El mismo día que traspasaban el negocio para irse definitivamente de aquel gulag batasuno en el que habían convertido a Guipúzcoa, dos pistoleros entraron en su estanco y le dispararon a quemarropa, ante la atónita mirada de su esposa y de la persona que iba a regentar el negocio.

Hubo que esperar 28 años para que el ayuntamiento de Éibar le rindiera homenaje junto al resto de víctimas en la localidad.

Uno de los etarras implicados en su asesinato, Apolinar Bilbao Inzunza, es hoy funcionario en el Ayuntamiento de Guecho, habiendo concurrido además, a las elecciones municipales de 2007 por ANV, en esa misma localidad.

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Pedro José Picabea Ugalde, autor confeso del asesinato, jamás fue juzgado por este crimen y goza igualmente de libertad tras acogerse a las medidas de reinserción de la “vía Nanclares”.

Desde Falange Española de las JONS desean enviar un fuerte abrazo a la familia de Carlos García.