Juan Vidal de Llobatera Iglesias nacido en Llagostera (Gerona) el 4 de mayo del año 1840. Como escribe el Barón de Artagán, seudónimo de Reynaldo Brea, en Políticos del Carlismo sobre sus orígenes familiares:

 “El origen de su familia es remotísimo; conservase, o, por lo menos, se conservaba hace ya años, en su casa el árbol genealógico desde el año 1.100, sin haber cambiado nunca de apellido ni de domicilio, el segundo apellido de Llobatera procede del nombre principal del señorío que desde la más remota antigüedad pone tan distinguida familia”.

Estudió derecho en la Universidad de Barcelona. Como escribe el Barón de Artagán:

 “Cuando recibió la investidura de Doctor, suprimido el juramento por la legislación revolucionaria, hizo pública protesta de fe católica jurando por Dios Trino y Uno, por la Santísima Virgen María y por todos los santos Evangelios, guardar, defender y observar toda su vida la Religión Católica; y esta declaración, tan espontánea como solemne, fue objeto de diversos y entusiastas elogios”.

 Fue fundador de la Junta local carlista de Llagostera y presidente de la Junta local de Ribas. En el Ateneo Católico Monárquico de Barcelona tomó parte como propagador de los ideales carlistas. Elegido diputado por el partido Carlista. Como escribe el Barón de Artagán:

La fama de su oratoria y su adhesión al Carlismo dieron lugar a que los electores de Torroella (provincia de Gerona) le honraran con la investidura de Diputado a Cortes por aquel distrito en el año 1871”.

Su vinculación con la prensa se inició en el año 1872, al fundar el periódico El Honor Catalán. Al año siguiente modificó su estructura convirtiéndose en El Estandarte Católico.

Al iniciarse la tercera guerra carlista tomó parte como secretario de órdenes del General Francisco Savalls, ocupando el cargo de Auditor del Ejército de Cataluña. Una vez terminada la guerra se reincorporó a su despacho de abogado. Aunque no volvió a dirigir ninguna publicación carlista, colaboró con Francisco de Paula Oller en El Estandarte Real.

El periódico El Estandarte Católico Monárquico, llevaba como lema En el campo del honor. Este periódico se convirtió en el órgano oficial carlista en Cataluña. Empezó a publicarse el 1 de diciembre del 1873. Cesó su publicación el 14 de noviembre del 1874. En total aparecieron 51 números. Se imprimió primeramente en Prats de Llusanés y luego en Vidrá.

En mayo del 1874, Juan Vidal de Llobatera publicó un artículo de adhesión a la figura de Alfonso Carlos de Borbón y a su mujer María de las Nieves de Braganza en El Estandarte Católico Monárquico que, según nos refiere ella en el tercer volumen de sus Memorias:

Se necesitaba gran valor para publicarlo, pues se sabía no sería del gusto de Savalls. Nosotros marchábamos a Valencia y Vidal de Llobatera quedaba sin amparo, y era todo de lo más fácil el hacerle una mala partida”.

Entre Alfonso Carlos de Borbón y Francisco Savalls hubo graves enfrentamientos, pues éste último se negaba a recibir órdenes del hermano del Rey y, a su vez, se atribuía todos los méritos de las victorias. El artículo de Juan Vidal de Llobatera decía como sigue:

El Estandarte Católico Monárquico no puede menos que celebrar y ostentar públicamente, la alegría, el regocijo y la satisfacción íntima que embargan y enajenan los corazones de los buenos Españoles por el feliz restablecimiento a nuestra Patria al frente de los invictos campeones de la legitimidad de nuestros amadísimos Infantes. El Serenísimo D. Alfonso de Borbón y Austria, General en Gefe de los Reales Ejércitos del Centro y Cataluña y de su augusta consorte nuestra bondadosa y egregia María de las Nieves de Braganza. Levantemos reconocidos al Cielo los ojos dándole gracias por haberse dignado salvar a los recién venidos Infantes de España del inminente peligro que han corrido en su viaje, cuando aún no pisaban terreno español a consecuencia de una tan infame como atrevida invasión al territorio francés para la patulea de Puigcerdá con el criminal propósito de asesinar cobarde y traidoramente a los dos Reales vástagos, en cuya serena y majestuosa presencia temblaron y se confundieron los bárbaros enemigos de Dios y de España que sin curar de si faltaban al derecho internacional por el instinto arrastrados quisieron hacer a sus Príncipes el obsequio de irles a recibir y de saludarles en tierra extraña ya que por miedo o por respeto no quisieron aumentar sus innumerables e inmarcesibles laureles en los Españoles Campos de batalla, en donde fácilmente sus adversarios todos pueden hallarlos[1]. En todas partes son aclamados y victoriados SS.AA.RR. con el mayor entusiasmo y las ciudades y poblaciones importantes están aguardando impacientes el momento feliz en que podrán manifestar a los augustos Hermanos de los Soberanos de España el verdadero “frenesí” de que por saludarles están poseídos. Que Dios ayude a nuestros esforzados y heroicos Príncipes en su magnánima empresa”.

