El reinado de Isabel II  se caracterizó por una gran inestabilidad pólitica, siendo unos años transidos de pronunciamientos y sublevaciones militares, motines y desordenes importantes propiciados por las sociedades secretas, especialmente la masoneria, y con la participación activa de militares de la secta: Espartero, O`Donell, Prim, Serrano… Isabel II, como ya había hecho su madre la regente, se abandonó a estas influencias dado el carácter débil que siempre la caracterizó y la necesidad que tenía de apoyo contra los movimientos carlistas que acosaban su reino con el apoyo de parte de la Iglesia y el pueblo más fiel a la Tradición.

No podía ser de otra manera ya que las leyes cada vez eran más hostiles contra la Iglesia y llevaban impreso un sello masónico incuestionable. Se creía a la reina prisionera desde niña de los que venían a destruir la España tradicional.

De la reina Isabel II como persona y monarca porco positivo se puede decir. Ni formo parte de la masoneria ni existía tampoco una masoneria femenina entonces, pero fue ductil en sus manos.

"Las amistades peligrosas" la acompañaron durante todo su reinado.El regente Espartero, su tutor Agustín Argüelles (ex Gran Maestre) y sobre todo Salustiano Olózaga fueron sus mentores.Todos ellos y muchos más de los que la rodeban eran masones.