El 24 de octubre del año 2020, en el primer aniversario de la profanación del sepulcro del Caudillo, publicó El Español Digital un recordatorio del nefando hecho con el título: «24 de octubre, día de la Gran Infamia» (AQUÍ) donde se hacía la conjetura de si la pandemia del Covid-19 que había azotado a los españoles no sería un castigo divino. Como las diez plagas de Egipto. Justo castigo por la profanación cometida sobre los restos mortales -tras haber profanado su memoria y su obra- del hombre providencial que no sólo salvó a España de la desaparición como nación, sino también a la Iglesia Católica de su exterminio. Ambos hechos programados y buscados por los eternos enemigos de la Iglesia y de la Nación que a través de los siglos ha sido su más fiel defensora.

Pues igual podría aducirse en este segundo aniversario, que de forma similar al caso de las plagas bíblicas, el castigo no cesará hasta que los restos mortales de Franco regresen al Valle de los Caídos. Y si consideramos la posibilidad de que la erupción del volcán de la isla de La Palma sea un segundo castigo, habrá de temerse la llegada de otros ocho. A cual más devastador. Hasta que el pueblo español expulse al Gobierno infame que cometió la profanación del recinto sagrado y de los restos mortales de Franco. Alcanzando con ello el perdón por la infamia cometida y consentida.

Y una de esas ocho plagas podría ser, precisamente, el más devastador de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Como se apuntaba en «La profanación del Valle de los Caídos y otros “Casus Belli” (AQUÍ).

Pues bien, en el artículo 24 de octubre, día de la Gran Infamia se reproducen unas certeras consideraciones de Jaime Alonso, entre las que se quiere destacar su final:

Cardenales Osoro, Blázquez y Parolín; arzobispo de Madrid, presidente de la CEE y Secretario de Estado del Vaticano entonces

Los acontecimientos del  24 de octubre del 2019 pasarán a la historia como el día que un “gobierno en funciones” profanó, valiéndose de unos jueces prevaricadores, la tumba de un héroe, un sabio, un santo y un estadista, sin que ninguna institución moviera un dedo para impedirlo.      

Y esto es muy cierto, pues si bien la autoría de la infamia se debe a un Gobierno infame, también quedan señalados como culpables por omisión -cuando no por  colaboración necesaria- los Ejércitos, la Iglesia, la Judicatura y la propia Corona. Que en inaudita muestra de indignidad, cobardía e ingratitud, se inhibieron de sus obligaciones y responsabilidades, como si la cosa no fuera con ellos. Y aún podría añadirse con estulticia suicida. Si tenemos en cuenta que el Gobierno del Nuevo Frente Popular, al igual que sus ancestros de 1936 -cuyas huellas siguen con más cautela, pero idéntico ánimo- son enemigos mortales de las cuatro Instituciones.

En el recordatorio del pasado año se consignaba que por razón del tiempo disponible, solamente se hacía referencia a la culpabilidad de la Iglesia Católica. Pero en este segundo aniversario se hará referencia a los Ejércitos. Quedando para próximas efemérides hacerlo con la Judicatura y la Corona.

Vamos pues a verlo.

No hubo por parte de ningún miembro de la cúpula militar acción alguna para impedir o dificultar la felonía. Y tal acción, acorde con el honor y espíritu de los miembros de las Fuerzas Armadas, no era, no debía ser, hacer unas declaraciones manifestando la discrepancia. Tampoco de protesta. Deberían haber sido, con el respeto y subordinación debidos, manifestar lealmente al Presidente del Gobierno por conducto del Ministro de Defensa, o mejor aún con la exigencia al ministro de comparecer directamente en representación del agravio que se iba a cometer contra la Institución Militar,  para que desistiera en su empeño. Recordándole a tal efecto aquello de al rey la vida y la hacienda se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de DiosRecordándole también el artículo 16 de las Reales Ordenanzas, y explicándole lo que era la “devotio ibérica”. En fin, haciéndole entrar en razón, con buen modo, para que desistiera en la profanación y humillación a la que se había comprometido con los enemigos de España -internos y externos- para alcanzar la Presidencia del Gobierno.

Y los integrantes de la cúpula militar -o al menos aquellos que por encima de cargos y prebendas pusieran el honor- en el caso de no ser atendida su petición, debieron haber puesto sobre la mesa de Pedro Sánchez sus atributos de Mando y viriles. Que para el caso y a efectos de dignidad eran una misma cosa.

No debemos olvidar que todos esos mandos habían jurado bandera antes del 20 de noviembre de 1975. Y el juramento incluía obedecer y respetar siempre a sus jefes y no abandonarles nunca. Que el primero de esos jefes era Franco. Y que nunca es nunca, ni vivo ni muerto, como reza el Credo Legionario.

