La Embajada española, además de ser la más antigua del mundo, tiene un altísimo valor, tanto el edificio, como sus interiores. Por si fuera poco, guarda verdaderas obras de arte.

HISTORIA:

En 1622, el embajador de España en Roma, Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, conde de Oñate, alquiló un pequeño palacio perteneciente a la familia Monaldeschi en la antigua "Piazza della Trinità". En 1647 el rey español Felipe IV compró el edificio para que sirviera de embajada de España. A lo largo del tiempo el edificio se fue enriqueciendo con el añadido de construcciones aledañas. Entre 1685 y 1693 se efectuaron modificaciones en la fachada, y a lo largo del siglo XVIII se redecoraron las estancias, incluyendo el pequeño teatro privado, en el que el dramaturgo Vittorio Alfieri representó su Antígona.

La embajada alberga una colección de tapices gobelinos del siglo XVII que pertenecieron a la familia Borbón-Orleans procedentes del Palacio Galliera de Bolonia, con motivos romanos y bíblicos. Las paredes del comedor de gala se adornan con tres espléndidos tapices de lana y seda del siglo XVIII, originarios del Palacio Real de Madrid, que representan escenas de la vida de Telémaco, según cartones dibujados por Rubens.

Los salones cuentan con la presencia de cuadros del Museo del Prado de ilustres autores como Federico MadrazoVicente LópezNattierMengsMario dei Fiori. Entre las esculturas destacan dos bustos de Gian Lorenzo Bernini de 1619, "El alma beata" y "El alma condenada".

El 8 de septiembre de 1857, el papa Pío IX inauguró la columna de la Inmaculada Concepción que preside la Plaza de España en recuerdo de la definición del dogma de la Inmaculada del que España fue tenaz defensora durante siglos.

Orígenes de la embajada

La embajada de España ante la Santa Sede es la misión diplomática permanente más antigua del mundo. Fue creada en 1480 por el rey Fernando el Católico. Su primer embajador fue Gonzalo de Beteta, caballero de la Orden de Santiago. ​Ha sido sede de múltiples legaciones ibéricas ante Estados italianos: entre 1647 y 1707 albergó las Embajadas de Castilla, Aragón y Navarra ante los Estados Pontificios; entre 1707 y 1841, las Embajadas de España y de Navarra ante los Estados Pontificios; de 1841 a 1870, la Embajada de España ante los Estados Pontificios; de 1870 a 1929, la Embajada de España ante Italia, y, entre 1929 y 1947, la Embajada de España ante Italia y el Vaticano. En la actualidad, la sede de la Embajada de España en Italia, está en la primera planta del Palacio Borghese de Roma

 

En junio de 1865 España reconocía al Reino de Italia, resultado del proceso de unificación llevado a cabo por el país cisalpino desde 1848 y que concluyó en 1870. Las relaciones entre ambos países han sido estrechas a lo largo del tiempo gracias a cercanía cultura, política y geográfica. En 1887 España abrió una embajada permanente en la ciudad de Roma, capital de Italia.

El Reino de España posee varios edificios representación en el país, entre los que destaca la Embajada española en la capital del país, Roma, ​ establecida en 1887.

Así mismo cuenta con varios consulados generales establecidos en áreas jurisdiccionales:

 

El Embajador D. Francisco Vázquez, un socialista muy católico y muy español. Con anterioridad, fue ilustre Alcalde de la bella Ciudad de La Coruña

La embajada española de Italia está acreditada también en:

  • República de San MarinoSan Marinoestableció relaciones diplomáticas con España en 1978, ​ y a nivel de embajadores en 1992, aunque desde su orígenes los asuntos consulares de esta república europea han dependido de la Embajada española en Roma.

En el pasado la embajada en Roma estuvo acreditada en:

Un patrimonio incalculable

Borromini fue el encargado de diseñar la ampliación en cuyo diseño trazó la escalera principal y el vestíbulo. Y el arquitecto Antonio el Grande tomó el relevo continuando las obras. Durante los siglos XVII y XVIII el palacio fue centro de los acontecimientos más brillantes de su tiempo.

