Existe, todavía, la duda de cómo José Antonio llegó a Jefe Nacional de Falange Española. Francisco Bravo, asistente al Consejo Nacional en el que se produjo dicha elección, no aclaró mucho el acontecimiento. Incluso llega a omitir la participación de Ramiro Ledesma Ramos en dicho Consejo y la caballerosidad de que hizo gala en el mismo. Antonio Gibello, en sus Apuntes para una biografía polémica, pone el acento en los silencios de Bravo y tampoco nos aclara mucho más.

Si acudimos al libro JOSÉ ANTONIO (Biografía apasionada), de Ximénez de Sandoval, encontramos el relato de cómo se llega a dicha elección, pues lo primero que se votó en el Consejo Nacional fue el continuar con el triunvirato o el mando único. Fue votado el mando único, y sin más votación, Ramiro Ledesma propuso directamente como Jefe Nacional a José Antonio.

El artífice de la decisión por el mando único no fue otro que Jesús Suevos, viejo jonsista. En un mes de estío tuve la oportunidad de oír cómo fue ese Consejo Nacional con relación a la elección de José Antonio como Jefe Nacional. Fue por palabras del propio Jesús Suevos, al que visité en su domicilio de la calle Donoso Cortés, en Madrid, gracias a Carlos Pérez de Tudela. Vivía acompañado de una sirvienta entrada en tantos años como él, y ante un refrigerio servido en la calurosa tarde, nos relató que no era cierto que él hubiera decidido -con su voto- la elección de José Antonio como Jefe.

El autor con Jesús Suevos

Primero se articuló la votación de seguir con el triunvirato o el mando único, siendo Jesús Suevos el último en votar, y hasta el momento, la votación estaba igualada. Y fue Suevos el que decidió con su voto el mando único. La segunda votación, la del hombre designado para Jefe no tuvo lugar, porque Ramiro Ledesma Ramos, con caballerosidad e hidalguía, tomó la palabra y propuso como Jefe a José Antonio, propuesta que fue secundada por los demás.  Esta era época aún de caballeros y en la que se reconocía la valía para un puesto determinado, y sin envidias.

Jesús Suevos falleció el 19 de mayo de 2001, a los 92 años. Fue primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde en funciones desde el cese de Arias Navarro hasta la posesión por García Lomas. Guardaba con increíble celo una carta que José Antonio le escribió el 11 de abril de 1935, en la que le contaba sus impresiones del viaje que había realizado por Galicia, carta que terminaba con estas palabras: es posible que no tarden en llegar horas trascendentales para nuestro Movimiento.