Pero claro, como bien dice Vizcaíno Casas en el libro “Las Autonosuyas” en España, desde 1975, los solemnes juramentos no sirven para nada. Y de aquellos polvos estos lodos. Eso no lo dijo Vizcaíno Casas… pero se hace evidente que lo barruntaba.

La tripulación del helicóptero en otro lado del aparato al introducir los resto del Caudillo en él.

Aunque muy por debajo de las altas responsabilidades institucionales ya apuntadas, una bochornosa muestra de esa indignidad la evidenció la tripulación del helicóptero en que se transportó el féretro secuestrado con los restos del Caudillo. Cuando esa tripulación se escondió tras el aparato para no tener que saludar al producirse el embarque y desembarque del féretro. Como lo exige la cortesía militar ante el paso de cualquier cortejo fúnebre. En mayor medida cuando son los restos mortales de un capitán general. Esta vergonzosa y vergonzante actitud de los tripulantes del helicóptero, pone en evidencia que eran muy conscientes de estar faltando a las más elementales obligaciones de cortesía militar. También que podían ser cesados en sus destinos de forma fulminante y arbitraria, por ese simple hecho. Pero su comportamiento en ese servicio que les deparó el destino, constituye  un desdoro para sus hojas de servicio. Al haber incrementado con su actitud la ignominia del vuelo.

Genial fotocomposición original del coronel de artillería Jesús Flores Thíes (+) magnífica y acertada alegoría de la mansedumbre con la que el Ejército consintió la afrenta

Un viejo aforismo dice: Si al principio no muestras quien eres, luego nunca podrás cuando quisieres. Y es de aplicación al Ejército en lo relativo a la profanación del sepulcro del Caudillo. Efectivamente, el 24 de agosto del 2006, cuando todavía no existía la infame ley 52/2007, tuvo lugar la retirada de la estatua ecuestre de Franco situada en la entrada de la Academia General Militar de Zaragoza. El Mando en aquel momento no podía alegar, o esconderse, tras la excusa de que era una obligación legal. Y sin embargo admitió la afrenta con inaudita mansedumbre.

Y para mayor bochorno,  la retirada de la estatua de Franco que presidía la entrada de la AGM a la que no opuso ninguna resistencia el Ejército, fue promovida por un renegado que había sido profesor en la propia Academia. Ese judas, como no podía ser de otra forma, pertenecía al PSOE. Puede incluso que afiliado, contraviniendo la legislación vigente, estando todavía en activo y ejerciendo como profesor de la academia

Para conocerlo AQUÍ.

Que nadie tenga duda alguna. Aquel ¡¡¡trágala perro!!!  que fue la retirada de la estatua de Franco, era un “globo sonda” para tantear cual podría ser la reacción del Ejército con vistas a poner en marcha una ley que definitivamente proscribiera su Régimen -matriz del ordenamiento constitucional de 1978- y toda la ingente obra de su jefatura. Cuyo hito final había sido el restablecimiento de la Monarquía.

En ese tanteo de las resistencias que podrían encontrar en su propósito, el Gobierno tomó algunas precauciones. La retirada de la estatua se realizó con alevosía y estivalidad durante los permisos de verano. Cuando la Academia estaba prácticamente vacía, sin alumnos, y la mitad al menos de los cuadros de mando y profesores disfrutando del permiso estival.  Pero además tuvo lugar tras el cese del general director de la AGM por su incorporación a un nuevo destino… y antes de que se incorporara el nuevo. Estas providencias ponen de manifiesto el dolo de la acción. Y el temor a sus posibles consecuencias. También se tomaron otras precauciones para que no tuviera publicidad ni se hicieran fotos, teniendo la acción todas las características de un secuestro.

Pero estas “precauciones” no tuvieron virtualidad. Pues la indignación que sin duda produjo la retirada de la estatua dio lugar a que se tomaran fotos que han permitido perpetuar y difundir la infamia.

Para ver las fotos y leer la crónica de aquella infamia AQUÍ.

Si en aquel momento, cuando se decidió quitar la estatua de quien había sido el primer general director de la AGM en Zaragoza, con el fin de “tantear las defensas de la posición a batir,  la cúpula militar hubiera puesto los atributos de mando y viriles (se reitera para ver si alguien toma nota) sobre la mesa de quien ordenó la retirada de la estatua, la vergonzosa humillación no habría tenido lugar. Y muy posiblemente tampoco se habría llegado a promulgar la infame ley 52/2007 y desde luego no se estaría tramitando la aún más nefanda Ley de la Memoria Democrática con la que se pretende pisotear a un mismo tiempo historia y democracia. De igual forma que con la resistencia a una interpretación torticera y aplicación prevaricadora de la ley 52/2007 no se habrían eliminado los vestigios ornamentales de la España Una, Grande y Libre.

