se encontrase con el delfín y jugase y nadase con él. Era la primero vez que el doctor Rodríguez de la Fuente realizaba una inmersión con escafandra y botellas, para uno de sus trabajos.  

Los primeros en lanzarse al agua fueron Diehl, Pacucho y un cámeraman, provisto de un gran aparato, para la realización de tomas submarinas. Luego lo hizo Félix, acompañado de otro cámara y de Luis Salleres. Nina les rodeó de seguido y comenzó a jugar con todos ellos. Félix Rodríguez logró asirse a una de las aletas de Nino y se paseó, a remolque del Delfín, varios metros, logrando unas escenas únicas, que pudieron ser captadas por sus cámaras. Félix sería quien descubriese que Nino era Nina. 

Al no estar acostumbrado  a la escafandra, Félix Rodríguez,  decidió prescindir de ella y continuar con su aventura, respirando por el tubo.   Tras casi una hora de juegos en el agua, como filmación de imágenes, el doctor y sus acompañantes regresaron a la embarcación    

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  1. El doctor Félix Rodríguez de la Fuente, preparándose para sumergirse en la ensenada de Veigue-Lorbé, a fin de jugar y observar al delfín Nina. 

Según Rodríguez de la Fuente  la experiencia resultó maravillosa. “Yo que nací en Burgos”, dijo el gran investigador, “y a pesar de que mi ciudad está lejos de la costa, soy un apasionado del mar“. “Nunca había visto un caso como este”. “Es algo fabuloso, extraordinario” “Nina, es un ejemplar superior a todos los conocidos hasta la fecha, ya que es totalmente distinto a los amaestrados que llenan los espectáculos de circo.”  “Nina es un delfín adulto pero joven, lo que se refleja en sus ganas enormes de jugar” “Sin embargo Nina es salvaje y no obstante es enormemente dócil”. ¿Cómo llegó hasta aquí? Puede ser que resultase  herido en una refriega con marrajos y peces espadas, refugiándose en aguas poco profundas, donde no hay depredadores y si abundante comida”. “Nina merece la máxima protección; de su caso se hablará en todo el mundo” 

El doctor Rodríguez de la Fuente, finalizados sus juegos con Nina, se acercó a otra embarcación donde se encontraban el Gobernador Civil de la Provincia, Prudencio Landin Carrasco y el comandante de Marina de La Coruña, capitán de navío Félix Bastarreche del Carré, que portaban un curioso telegrama, que había sido enviado desde Madrid a la comandancia Militar de Marina de La Coruña, del cual dieron conocimiento a los medios informativos y  que decía: “Conocida tu llegada a playas coruñesas te deseo una grata estancia. Afectos y caricias. Tuya siempre. Delfina”. Tanto desde el Gobierno Civil de la Coruña, como desde  la comandancia de Marina, se adoptaron medidas para que Nina no sufriese ningún tipo de accidente, prohibiendo en la zona la faena de embarcaciones con aparejos de  redes.  

Sin duda, aquel verano Nina fue considerado como el veraneante más ilustre de todos los que visitaron La Coruña. 

Dos días después, el sábado siete,  el Jefe del Estado, Generalísimo Francisco Franco,  a bordo del yate Azor, se acercaría hasta los dominios del delfín. Dos de sus nietos, Merry y Cristóbal, aconsejados por el doctor Rodríguez de la Fuente, y acompañados por los submarinistas Luis Salleres y Roberto Diehl,  se lanzaron al mar y juguetearon con él.  

En septiembre le tocaría el turno al equipo del capitán Jaques Costeau, que llegó al mando de Jaques Renoir y que impresionaría más de 2.500 metros de película sobre Nina, realizados por la  cámara del submarinista Iver Omer, mientras otro  miembro del equipo,  Bernard Delamotte, jugaba con él y le acariciaba. En un momento de los juegos aparecieron por el lugar tres arroaces, a los que Nina expulsó sin contemplaciones de la zona, Una vez logrado su objetivo, regresó a los juegos  con el miembro del equipo del segundo de Costeau, Jean Renoir. Otro colaborador del equipo del Comandante Costeau, Eugene Lagorio, registró los sonidos que emitía Nina. Renoir, fascinado, diría a la prensa, que Nina era única en el  mundo.

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  1. Yate Azor. Desde él, dos de los nietos del Generalísimo Franco, se lanzaron al agua en la ría de Sada y jugaron aquel verano con el delfín Nina. 

Se llegó a barajar la posibilidad de erigir un monumento al noble animal. Días después llegaría un equipo de una cadena de televisión norteamericana, que filmaría también una cinta del juguetón delfín.

 Incluso fue tal el furor por el delfín en La Coruña, que los empresarios circenses Feijoo y Castilla instalaron en la Palloza,  bajo una gran carpa azul, una gran piscina y presentaron un  espectáculo titulado “Florida Delfín Show”, en  donde dos inteligentísimos delfines, divirtieron, durante la hora que duraba el espectáculo, a un gran número de coruñeses, que llenaron con su presencia las diferentes funciones, y donde pudieron admirar como jugaban al baloncesto, al fútbol, saltaban a través de aros de fuego y otras habilidades de los simpáticos animales. 

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  1. Anuncio insertado en prensa del espectáculo Florida Delfín Show

Desgraciadamente, a finales de diciembre del mismo año 71,  el cuerpo sin vida de Nina apareció flotando en las aguas de Lorbé. Al parecer quedó enganchado entre una de las cadenas de una batea mejillonera, no pudiendo salir a la superficie para respirar y murió ahogado. También se barajó la posibilidad que algún pescador desaprensivo, pudiera haber sido el autor de la muerte de Nina, debido a que desde la llegada del delfín, muchas redes aparecían rotas y la pesca en aquella zona había disminuido considerablemente.  

En la historia de la ciudad de La Coruña quedará marcada para siempre la presencia de aquel delfín, que fue el gran protagonista y animador del verano de 1971 y que desde las profundidades nos trajo su dialogo cordial, amigable, simpático y juguetón. 

P/D En el archivo de RTVE tiene ustedes, queridos lectores, aquel programa de “Planeta Azul”,  titulado “El Delfín Nina” que el inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente grabó con el simpático cetáceo. En el programa, además de imagen insólitas e inolvidable, están las declaraciones del Gobernador Civil de La Coruña, Prudencio Landin, Comandante te de Marina, Capitán de novio Félix Bastarreche, el submarinista que lo descubrió,  su primer amigo, Luis Sallares, el empresario José Feire y los nietos del Jefe del Estado, Generalísimo Franco  María de Mar  y José Cristóbal, que tuvieron la oportunidad hostorica de jugar con la simpática y dócil NIna