Queridos camaradas:

Os llamo camaradas, en cuanto que todos los que estamos aquí lo somos etimológicamente, habitantes de una misma cámara, por estar bajo un mismo techo, que, para nuestra fortuna, es un techo de inteligencia. 

Bajo un mismo techo pueden convivir muchas diversidades, en edad, en condición y en mentalidad. Y eso es bueno.

Yo, por ejemplo, soy profesor emérito de la Universidad Complutense, en la que explico Teoría del Periodismo y en la que he dirigido una tesis doctoral, sobre el ideario de José Antonio Primo de Rivera, la segunda que, en medio siglo, para su vergüenza, se ha leído en la Universidad española. La defendió Emilio González Navarro en  1994. La primera, sobre las fuentes del pensamiento de José Antonio,  la había defendido Feliciano Correa, en la Universidad de Extremadura, en 1980.

Soy catedrático jubilado y, por lo tanto, anciano. Lo digo con honra, porque, como es bien sabido, la libertad es patrimonio del anciano y, desde esta libertad, me declaro joseantoniano, sin conveniencia, sin ganancia y sin militancia alguna.

Salvo en el Sindicato Español Universitario, en el SEU que correspondía a mi edad, en el SEU voluntario de la posguerra, en la Universidad de Santiago y, después,  en la Escuela Oficial de Periodismo, no he militado formalmente en ninguna otra organización falangista: 

Ni en Frente de Juventudes

Ni en Falange Española  Tradicionalista y de las JONS

Ni en Guardia de Franco

Ni en Falanges Universitarias

Ni en JONS

Ni en Círculos Doctrinales José Antonio

Ni en Frente de Estudiantes Sindicalistas

Ni en Frente Sindicalista Revolucionario

Ni en Acción Revolucionaria Sindicalista

Ni en Frente de Alianza Nacional Libre

Ni en Falange Española Autentica

Ni en Falange Española Independiente

Ni en Falange Española de las JONS

Ni en Partido Español Nacionalsindicalista

Por supuesto, tampoco he militado en la Falange Chilena ni en la Falange Libanesa ni en la Falange Socialista Boliviana ni en la Falange Francesa ni el Partido Falangista Americano

Según una clasificación primaria, yo sería falangista por libre o autofalangista (como dice Ismael Medina), clasificación que proviene de la época en que se inventa la formula La Falange no existe; pero existen los falangistas [1].

En definitiva (ya lo  he dicho), me considero joseantoniano y así lo he explicado en un articulo titulado precisamente Joseantonianos,  que sucesivamente ha sido rechazado por la censura interna de cuatro diarios (La Vanguardia, de Barcelona, ABC, El País y El Mundo, de Madrid) y que, finalmente he podido publicar en una revista íntima, Altar Mayor [2], y en Internet.

Y, como joseantoniano, proscrito. Esta misma conferencia, con este mismo titulo, es el trasunto de la que, junto con otras sobre José Antonio, se prohibió escandalosamente, en 1999, (¡Dios mío!) en la Universidad de Salamanca.

Pienso y este es, naturalmente, un pensamiento particular, que lo joseantoniano  tiene una virtualidad actual superior a lo falangista, salvada su índole histórica. Y afirmo que estamos en condiciones de reconocer dignamente el fracaso histórico-político de la Falange, que propugnaba el empalme con la revolución del 14 de abril, la supresión de los partidos, la sustitución del parlamentarismo, el desmontaje del capitalismo, la creación de formas comunitarias de propiedad, la reforma agraria, la nacionalización de la banca, la síntesis izquierda-derecha o la sindicación de la plusvalía.

Quisiera explicar esta idea y, para aliviar la fatiga del auditorio, divido este discurso en cinco estaciones:

 

[1] ENRIQUE DE AGUINAGA, “Informe sobre la Falange de José Antonio”, conferencia en la Jefatura Provincial del Movimiento, 29 de octubre de 1972, Grafinsa, La Coruña, 1973, p. 32.

[2] IDEM, “Joseantonianos”, en “Altar Mayor” (revista), numero 50, Madrid, noviembre-diciembre de 1997, pp. 731-733.

Conferencia el Sábado, 1 de diciembre de 2001, 12 horas

Restaurante Lord Winston’s , Av. Reina Victoria, 12,

Madrid

Continuará....