Poco más de cuatro años después de concluida la guerra civil, concretamente el viernes 20 de agosto de 1943, La Coruña vivió una vibrante jornada de exaltación patriótica en la que se tributó un multitudinario homenaje popular a nuestra gloriosa Armada, celebrando lo que se llamó el “Día de la Marina”.

La ciudad entera se había engalanado, colgando en sus calles y en sus balcones Banderas Nacionales y del Movimiento y, tanto el comercio como la industria en general, cerraron sus puertas para facilitar la participación de la población en tan emotiva jornada.

Alrededor de las siete y media de la mañana de aquel día, entre las brumas marinas, comenzaron a entrar en la bahía coruñesa los buques de la Armada que se sumarían a este memorable acto de exaltación patriótica.

A la cabeza, el Crucero “Canarias”, en el que enarbolaba insignia el Ministro de Marina, Almirante Salvador Moreno Fernández. Tras él, el también Crucero “Almirante Cervera” en el que izaba pabellón el Almirante Ramón Ozamiz y Lastra, jefe de la Escuadra. Junto a ellos, los Destructores “Almirante Valdés”, “Almirante Antequera”, “Jorge Juan”, “Ciscar”, “José Luis Díez”, “Sánchez Barcaiztegui” y las Lanchas Torpederas “LT-21” y “LT-22”.

Millares de coruñeses abarrotaban los muelles para presenciar las operaciones de atraque de los buques en los muelles de Méndez Núñez, Batería y Calvo Sotelo.

Desde primeras horas de la mañana, la plaza de María Pita, donde se iban a desarrollar parte de los actos, y sus alrededores estaban llenos de público y de ventanas y balcones colgaban multitud de enseñas nacionales.

En la citada plaza, frente al Ayuntamiento, aguardaba una Compañía de Honores del Regimiento de Infantería nº 29 -todavía hasta la promulgación del Decreto de 21 de diciembre de ese año (BOE del 2 de enero de 1944), no recuperaría su nombre histórico de “Isabel la Católica-, con Bandera, Banda, Escuadra y Música, y poco después de las once, se incorporaron a la formación, procedentes del puerto, dos Compañías de Marinería del Crucero “Canarias”, una del Crucero “Almirante Cervera” y otra del Tercio del Norte de Infantería de Marina de Ferrol, con Bandera, Banda, Escuadra y Música.

Estas fuerzas, fueron las encargadas de rendir los honores de ordenanza al Ministro de Marina a su llegada al Palacio Municipal, donde fue recibido por el Alcalde y la Corporación bajo mazas, así como por distintas autoridades y representaciones.

El acto, se inició con un discurso pronunciado por el Alcalde en el que refirió, entre otras cosas, la voluntad del Ayuntamiento coruñés de perpetuar la celebración anual del “Día de la Marina”, si bien no tenemos constancia de que tal efemérides volviese a celebrarse en la ciudad. Tras la intervención del regidor, respondió a sus palabras el Almirante Moreno con una vibrante alocución.

Crucero “Almirante Cervera”

A la conclusión del acto, el Ministro de Marina y demás Autoridades se trasladaron a los Cantones donde, desde una tribuna, presenciaron el desfile de las fuerzas participantes que fueron vitoreadas por miles de coruñeses que ocupaban las aceras de las avenidas de Montoto, Marina y Cantones.

Terminado el desfile, las Autoridades se dirigieron a las inmediaciones del Estadio Municipal de Riazor, que se encontraba en construcción, donde estaba previsto el emplazamiento de la Ciudad Universitaria, un proyecto que se llevó a efecto en los años siguientes, razón por la que esa zona de La Coruña recibe el nombre de Ciudad Escolar por haberse construido en ella la Escuela de Náutica, la de Comercio, la de Magisterio y un Instituto de Bachillerato.

Una vez allí, procedieron a la inauguración de cuatro calles -Almirante Cadarso, Almirante Eulate, Almirante Lángara y Almirante Vierna- dedicadas a otros tantos Marinos gallegos. El acto contó con la presencia de alguno de los familiares de los Almirantes que dan nombre a estas calles.

