Antes de hablar de las aventuras de este peculiar personaje debemos centrarnos en el país en el que pretendía coronarse. El principado de Andorra fue fundado el 8 de septiembre de 1278, con la firma del primer parcatge. Los derechos políticos, militares y judiciales pertenecían a los Condes de Foix y los bienes al obispo de la Seu d’Urgell. A partir del 1610, al incorporarse el condado de Foix a la corona francesa, se estableció el actual régimen político. Es decir, Andorra tiene como jefes de estado al obispo de Urgell y al presidente de la República francesa. Esta forma de gobierno sólo se ha interrumpido dos veces a lo largo de la historia. De 1812 a 1814 cuando Napoleón la anexionó a Francia y en 1934 con la llegada de Boris I.

Nuestro protagonista se llamaba Boris Skosyrev Mavruson. Había nacido en Vilnius (Lituania) el 12 de enero de 1896. Se ha podido demostrar que su familia pertenecía a la pequeña nobleza rusa, por eso utilizaba el título de barón. Lo que no se ha podido demostrar es que realmente le fuera concedido dicho título nobiliario. Poco después de estallar la revolución de octubre de 1917 consiguió huir de Rusia. De allí se trasladó a Inglaterra. En este país se enroló en el ejército y en el Foreing Office. Era una persona afable y simpática, de ahí que consiguiera destacar en varias misiones. En 1925 estaba en los Países Bajos. Esta época de su vida no está muy clara. No hay constancia que entrara a formar parte del servicio de espionaje de este país. Eso a Boris no le importaba. Se inventó que por actos de servicio le concedieron el título de conde de Orange. En 1931 se casó con María Luisa Parat. Esta marsellesa era diez años mayor que Boris. El matrimonio duró poco tiempo y de Marsella se trasladó a Andorra. Allí empezó a trazar su plan conspirativo.

Su proclamación como príncipe soberano y supremo de Andorra se produjo el 6 de julio de 1934. Tuvo el respaldo de Pere Torres Riba, miembro del Consell General. Todos los miembros de este Consell, menos uno llamado Cinto, lo aceptaron como príncipe. Para convencerlos les prometió libertades y la modernización del país. El 8 de julio el Consell General votó a favor de la monarquía. Boris se coronó así mismo príncipe y lugarteniente de Su Majestad el rey de Francia. Ese mismo día Cinto, el conseller disidente, fue a ver al obispo de Urgell para comentarle lo que estaba pasando en Andorra. Los franceses se lavaron las manos. Es decir, si el Consell General había decidido proclamarlo rey, a ellos ya les estaba bien. El 9 de julio se constituyó un gobierno provisional, se empezó a redactar una constitución y se decretó absoluta libertad política, religiosa y de imprenta. El pueblo andorrano aceptó la decisión del Consell General y no le pusieron obstáculos. El 21 de julio dos parejas de la guardia civil entraron en Andorra. El obispo de Urgell había pedido su intervención. Detuvieron a Boris y lo trasladaron a Barcelona. Nadie se opuso a su detención. Nadie protestó cuando se autoproclamó príncipe y nadie se reveló cuando lo detuvieron. Es curiosa esta reacción popular. Parece como si a los andorranos tanto les importara estar dirigidos por el Consell General, por un príncipe, o por cualquier otro individuo.

No era la primera vez que el tal Boris había pasado una temporada en Andorra. En mayo de 1934 estuvo unos días conociendo las problemáticas de los andorranos e, incluso, les comunicó a los miembros del Consell General su propósito de proclamarse príncipe. En aquella ocasión decidieron expulsarlo del país. Dos meses después aceptaron su demanda. ¿Por qué? El cambio de actitud se debió a la propaganda que los medios de comunicación hicieron del pretendiente ruso. En dos meses tuvieron tiempo de conocer un poco mejor su pensamiento político y de ahí su posterior apoyo. Es más, les prometió una constitución -la primera dentro de la historia de Andorra- y esto fue clave para que lo aceptaran.