En el tercer volumen de las Memorias de María de las Nieves de Braganza, aparece la siguiente anotación:

Parece ridículo que copie yo estas últimas palabras, y ruego [a] mis lectores que no se figuren me considero una heroína; he tenido la suerte de poder acompañar a mi marido, de lo que di miles de gracias a Dios; pero cuantas mugeres envidiaron éste favor, que no pudieron tener. ¡Imagínense nuestro ejército, si se hubiese decretado todas las mugeres que lo deseen pueden ingresar en las filas carlistas, habría habido a lo menos tantas tropas femeninas como masculinas, y nadie hubiese pensado en titularme heroína! Heroínas eran aquellas que sacrificaban marido e hijos en aras de la Causa y que en la hora de la separación en vez de lamentar gritaban. ¡Viva la Religión! ¡ Viva Carlos VII!”.

En el citado volumen se puede leer:

“Hay un pequeño error allí donde dice el artículo que nuestra presencia temblaron y se confundieron los criminales; es nuestro guía quien detuvo al que quería echarse sobre nosotros y dando entonces media vuelta volvimos corriendo a todo escape a la casa donde nos alojaron logrando salvarnos en ella”.

Una vez los ejércitos carlistas dirigidos por Alfonso de Borbón cruzaron el Ebro, estableciéndose en Flix, mandó éste un oficio a Vidal de Llobatera para que trasladara la imprenta al Maestrazgo. Leamos el oficio fechado el 27 de mayo del 1874:

Habiendo ya pasado felizmente el Ebro, te mando recoger todos los efectos de la Imprenta Real del Estandarte Católico-Monárquico y con ellos te traslades cuanto antes a Vistabella (Maestrazgo) pasando por Flix. Al efecto anunciarás en dicho periódico que por motivo del traslado de la redacción queda suspendida la publicación por el tiempo que juzgues necesario. Cuartel General de Flix”.

La imprenta, que en esas fechas estaba custodiada por el teniente coronel José Agramunt, fue desmontada y trasladada de Cataluña a Valencia. A pesar del empeño de Alfonso de Borbón, El Estandarte Católico Monárquico no volvió a imprimirse: El motivo del traslado era tener cerca un órgano oficial propio, para que explicara la evolución del ejercito carlista en el Maestrazgo. El devenir de los acontecimientos y la marcha de Alfonso de Borbón de España impidió que se ejecutara la orden firmada por éste en Flix.

Juan Vidal de Llobatera murió en Santa Coloma de Farnés (Gerona), después de una larga enfermedad, el 10 de diciembre de 1909. Su mujer, Mercedes Clarella Alibés, recibió el pésame de Alfonso Carlos de Borbón y su mujer en una nota aparecida en El Correo Español, el 4 de marzo de 1910:

La secretaria de SS.AA. los Infantes Don Alfonso de Borbón y Austria Este y Doña María de las Nieves, ha remitido sentida carta de pésame a doña Mercedes Clarella con ocasión del fallecimiento de su esposo D Juan Vidal de Llobatera, diputado a Cortes en las Constituyentes por el distrito de Torroella de Montgrí, y distinguido jefe carlista durante la última guerra civil, ocurrido en Santa Coloma de Farners, expresando en ella el aprecio que les merecía el finado por los valiosos Servicios que prestó, durante dicha campaña, en cuantas comisiones se le confiaron.

Al sentido pésame de El Correo Catalán, SS. AA. Los Infantes Don Alfonso de Borbón y Doña María de las Nieves, unimos el nuestro, enviando a la afligida viuda del que fue en vida carlista prestigioso y esforzado militar testimonio de consideración y respeto”.

De la línea sucesoria de Antonio Vidal de Llobatera Iglesias, hermano de Juan, son Pelayo Vidal de Llobatera y Lliurella, político de la Lliga Regionalista y uno de los fundadores de Acció Catalana; y Xavier Trias y Vidal de Llobatera, alcalde de Barcelona, consejero de la Generalitat de Cataluña y diputado.