El Almirante Juan Francisco de Lángara y Huarte, nació en La Coruña el 10 de septiembre de 1735. Sentó plaza en la Real Compañía de Guardiamarinas de Cádiz. En enero de 1780, al mando de una Escuadra compuesta por once Navíos de línea y dos Fragatas, avistó, en las proximidades de los Cabos San Vicente y Santa María, una flota inglesa integrada por veintiún Navíos y diez Fragatas; a pesar de la enorme diferencia de fuerzas, Lángara los persiguió y atacó con valentía, llegando a tener que defenderse en su Navío “Fénix” del ataque de hasta cinco barcos enemigos. En 1797, La Coruña lo nombró Regidor perpetuo y al año siguiente fue ascendido a Capitán General de la Armada. Murió en Madrid el 18 de enero de 1806. En la placa, inaugurada en la calle que lleva su nombre, se leía: “Combate de San Vicente y Santa María 1780”.

El Almirante Luis Cadarso y Rey, nació en Noya (La Coruña), el 24 de noviembre de 1843 y murió, heroicamente, con el empleo de Capitán de Navío, el 1 de mayo de 1898 en la batalla naval de Cavite (Filipinas), a bordo del buque de su mando, el Crucero Protegido “Reina María Cristina”, siendo ascendido a Contralmirante a título póstumo. En la placa inaugurada se podía leer: “Comandante del Crucero Reina María Cristina. Cavite 1898”.

El Almirante Antonio Eulate y Fery, nacido en Ferrol el 5 de junio de 1845, ostentaba, con el empleo de Capitán de Navío, el mando del Crucero “Vizcaya” que resultó perdido, heroicamente, en la batalla naval de Santiago de Cuba, el 3 de abril de 1898. Falleció en Barcelona, tras su retiro con el empleo de Vicealmirante. La inscripción de la placa decía: “Crucero Vizcaya. Santiago de Cuba 1898”.

El Almirante Manuel Vierna y Belando. Nace en Ferrol en 1884. El 7 de septiembre de 1937, en aguas argelinas, puso en fuga a una Escuadra del frente popular, integrada por dos Cruceros y siete Destructores, tras haber recibido el impacto de un proyectil de 152 mm., circunstancia esta que originó la heroica muerte del Soldado de Infantería de Marina Manuel Lois.  El Contralmirante Vierna, murió, heroicamente, a bordo del Crucero Baleares, en el Mar de Alborán, en la noche del 5 al 6 marzo de 1938, hundido por la flota roja. La placa colocada, rezaba: “Crucero Baleares. Argel 1937”.

Como dato curioso, señalar que, durante muchos años, esta calle, ubicada en la parte posterior del Estadio de Riazor, uniendo Manuel Murguía con Avenida de la Habana, no contaba con vivienda alguna, si bien, hoy, creemos que es la que se localiza en un lateral de la “Casa del Agua”.

Destructor “Ciscar”

Con relación a los buques de la Armada, presentes en el puerto coruñés en aquella jornada, sin duda el más simbólico y representativo era el Crucero “Canarias”, buque insignia de la Flota. Crucero pesado, al igual que su gemelo el “Baleares”, perdido en 1938, habían sido autorizados por Ley de 13 de julio de 1926, durante el gobierno del General Primo de Rivera. Construido en la factoría ferrolana de la S.E.N.C., fue botado en mayo de 1931, sin embargo, debido a cuestiones de tipo político, al estallar la guerra civil todavía no estaba terminado. Fue entregado a la Armada nacional, entrando en servicio en septiembre de 1936.

Desplazaba 13.200 tn. a plena carga, con una eslora de 193,90 m., 19,50 de manga y 6,51 de calado. Disponía de cuatro grupos de turbinas Parsons, ocho calderas Yarrow y cuatro hélices que le proporcionaban una potencia de 90.000 cv. y un andar de 32 nudos. Su dotación era de entre 800 y 1.200 hombres.

Montaba ocho cañones Vickers de 203 mm., ocho Vickers antiaéreos de 120 mm. y otras piezas menores. En origen estaba previsto la colocación de doce tubos lanzatorpedos de 533 mm. que nunca recibió.

En los años 60-70, le fueron instalados sensores y equipos electrónicos, así como radares y se instaló el CIC (Centro de Información y Combate). Fue dado de baja en diciembre de 1975 y pese a intentar su conservación para museo a flote, finalmente fue desguazado.

El Crucero “Almirante Cervera”, fue autorizado en julio de 1922, dentro del programa naval del Almirante Cortina. Construido en Ferrol, fue entregado a la Armada en septiembre de 1928. Con un desplazamiento a plena carga de 9.330 tn.; su eslora era de 176,6 m., 16,6 de manga y 9,3 de puntal. Disponía de cuatro grupos de turbinas Parsons y ocho calderas Yarrow, con una potencia de 83.000 cv. que le permitían una velocidad de 34,4 nudos. Su dotación era de 566 hombres. Montaban ocho cañones Vickers de 152 mm., cuatro antiaéreos de 101 mm. y doce tubos lanzatorpedos de 533 mm. Fue dado de baja en agosto de 1965.