El 11 de julio de 1934 dio a conocer un manifiesto. En él se reproducía una fotografía suya calzado con alpargatas y como fondo la cruz de piedra que hay en el camino de Andorra a Les Escaldes. Boris se convirtió en un personaje popular. Hablaba con todo el mundo e, incluso, aprendió a hablar en catalán. Era un personaje simpático y por eso todos lo aceptaron. El citado manifiesto decía así:

 

El abajo firmante Boris, conde de Orange, barón de Skessyreff. Después de haber expuesto la causa del conflicto con el Excmo. Sr. Obispo de la Seo de Urgel, sus augustos aliados.

Después de haber escuchado nuestro Consejo Privado.

Después de haber tomado las declaraciones hechas por los andorranos que piden nuestra ayuda.

CONSIDERANDO

que el Excmo. Sr. Obispo de la Seo de Urgel se niega a presentarnos sus excusas por las injurias a nuestra dignidad, injurias que publicó El Correo de Lérida.

POR ESO

1.- Declaramos la guerra al Excmo. Sr. Obispo de la Seo de Urgel.

2.- Proclamamos Princeps SOberans et Supremus Andorrae i Defensor de la Fe.

3.- Mandamos a nuestro heraldo comunicar con sonido de trompeta la lectura en voz alta, en las más concurridas plazas de las 6 parroquias de las Valles de Andorra, lo que sigue,

Boris I, príncipe de las Valles e Andorra y lugarteniente de Su Majestad el rey de Francia,

DECRETA

1.- Queda destituido el Consejo General de las Valles de Andorra.

2.- Las elecciones generales tendrán lugar antes del día 1º de agosto de 1934 en la fecha que fijará nuestro Gobierno Provisional.

3.- Pere Torres Riba es nombrado Presidente del Gobierno Provisional.

4.- Hasta la primera sesión del Consell General de las Valles de Andorra la administración de justicia se hará por los alcaldes.

5.- Contra toda sentencia pronunciada por los Alcaldes después de las 12 horas del día 11 del corriente, habrá recurso de apelación delante la jurisdicción que será constituida por decreto del Consejo General de las Valles nuevamente elegido.

6.- Quedan amnistiados los delitos sociales y como consecuencia sin efecto las expulsiones de extranjeros decretadas por los Veguers según “usos y costumbres” o por el Tribunal de Cortes presidida por ellos.

 

Como decíamos el 21 de julio de 1934 fue detenido por la guardia civil. El periódico La Vanguardia publicaba, el domingo 22 de julio de 1934 un artículo titulado Andanzas de un aventurero, en el cual se explicaba la llegada a Barcelona del pretendiente ruso al trono de Andorra:

 

Ayer a mediodía llegó a Barcelona el automóvil de la policía del Estado, en que venía en calidad de detenido y a disposición del delegado del Gobierno de la República, el titulado barón de Skossyreff, que se ha proclamado Príncipe de Andorra.

En un breve interrogatorio a que fue sometido el titulado barón por el jefe de la Sección de Vigilancia de Extranjeros de la Delegación de Policía del Estado, señor Baquer, manifestó "que está en posesión de un importante documento que le acredita como heredero de los derechos de la casa de Guisa, y, por tanto, cosoberano, con el obispo de la Seo de Urgel, de los Valles de Andorra.

También fue interrogado el detenido por el delegado del Gobierno, señor Carreras Pons, ante el que se ratificó en sus pretendidos derechos. Al asunto no se le ha concedido ninguna importancia, y de no haber dispuesto la Dirección general de Seguridad que dicho individuo fuera detenido y trasladado a Madrid, el suceso .de la jocosa proclamación hubiera merecido únicamente festivos comentarios. El detenido fue conducido, en el expreso de anoche, a Madrid, a disposición del director general de Seguridad.

El titulado por sí mismo príncipe de Andorra y barón de Skossireff es joven, representa tener unos treinta y cinco años y viste traje de excursionista, con monóculo, que por nada abandona. Al entrar en el local de la Delegación del Estado, uno de los agentes de policía de Mallorca, el señor Dogorgue, que se halla con licencia en Barcelona, reconoció al momento al detenido, que hace unos dos años hubo de ser expulsado de Palma de Mallorca, donde era conocido por el capitán Boris.

