Uno de los argumentos principales del separatismo catalán y del pancatalanismo para hablar de los “Paisos Catalans” y de una supuesta catalanidad intrínseca del Reino de Valencia es que supuestamente el reino fue conquistado y repoblado mayoritariamente por catalanes, después de la conquista definitiva de Valencia, en la primera mitad del siglo XIII por Jaime I el Conquistador (no hay que olvidar que Valencia había sido reconquistada por primera vez por el Cid en el siglo XI). En base a este argumento explican que, según ellos, en Valencia desde entonces se ha hablado catalán.

Sin embargo, que la mayoría de los repobladores del reino valenciano, a partir del siglo XIII fuesen catalanes, es algo que dista mucho de estar claro. Es cierto, naturalmente que hubo un número importante de catalanes, pero que fuesen la gran mayoría o simplemente la mayoría es algo más que discutible. La clave está en el Llibre del Repartiment”, el libro de registro de la época donde los escribas del rey anotaron las entregas de propiedades a los repobladores. En el siglo XIX el liberal catalán Próspero de Bofarull que dirigía el Archivo de la Corona de Aragón publicó una edición de esta obra, edición más que polémica, pues como demostró el gran medievalista Antonio Ubieto Arteta, estaba completamente manipulada, para ocultar en lo posible la presencia de repobladores aragoneses y del resto de la España cristiana para presentar la reconquista de Valencia como obra casi exclusiva de los catalanes.

Bofarull no contó a los repobladores cuyos nombres estaban supuestamente tachados en el “Llibre” quizá pensando que eran errores de los escribas o más probablemente lo hizo con mala fe. En realidad, como demostró Ubieto, los nombres tachados eran precisamente los más importantes, ya que se trataba de los repobladores que efectivamente se quedaron a vivir en Valencia. De hecho, sus nombres eran tachados precisamente como señal de que su “asiento”, su contrato con la corona, estaba ya cumplido al haber recibido las tierras y propiedades prometidas. Como Bofarull (y los autores próximos al pancatalanismo que le han seguido) no sabía eso o fingió ignorarlo le salían un total de más de 1000 casas en Valencia con repobladores de origen catalán y menos de 600 con repobladores de origen aragonés y no menciona repobladores de otros orígenes.

Existe otra obra clave para conocer el origen de los primeros repobladores de Valencia tras la conquista de Jaime I; son las “Trovas de mossen Jaime Febrer sobre los caballeros que vinieron con el rey D Jaime a la Conquista de Valencia”. Una obra escrita en verso en valenciano en el siglo XVIII, aunque su verdadero autor y la verdadera fecha de su composición, han sido puestas en cuestión, pero lo fundamental es la información que aporta.  Hasta donde se ha podido comprobar en base a documentos, las noticias que aportan estas “Trovas” en relación al origen de los repobladores, son correctas. Por tanto, parece que la información que poseía su autor es muy veraz.

El número de caballeros catalanes participantes en la conquista de Valencia que menciona esta obra es 163 (el 29 %), aragoneses 87 (el 15%), de otras regiones españolas 94 (17%), extranjeros 118 (21%) .  De otros 92 no es mencionada la procedencia y otros 312 no se asentaron en Valencia o murieron en la conquista. En cuanto a caballeros asentados definitivamente en Valencia hay 70 catalanes (29 %), 39 aragoneses (16%), españoles de otras regiones 47 (20%), extranjeros 54 (22%) y asentados sin indicación de origen 22 (9%).

Es decir, que, aunque la repoblación catalana fue importante ni mucho menos fue mayoritaria. Entre los repobladores aragoneses, del resto de España y del resto de Europa suman una cifra mucho mayor a la de los repobladores catalanes. La gran trampa de los autores pro catalanistas ha sido básicamente el no tener en cuenta que en el ejército de Jaime I tomaron parte también en la conquista de Valencia gran número de soldados no provenientes de la Corona de Aragón sino de Castilla, Navarra o del resto de la Europa cristiana. Los ejércitos de la época contaban siempre con un gran número de miembros de las procedencias más diversas, sobre todo en las campañas contra los moros, que tenían carácter de Cruzada. (de hecho, está documentado un cierto número de gallegos, por ejemplo). La edición del Llibre del Repartiment de Cabanes arroja porcentajes similares.

Como señalan autores como Peñarroja, Ubieto, Simó, entre otros, esto es lo que explicaría con toda lógica que los habitantes de Valencia desde la conquista por Jaime I manifiesten abundantemente durante el resto de la Edad Media, como indican todas las crónicas y documentos, una conciencia de pertenencia al reino de Valencia, como parte de la Corona de Aragón y del concepto y la idea de España, pero que, en cambio, no muestren conciencia de catalanidad o de pertenencia a Cataluña.

El hecho de que Jaime I configurara Valencia como reino propio dentro de la Corona de Aragón, no perteneciente ni al reino de Aragón ni al Condado de Barcelona, sin duda ayudó a que sus naturales, incluso los de origen catalán, prefiriesen identificarse con Valencia antes que con Cataluña (un reino siempre es más que un condado). La ciudad de Valencia pronto establecería una rivalidad económica con Barcelona, dentro de la Corona de Aragón, que ayudó también a fortalecer la propia identidad valenciana.

 La Valencia cristiana, por tanto, fue forjándose una personalidad propia, en base a repobladores de orígenes muy diversos, con una aportación catalana relevante, pero en ningún caso mayoritaria. Y con un idioma propio con origen en el antiguo mozárabe, un idioma emparentado con el catalán, pero lengua distinta y propia, que siempre fue definida como “lengua valenciana”, como se ve muy claramente en los autores del “Siglo de Oro” valenciano del siglo XV.