“España está muy necesitada de una guerra civil un don del cielo… pero civil de veras, no con armas de fuego ni de filo, sino con armas de ardiente palabra que es la España de hoy”

 

Y no me lo invento yo, que no venga la policía a detenerme, que no soy yo el que habla, que es don Miguel de Unamuno y con toda la razón muchos años antes.

Lo dice Rafael Narbona y lo trascribo:

Algunos le reprochan al escritor vasco que se muestre indulgente con un “movimiento” que justifica “la dialéctica de los puños y las pistolas”, pero Unamuno hace tiempo que renunció al pacifismo, mostrándose partidario de “una guerra civil”, un “don del cielo”. Conviene aclarar esta declaración. Unamuno no piensa –al menos, de momento- en una contienda militar, sino en una confrontación intelectual. En los Juegos Florales de Almería de 1903, ya había manifestado: “España está muy necesitada de una nueva guerra civil, pero civil de veras, no con armas de fuego ni de filo, sino con armas de ardiente palabra, que es la espada del Espíritu”. Es la clase de guerra que predicó Cristo, cuando anunció que había venido a este mundo “a poner al hijo en contra de su padre y a la hija en contra de su madre” (Mateo, 10, 34-36). Unamuno se concibe a sí mismo como el sumo sacerdote de esta nueva guerra espiritual donde se decidirá el porvenir de España.

Sin comentarios.