Cuando las tropas Aliadas entraron en Berlín se encontraron con el problema de una nación, de un pueblo al completo, que a lo largo de casi quince años habían creído como eran un herrenvolk, un pueblo de señores, una raza superior, que se encontraba por encima de los principios universales de libertad e igualdad, en beneficio de una supuesta raza y cultura superior, la suya. El partido nazi tenía 8 millones de afiliados al finalizar la guerra fanatizados y fuera de la realidad que imperaba en el mundo que les rodeaba.

Con las divisiones soviéticas a la puertas del paraíso, cerca de Berlín, el 12 de abril de 1945 la Orquesta Filarmónica (El Palau) interpretó El crepúsculo de los dioses de  Wagner. A la salida del concierto miembros de las Juventudes Hitlerianas /CDR) regalaron cápsulas de cianuro entre los asistentes. Hitler y su Reich (Puigdemon y Torra) habían hecho una apuesta de todo o nada para finalmente tener que escoger la nada. Solo la muerte podía lavar el deshonor de la derrota. Era el final apoteósico, el Ragnarök que la cosmovisión nacionalsocialista tanto apreciaba. muchos optaron por esa vía en diferentes momentos. Cuando los soldados británicos llegaron a Berlín se encontraron los lagos de los barrios más prósperos llenos de cadáveres de mujeres que se habían asuicidado tras haber sido violadas por las tropas del Ejército Rojo.

Si Alemania tras el nazismo quería volver a vivir tenía que pasar pagina, olvidar casi quince años de adoctrinamiento y fanatismo político, con una medios de comunicación volcados en el adoctrinamiento de sus ciudadanos.

Desde el comienzo de la ocupación Aliada se prohibió la exhibición de toda clase de símbolos nazis, desde esvásticas hasta el “saludo alemán” realizado con el brazo en alto, de todo lo que rodeaba el ultranacionalismo alemán anterior a 1945, imperante desde 1933 (1976).

Pero para terner con el nazismo no era suficiente con castigar y señalar a los culpables, había que reeducar en los valores democráticos a los alemanes. Alemania había sufrido durante mucho tiempo un intenso adoctrinamiento por del régimen de Hitler (Generalidad). En primer lugar había que mostrar al pueblo alemán que la visión del mundo del nacionalsocialismo (nacionalismo catalán) había sido el culpables de la pobreza, la destrucción y la muerte de millones de sus compatriotas. La estrepitosa derrota militar del III Reich ayudó a ello, pero no era suficiente, para eliminar el pensamiento nazi. Era necesario convencer a los alemanes para que resultara viable establecer un régimen democrático y que no volvieran a invadir y aniquilar a sus vecinos. El mayor problema, los más fervientemente nazis, eran los más jóvenes ya que al fin y al cabo lo único que habían conocido en sus vidas era un sistema político e ideológico que le habían adoctrinado a lo largo de toda su vida. En la escuela, en la universidad, por medio del cine y la radio (TV3), en las concentraciones del partido, en las Juventudes Hitlerianas (CDR), en las SS (CUP) y en la Liga de Muchachas Alemanas.

En Augsburgo, en 1946 durante una exposición de arte abstracto, considerado durante el nazismo como , el público, hasta hacia solo unos días fervientemente nazi, se indignó de tal manera, especialmente los estudiantes, que lanzaron gritos pidiendo que se pegase un tiro al autor e incluso clamando enfurecidos <¡Campo de concentración!>. Pata terminar con el nazismo los primero que había que hacer era intervenir el sistema educativo y los medios de comunicación dejando fuera de su control al estado hitleriano.

Lo primera medida fue la elaboración de los Principios de Núremberg, fusión del Código de la Haya de 1907 y la Convención de Ginebra de 1928, para juzgar a los jerarcas nazis conforma estos Principios.

Los Principios de Núremberg vulnera por completo el Estado de Derecho, dado que uno de sus fundamentos es la irretroactividad penal. Es decir, nadie puede y debe ser juzgado por algo que en el momento de cometerlo no era delito (delitos que sí lo son incluso con sentencias judiciales en el caso catalán). Pero los crímenes del nazismo eran enormes y dieron lugar a la aparición de los crímenes contra la Humanidad. Los Juicios de  Núremberg sirvieron como forma de exponer los crímenes cometidos por el nazismo, señalar a los culpables y castigarlos. En cierta forma estos juicios sirvieron para restablecer la justicia al tiempo que los alemanes quedasen purificados y pudieran reintegrarse a la libertad y a la democracia.

En Alemania se prohibió celebrar las tradiciones militares nazis, exhibir medallas, condecoraciones y uniformes oficiales de cualquier tipo salvo los de policías y bomberos. Se prohibieron los memoriales, monumentos, carteles, placas y estatuas que evocaran al Ejército germano. Se requisaron de librerías y bibliotecas todos los ejemplares de libros que fomentasen la violencia y el militarismo nazi. En la zona ocupada por los británicos todos los profesores que quisieran continuar en su trabajo debían comprometerse a no glorificar el militarismo, ni a preparar a sus estudiantes para la guerra,.ni aleccionarles en el ultranacionalismo nacional socialista.

De la mano del crecimiento económico llegó la democracia. En 1949 se proclamó una nueva ley fundamental para la República Federal de Alemania, una nueva constitución. Una constitución democrática que contenía la llamada «cláusula de eternidad» con la que se blindaba la nueva constitución mediante los artículos 1 y 20. En el artículo 20 incluso se llega a reconocer un “derecho de resistencia”, de forma que “contra cualquiera que intente eliminar este orden todos los alemanes tienen el derecho de resistencia cuando no fuere posible otro recurso”. La defensa de la libertad, de la democracia... la lucha con el tiranicidio, de personas o de partidos, por cualquier medio.

En la Alemania actual la cultura nazi ha desaparecido. Es cierto que quedan minorías muy minorías que veneran al III Reich que en el régimen de libertad que se vive en Alemania pueden sobrevivir escondiendo sus ideas, sus símbolos, camuflados y en cierta forma protegidos en parte por una constitución que desprecian pero que le proporciona libertad y bienestar material. Se puede desnazificar a una nación, a un pueblo, SI, pero para lograrlo se tiene que tener la certeza moral que de esta acción es justa, buena y necesaria, incluso para los que querían seguir siendo nazis.