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Anoche cuando abrí el baúl de mis recuerdos saltó a mi vista aquel 20 de diciembre de 1973, hace ya 45 años… ¡Y cómo podría yo olvidar aquella trágica mañana! Yo era ya Subdirector de “Pueblo” cuando sobre las 9 llegó la noticia, primero como rumor, de que el Presidente Carrero Blanco había muerto por una explosión de gas. Luego, enseguida, se fue confirmando que había sido un atentado de ETA, que se había producido en la calle Claudio Coello nº 104, y cuando llegaron a “Pueblo” las primeras fotos sentí un escalofrío, porque en la misma casa donde se había llevado a cabo el montaje del atentado y desde donde se habían colocado las bombas que habían elevado por los aires el coche del Presidente, había tenido  el “Diario SP” su Redacción hacia bien poco y yo era redactor jefe del periódico por entonces. Mi despacho estaba en la primera planta y justo por encima del sótano donde habían operado los terroristas. Quién lo iba a predecir.

Pero más me emocioné cuando terminadas las ediciones especiales que “Pueblo” sacó aquel día, informando de todos los hechos y circunstancias del atentado, fui con mi compañero Fernando la Torre a ver el agujero inmenso que había dejado la explosión en la calle, porque pensé que de haber estado allí no lo podría haber contado nunca. Fue tremendo, y más al ver como había quedado el coche blindado en la terraza del edificio de los jesuitas. Parecía imposible porque el edificio tenía más de cuatro plantas y el coche se había elevado hasta esa altura.

Luego, no había pasado ni un año, pude entrevistar a la viuda del Almirante, doña Carmen Pichot, y hablar con ella ampliamente del atentado.