Nunca nos olvidaremos de esta fecha, ocurrió a las 16:08 horas del 19 de junio de 1987, unos 30 kilos de amonal, entre 100 y 200 litros de gasolina, escamas de jabón y pegamento incluido para que las víctimas “sufrieran lo menos posible”. No se puede calificar de otra manera, fue una “masacre” a la que siempre conoceríamos como el atentado de “Hipercor”, de la Avenida Meridiana de Barcelona.

 Tampoco nos olvidaremos de las 21 víctimas mortales, ni de las 45 personas que resultaron heridas, algunas con secuelas de por vida, quemaduras gravísimas y amputaciones de miembros incluidas; y tampoco olvidaremos que esta lista pudo ser todavía bastante mayor. Al momento fallecieron 15 personas, otras seis lo harían en los días siguientes, la agonía fue terrible pues estaba claro lo que pretendíais con las características de la carga mortuoria que preparasteis, y alguno de los heridos lo sufrió durante más tiempo. El infierno en la tierra.  

En ese momento fallecieron, especificando la edad de los niños:

Jordi Vicente Manzares y su hermana Silvia de 9 y 13 años, y su tía Mercedes Manzanares Servitja, Susana Cabrerizo Mármol y su hermana Sonia, de 13 Y 15 años; las acompañó su madre María del Carmen Mármol Cubillo, la embarazada María Teresa Daza Cecilia y su marido Rafael Morales Ocaña, Milagros Ámez Franco, María Emilia Eyre Diéguez de Temes, Matilde Domínguez Martínez, Luisa Ramírez Calanda, Luis Enrique Salto Viñuelas, José Valero Sánchez y Xavier Valls Bauza.

Los días siguientes les acompañaron Felipe Caparrós Ubierna, Consuelo Ortega Pérez, Mercedes Moreno Moreno, María Rosa Valldellou Mestre, Bárbara Serret Cervantes y María Paz Diéguez Fernández.

Se dio el caso de una empleada del centro comercial que en el momento del atentado protegió su vientre y pudo salir con vida de ese lugar, más tarde dio a luz a un bebé que resultó con secuelas de ese día, nunca disfrutó del sentido de la audición ni del habla.

Un temporizador en ese edificio de cuatro plantas hizo que aquel Ford Sierra cargado hasta los topes volara por los aires, causara ese incendio, y esa nube de humo tóxico que impedía que los servicios de emergencia actuaran como era debido.

En unos segundos teníais todo listo, al resguardo de vuestra guarida disfrutasteis de las imágenes que más tarde se ofrecieron por la televisión, en vuestra cara me imaginé en ese momento una sonrisa cuando le comunicasteis a vuestros jefes el resultado de la misión y ellos os llamaron “Gudaris”, me gustaría verla ahora.

 

El colmo de vuestra hipocresía llegó cuando criticasteis por no efectuar a tiempo el desalojo a la dirección del centro y también a la policía, fue cuando tuvisteis un mínimo momento de duda ante las críticas recibidas, no hablo de arrepentimiento canallas. Les exigisteis que en unos minutos tuvieran la eficacia suficiente, para evitar un acto que preparasteis durante meses.

Portada del diario “El Norte de Castilla” del día 20 de junio de 1987.

Los asesinos que fueron condenados son los que siguen, pero sabemos que fueron muchos más, por acción, por omisión, o por ordenarlo, hubo un sumario y dos sentencias condenatorias con distintas fechas, en 1989 y 2003, y en ellas fueron condenados Domingo Troitiño Arranz, Josefa Mercedes Ernaga Esnoz, Rafael Caride Simón y Santiago Arróspide Sarasola.

Ya me da vergüenza decirle a los lectores las cifras de la condena, pero lo haré de forma respectiva, les hablaré del total de las penas, sumando todos los asesinatos, las lesiones y los estragos, los dos primeros, Domingo y Josefa fueron condenados a 794 años de prisión, para los dos segundos, Rafael y Santiago fue algo más leve, 790 años, (no sé, igual eran un poco menos culpables).

Más vergüenza me da decirles y hacerles saber estas fechas, Domingo Toritiño Arranz salió en libertad en noviembre de 2013 tras cumplir 26 años, Josefa Ernaga Esnoz en diciembre de 2014 tras 27 años y medio; como fueron condenados más tarde Rafael Caride fue libre en agosto de 2019 y Santi Potros salió en agosto de 2018.

Los que piensan que solo estuvieron en prisión por esta masacre se equivocan, fueron responsables de más muertes, y los que le hicieron el homenaje al salir son tan culpables como ellos.

Constituyó una esperanza para las víctimas durante algún tiempo aquel concepto que con el nombre de “Doctrina Parot”, aumentaba la permanencia de los asesinos en prisión, “pero hasta eso les fue quitado”.