Aunque ni el delegado del Gobierno, señor Carreras Pons, ni el jefe de la Sección de vigilancia de extranjeros, señor Baquer, conceden importancia alguna ni a la persona del detenido ni a los acontecimientos que anuncia, se han hecho constar manifestaciones suyas, como la de que en los archivos de Seo de Urgel existe un documento en virtud del cual Francia no puede alegar ningún derecho sobre Andorra. Se dice que el detenido cuenta con gente contratada a buen precio para hacer una incursión bélica en el territorio de su fantástico principado y que está en inteligencia con el duque de Guisa para llevar a cabo su aventura.

Lo cierto es que tras este sujeto existe una dama, norteamericana o inglesa llamada Florence Marmon, muy rica, según se dice, que es la que alienta las ambiciones del aventurero. Con referencia al detenido, nuestro, corresponsal en Seo de Urgel nos comunicó ayer lo siguiente:

Ayer tarde, a las dos, recibió el jefe de policía de esta frontera una comunicación de la Dirección general de Policía de Madrid ordenando la detención del llamado príncipe Boris Skossireff, pretendiente de Andorra. Acto seguido fue detenido y llevado a la Delegación de esta frontera. Estaba algo nervioso. Cenó y durmió en dicha Delegación. Esta mañana, a las cinco, llegó un coche del parque móvil, con dos policías, procedentes de Barcelona con orden del delegado del Gobierno en Cataluña para que les fuera entregado el detenido. Este desayunó en el hotel donáe estaba hospedado y recogió un maletín, saliendo en unión de dichos policías para Barcelona a las nueve.

Seguramente será expulsado de España, a instancias, según parece, de los copríncipes de Andorra, por las campañas que viene haciendo.

Con respecto a sus pretendidos derechos sobre Andorra, he hablado con la señora Florence Marmon, de nacionalidad norteamericana, la cual me ruega diga que ella ve con simpatía la campaña del barón en favor de los andorranos para librarles de su forma de gobierno actual, tan anacrónica en el siglo XX. Esta dama protesta enérgicamente de ciertas informaciones de Prensa que la hacen aparecer como secretaria del barón, siendo una dama que sigue a Boris por sentimentalismo. Al partir el barón dijo que si era expulsado pediría serlo por la frontera portuguesa.

Con motivo de la detención de este individuo, se ha cursado al presidente del Consejo de Ministros el siguiente telegrama: «Comité de defensa de Andorra felicita efusivamente a vuecencia por enérgica actitud adopto Gobierno español contra los perturbadores del orden en Andorra, quizá apoyados por una sentencia interesada en auge reine el desorden este pequeño Estado y dar pie a intervenciones armadas, como anuncian algunos periódicos extranjeros. — Respetuosamente le saluda por el Comité de defensa, Bonell, secretario”.

 

En Madrid fue encerrado en la Cárcel Modelo. Su actitud en la cárcel no cambió. Seguía considerándose un príncipe en el exilio. Su paso por la cárcel madrileña fue corta. No había cometido ningún delito en España y por eso era complicado retenerlo demasiado tiempo. Siguiendo sus indicaciones fue expulsado a Portugal. Nunca más regresó a Andorra y su figura se diluyó en el tiempo. La siguiente noticia que tenemos de Boris Skosyrev es del año 1939. El año anterior las autoridades francesas le permitieron regresar a Aix-en-Provence. Allí se reencontró con su primera mujer. Parece ser que las autoridades no lo tenían en demasiada buena estima y decidieron encerrarlo en el campo de refugiados de Rieucros y posteriormente en el de Vernet. Allí estuvo junto con los exiliados españoles que había huido de España una vez finalizada la guerra civil.

Aquí acaba la historia de Boris Skosyrev. Varios autores lo dan por muerto en el año 1944 como consecuencia de la invasión nazi de Francia. Gracias a la investigación realizada por Alexander Kaffka podemos cerrar su círculo vital. Estuvo en el campo de refugiados de Vernet hasta 1942. En aquel momento, gracias a los idiomas que hablaba, los nazis lo contrataron como intérprete. En 1947, una vez finalizada la II Guerra Mundial, el gobierno soviético lo detuvo y fue encerrado en un campo de concentración de Siberia. Sobrevivió y fue liberado en 1956. Desde esa fecha hasta 1989 vivió en la ciudad alemana de Boppard (Renania). Allí fue enterrado aquel hombre que durante quince días fue príncipe soberano y supremo de Andorra y defensor de la fe.