El palacio-embajada alberga una colección de tapices gobelinos del siglo XVII que pertenecieron a la familia Borbón-Orleans procedentes del Palacio Galiera de Bolonia con temática bíblica y romana. Antonio de Orleans Borbón fue quien depositó en 1921 dichos tapices con una nota que rezaba «para sustraerlos de acreedores de mala fe», además los retratos de Isabel II de Madrazo y de Fernando VII de Vicente López.

Además, los salones albergan cuadros del Museo del Prado de ilustres autores como Federico Madrazo, Vicente López, Nattier, Mengs, Mario dei Fiori. Y entre las esculturas destacan dos bustos de Gian Lorenzo Bernini de 1619, «El alma beata» y «El alma condenada».

«El arte seguía el destino de las dos superpontencias de aquel momento, Francia y España, que no solo se contendían el dominio de la capital sino del mundo conocido; el arte, como la elección de los papas, sufre directamente su influencia y curiosamente Bernini era filofrancés, con lo cual a regañadientes realiza estas obras que acabaran en la Iglesia española de Santiago y Monserrat en Roma para constituir el sepulcro de un canónigo», ha explicado Letizia Rodríguez.

El 8 de septiembre de 1857, el papa Pío IX inauguró la columna de la Inmaculada Concepción que preside la Plaza de España en recuerdo de la definición del dogma de la Inmaculada del que España fue tenaz defensora durante siglos.

155 embajadores

En su larga lista como embajadores se encuentra Garcilaso de la Vega (padre) en 1494 ante la invasión inminente de Italia por parte de Carlos VIII de Francia defendió el castillo Sant'Angelo de las tropas francesas, y en 1497 participó en el asedio de Ostia junto al Gran Capitán.

A finales del siglo XX destacó Ángel Sanz Briz, el «ángel de Budapest», que murió en el palacio en 1980 y cuyo nombre figura en el Jardín de los Justos por haber salvado a más de 6.000 judíos emitiendo pasaportes falsos cuando era cónsul de España en Hungría.

Las gentes olvidan o no quieren recordar, que fue D. Francisco Franco, quién propuso, que los judíos tenían ascendencia española y Briz, lo llevo a cabo.

María del Carmen de la Peña Corcurera fue la primera embajadora ante la Santa Sede. Fue elegida en 2018 hasta este año sustituida por Isabel Celaá.

Los actos conmemorativos a este cuarto centenario comenzarán el 17 de febrero con una conferencia magistral de la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta. A esta conferencia le seguirán presentaciones de un libro para niños sobre el palacio, el concierto de Jordi Savall, un congreso internacional bajo el título «Doctoras de la Iglesia y patronas de Europa», un ciclo de conferencias organizado por la Escuela de Historia y Arqueología de Roma, misas, además de una decoración especial de la fachada del palacio.

Alma maldita es un busto realizado en 1619 por Gian Lorenzo Bernini. Como escribió Rudolf Wittwoker, la estatua se conserva en el Palacio de España de Roma, sede de la embajada española, también conocido como Palacio Monaldeschi.

El artista Massimiliano Soldani-Brenzi realizó una copia del busto en bronce, entre 1705 y 1707, que pertenece a la colección Liechtenstein.

Una expresión tan incisiva y violenta no había sido nunca expresada en el mundo del arte antes de la tentativa de Bernini. Esta obra se contrapone a otro busto, el del alma bendita: las dos esculturas juntas, de hecho, son el ejemplo de las almas condenadas a la maldición eterna y de las almas buenas de los benditos. Alma condenada representa a un joven oprimido por el tormento que mira hacia abajo, como si estuviera observando, y a la vez sintiendo, los horrores del infierno

Recientes estudios han sugerido, sin embargo, que puede no tratarse de la representación de un sujeto cristiano, sino de un sátiro. ​

La expresión se caracteriza por sus ojos abiertos, sus cejas altas y la boca bien abierta: todos estos atributos confieren al rostro de la joven alma una expresión mezcla de sorpresa y de terror