Ramón Triana del Arroyo, más conocido como Monchín por su cara de niño, nació en 1902 y recibió en su casa una buena formación católica y nunca dejó de practicar siguiendo la tradición piadosa de su casa, que iban todos juntos a Misa y rezaban el Rosario y novenas en casa. Acabaría vertiendo su sangre por Dios y por España.

Ejemplo de deportista, buen hijo y buen cristiano. Gran aficionado al naciente fútbol desde niño destacó enseguida por sus cualidades e instinto goleador. El Atlético de Madrid lo incorporó a sus filas a los 17 años. Destacó, además de por el gol, por su facilidad para el regate. Llegó a ser pieza básica del Atlético de Madrid de los años 20, conocido como el equipo de los caballeros, pero en 1928 una grave crisis económica de los colchoneros puso en el mercado a varios jugadores, entre ellos a Monchín Triana, que compaginaba su faceta de futbolista con sus oposiciones a notario. Lo fichó el Real Madrid.

En 1929 Monchín Triana, militando en el Real Madrid, perdió la final de la Copa de España contra el Español, conocida como la final del aguacero, por tremenda tromba que calló. Siguió en el Real Madrid y estuvo en el equipo que ganó la primera Liga blanca en la la temporada 1931/32, aunque si bien ya no era titular en esa época. Llegó a ser una vez internacional con España.

En julio de 1936 la familia de Monchín Triana fue víctima de la furia antireligiosa del Frente Popular. El padre de Monchín gestionaba la Cofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, lo cuál hizo que los milicianos fueran con saña a detener a toda la familia, entre los que se encontraba el jugador, ya retirado.

Su padre, él y dos hermanos varones se escondieron hasta que los milicianos amenazaron con detener a su madre y hermanas y entonces se entregaron los varones. Monchín creyó que siendo futbolista conocido no le pasaría nada a su familia, pero no fue así. Finalmente el padre, la madre y dos hermanas pudieron abandonar Madrid, gracias a refugiarse en la embajada cubana. Monchín y sus hermanos fueron trasladados a la Cárcel Modelo de Madrid donde estaba el mítico Ricardo Zamora, también preso por ser católico, si bien en su caso al ser tan famoso se libró de la muerte, cosa que no sucedió con Monchín.

Sus hermanos y él fueron asesinados en Paracuellos del Jarama en la madrugada del 7 de noviembre de 1936, acribillados con ametralladoras y sin acusación oficial.

Publicado en el Boletín AFÁN.