Porque aunque la bandera actualmente en vigor, que ondea en todos los organismos oficiales no tenga ya el escudo que campea en la primera página de la Constitución -sino el establecido por la Ley 33/1981 de 5 de octubre, regulado su uso, por Real Decreto 2964/1981 de 18 de diciembre- el vestigio histórico de la antigua bandera y su escudo debió haber permanecido como elemento ornamental. Aunque España haya dejado de ser Una, Grande y Libre.

Pero de igual forma que la “mansedumbre” con la que el Ejército admitió el que fuera retirada la estatua de Franco a la entrada de la AGM propició la promulgación de la Ley 52/2007, la inhibición ante la interpretación torticera y aplicación prevaricadora de esta Norma, ha dado lugar a que se esté tramitando ahora la nueva ley. Impropiamente llamada “De la Memoria Democrática”  con la que se pretende no sólo proscribir, sino también perseguir, al Régimen de Franco, Y en consecuencia a toda la nueva legalidad que este alumbró: La Monarquía, la Constitución y por ende el nuevo ordenamiento institucional, en lo que será un verdadero golpe de estado legislativo.

13 de Julio de 1936: Calvo Sotelo asesinado

La falta de reacción ante la nueva Ley de la Memoria Democrática permitirá al nuevo Frente Popular alcanzar, mediante la persecución, los objetivos fijados en la Ley 52/2007. Por ello es de importancia vital que esta nueva ley no entre en vigor, pues con ella pretende el PSOE, liderando nuevamente el Frente Popular, materializar su proyecto de instaurar la Tercera República, heredera y continuadora de la segunda. Y si la de 1931 fue instaurada mediante un golpe de estado, civil, no militar, pero no por ello ajeno a la presión de las armas, ante la amenaza de un baño de sangre protagonizado por las milicias armadas de la UGT, como han demostrado con solvencia Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García en su imprescindible libro 1936 FRAUDE Y VIOLENCIA en las elecciones del Frente Popular (ESPASA 2017) la tercera república en ciernes pretende ser proclamada mediante un golpe de estado legislativo. Que permita declarar fuera de la ley a la oposición.

EPÍLOGO

(Original de José Luis Díez Jiménez)

Como ya se dijo el año pasado el día 24 de octubre, de aquí en adelante, mientras exista España -y aún cuando España dejara de existir- deberá ser recordado por los españoles como  EL DÍA DE LA GRAN INFAMIA y así conmemorarlo año tras año. Por los siglos de los siglos. Para que el oprobio y la vergüenza, sean transmitidas de generación en generación.

El 24 de octubre es el DIA DE LA VERGÜENZA NACIONAL. Y puesto que la felonía tuvo lugar bajo un determinado régimen político, todos los años las banderas se pondrán, no a media asta -señal de duelo- sino al pie del mástil, sin izar, arrastrando por el suelo. Significando con ello que la dignidad nacional del Pueblo Español, tal día fue arrastrada por el suelo.

Similarmente y con igual significado, las banderas que a lo largo y ancho del Territorio Nacional se exhiben en ventanas y balcones, habrán de ponerse invertidas. Permaneciendo en tal posición durante las 24 horas. Como testimonio imperecedero de la GRAN INFAMIA cometida. Esto deberá hacerse un año tras otro, hasta que con el regreso de los restos del Caudillo al Valle de los Caídos se restituya el honor de España y de los españoles.

Porque esa dignidad perdida no la recuperarán los españoles hasta que los restos mortales de Franco no regresen al Templo de la Reconciliación Nacional de donde jamás debieron haber salido. 

Francisco Franco. Mi general:

Hoy, en el segundo aniversario de la vil profanación de tu sepultura, escuchamos con emoción y rabia contenida el poema de Santiago Morás «NADIE PRONUNCIA TU NOMBRE, CAPITÁN FRANCISCO FRANCO» (AQUÍ)

Dios, que ya te ha concedido el descanso eterno, en mérito de tu vida al servicio de España y a la religión católica, en cuyo seno quisiste morir, se lo niegue a quienes abandonen a un legionario muerto en manos del enemigo.

El 24 de noviembre del 2019, en la carretera de San Lorenzo del Escorial, a las puertas del Valle de los Caídos, un coronel del ejército vestido de paisano pero con las divisas en su boina verde, y un oficial general legionario, se cuadraron y saludaron al paso del helicóptero que a gran altura  -por miedo a la villanía que se estaba cometiendo- trasladaban los restos de su Caudillo al cementerio de Mingorrubio.

Habían velado toda aquella fría noche a la puerta del Valle. Querían beber, hasta las heces, el amargo cáliz.

Para no olvidar jamás la afrenta recibida. Y para transmitir a las generaciones venideras la obligación de lavar el honor mancillado de todos los soldados de España.

¡¡¡Desperta ferro!!!… o bien

¡¡¡Tiembla Roma con la cólera de tus legiones!!!

Soldado; tuya es la elección.

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