Los Destructores “Almirante Valdés” (1933-1957), “Almirante Antequera” (1935-1965), “Jorge Juan” (1937-1959), “Ciscar” (1936-1957), “José Luis Díez” (1929-1965) y “Sánchez Barcaiztegui” (1928-1964), pertenecían a la primera y segunda serie de la larga clase “Churruca” que concluiría, en los años 50, con la entrega de la tercera integrada por los “Liniers” (1951) y “Alava” (1951).

Los pertenecientes a la primera serie -“Sánchez Barcaiztegui”, “José Luis Díez” y “Almirante Valdés”- desplazaban 1.650 tn. a plena carga; por su parte los de la segunda -“Almirante Antequera”, “Jorge Juan” y “Ciscar”-, 1.914 tn. Su eslora era de 101,98 m., con una manga de 9,67 y 3 m. de calado. Disponían de dos turbinas Parsons y cuatro calderas Yarrow, con una potencia de 42.000 cv. y un andar de 34 nudos. Su dotación era de 160 hombres.

Montaban cinco cañones Vickers de 120 mm., los de la primera serie, y cuatro los de la segunda. Además, todos ellos, disponían de seis tubos lanzatorpedos de 533 mm., dos morteros lanzacargas de profundidad y otras piezas menores.

Lancha Torpedera LT 24, gemela de las LT 21 u LT 22 (Aldaba)

Por su parte, las Lanchas Torpederas “LT 21” y “LT 22”, pertenecían al modelo alemán “S-38”, construidas en astilleros germanos, habiendo recibido las denominaciones de “S-124”, la que en la Armada recibiría el nombre de “LT-21”, y “S-134”, la bautizada en España como “LT-22”.  Botadas durante los meses de abril y mayo de 1943, fueron trasferidas a la Armada Española el 31 de julio siguiente.

Desplazaban 115 tn. a plena carga, con una eslora de 34,94 m., manga de 5,122 y 2,892 de puntal. Disponían de tres motores diesel Daimler-Benz MG 501, con una potencia de 6.000 cv. y un andar de 39 nudos. Iban armadas con dos cañones de 20 mm., dos tubos lanzatorpedos de 533 mm y dos varaderos de cargas de profundidad. Su dotación era de 24 hombres.

Ambas unidades fueron dadas de baja en junio de 1956.

Aquella noche del día 20, el Casino de La Coruña, ofreció, en el Parque de “El Leirón”, una verbena en honor de la oficialidad de los buques que resultó muy animada y concurrida, resaltando la iluminación especial con la que había sido engalanado el parque. La fiesta, contó con la presencia del Ministro de Marina y varios Almirantes.

Finalmente señalar que, el sábado, día 21, el puerto y la bahía coruñesa fueron escenario de otro multitudinario acto: las regatas de traineras presididas por el Jefe del Estado, el General Franco.

Franco, llegó al Real Club Náutico de La Coruña a las siete y cuarto de la tarde, siendo recibido por las primeras Autoridades y aclamado por miles de coruñeses. Desde la instalaciones del Náutico presenció la prueba en la que participaron ocho embarcaciones pertenecientes al Regimiento de Artillería de Cuerpo de Ejército nº 48, al Regimiento de Ingenieros nº 8 y al Grupo de Intendencia nº 8, todos ellos de guarnición en la plaza de La Coruña; a la Unión Deportiva y Cultural de El Ferrol Viejo, al Club Relámpago de Santa Cruz de Mera y al Grupo de Empresas de Exportadores de Pescado, pertenecientes a la obra sindical de “Educación y Descanso”, y las de la Flotilla de Destructores y del Crucero “Canarias”, resultando ganadora la trainera de la Flotilla de Destructores a quien el Jefe del Estado entregó el trofeo del Generalísimo.

Una vez el General Franco abandonó la ciudad en dirección a su residencia veraniega del Pazo de Meirás, el Ministro de Marina embarcó en el Crucero “Almirante Cervera” y escoltado por los Destructores “Almirante Valdés” y “Jorge Juan”, puso rumbo a Santander, siendo despedido por las dotaciones de los restantes buques que cubrieron pasamanos y se dispararon las salvas de ordenanza, en tanto que la Música del Cuerpo de Infantería de Marina, embarcada en el “Cervera”, interpretaba marchas militares.