Los regeneracionistas, especialmente Joaquín Costa y Macías Picavea, abogaron por la eficacia de una política hidráulica y el entusiasmo de ambos y de sus seguidores tuvo un primer reflejo oficial en el «Plan de Obras Hidráulicas de 1902» del ingeniero don Rafael Gasset y colaboradores.

 

Durante la Dictadura del General Primo de Rivera se intentó realizar una verdadera política hidráulica y se crearon las Confederaciones Hidrográficas que tuvieron notable eficacia y no pocas alternativas. Durante la segunda república se aprobó la Ley de Obras de Puesta en Riego, en abril de 1932, y en 1933, se planteó el problema de la puesta en riego, a escala nacional, con el proyecto del Plan de Obras Hidráulicas de 1933, del ingeniero don Manuel Lorenzo Pardo. En abril de 1949 se aprobó la Ley sobre colonización y distribución de la propiedad de las zonas regables, que daba clara preferencia a los pequeños lotes familiares de 3 a 7 hectáreas. En el Censo Agrario de España de 1962, de un total de 1.553.890 explotaciones regadas, 542.078 = 42,6% te nían una superficie regada conjunta de 220.833 hectáreas, con una media de 0,4 hectáreas por explotación y 619.781 explotaciones, equivalentes al 48,9% del total con una superficie media de 1,2 hectáreas por explotación. Hasta el año 1939 había en España un total de 1.413.501 hectáreas regadas y en el año 1971 se cifraban las hectáreas regadas en 2.4000.000, lo que supone un aumento del 41,1%.

 

El Ministerio de Agricultura se fijó para 1980 incrementar en 500.000 las nuevas hectáreas de regadío, calculando que del 35 al 50% de las nuevas sierras regadas serán expropiadas para ser distribuidas entre los colonos. La transformación en regadío tiene enorme importancia, ya que en las sierras regadas aumenta en cuatro o cinco veces la necesidad de la mano de obra y la rotación de los cultivos evita el secular paro estacional de los obreros agrícolas, multiplicándose extraordinariamente el rendimiento de las tierras irrigadas.

 

En las zonas muy regadas, que son aproximadamente el 12% de la superficie regada de España, se producen más del 50% de la producción final agrícola, siendo estas zonas de riego, asimismo, la base fundamental de la exportación agrícola española, sobre todo las situadas en el litoral Mediterráneo que obtienen, por sus características térmicas, producciones de frutas y hortalizas tempranas. (R. TAMAMES, Introducción a la economía española, Alianza Editorial, 1972.) En julio de 1971 se promulgó la Ley de Comarcas y Fincas Mejorables y se concentra el Instituto Nacional de Colonización y el Servicio de Concentración Parcelaria en el Instituto de Reforma y Desarrollo Agrarios (IRYDA).