Debo dejar meridianamente claro, que siempre he dicho y lo seguiré diciendo, que el “Liberalismo”, es uno de los peores, pensamientos del individuo, pues a veces, se parece y va de la mano con el “Relativismo”, aunque hay excepciones, pocas, pero las hay. El liberalismo que ostentaba el General más joven, del mundo, pues lo fue, con tan solo 23 años, es la excepción que confirma la regla.

Fue Liberal, porque defendía la libertad del individuo y la mínima intervención del Estado sobre la vida social y económica sobre el mismo.

Él luchó, contra el absolutismo, hoy Dictadura, impuesta por un monarca cruel, tirano, traidor, diabólico y vividor, como la mayoría de la genética y pésima Dinastía borbónica.

El General Torrijos, era liberal, si liberal, pero a la vez, era muy católico, muy patriota y luchó contra el absolutismo de Fernando VII, sin duda el segundo peor rey, de la maldita Dinastía francesa de los Borbones, pues el número uno y a años luz de ese, lo ostenta un tal Juan Carlos primero, primero en cometer perjurio, primero como traidor, primero como crápula, primero como ladrón, primero como malandrín y primero como delincuente, pero claro, para declararle, todos esos delitos, que los españoles hemos tenido que soportar, tendrán que pasar 50 o 100 años. Y como yo, ya no lo veré, lo proclamo ahora, una y mil veces más, con hechos reales consumados y documentados que ahí están, para quienes los quieran ver.

Y además, luchó como un gran español, junto a los oficiales Daoíz y Velarde, contra los gabachos criminales y ladrones, metidos por el absolutista Fernando VII y su padre Carlos IV, el beneficiado por Napoleón, por venderle la Patria española, por su acomodo, sus palacios regalados y vivir “a cuerpo de Rey”, en Francia, sin tener que trabajar, ni dirigir a la masa, solo tenía obligación de lamer el culo al corso, que por cierto se le daba, muy bien.

Esa lucha, contra ese Rey Felón y Traidor, le llevó al cadalso, a él, como a sus fieles seguidores, sin tan siquiera un juicio. Este cadalso o patíbulo, no estaba fabricado de madera y en un sitio alto, para presencia de los espectadores, sino que era natural, allí en las playas de Málaga, fueron asesinados a balazos, mientras miraban al cielo y abrían sus pechos, para que las balas, no tuvieran obstáculo alguno, para abrirles el corazón.

José María Torrijos y Uriarte (Madrid20 de marzo de 1791-Málaga11 de diciembre de 1831), conde de Torrijos, título concedido de manera póstuma por la reina gobernadora, también conocido como general Torrijos, fue un militar liberal español. Combatió en la guerra de Independencia española y tras la restauración del absolutismo por Fernando VII en 1814 participó en el pronunciamiento de Juan Van Halen de 1817 que pretendía restablecer la Constitución de 1812, por lo que pasó dos años en prisión hasta que fue liberado tras el triunfo del pronunciamiento de Riego en 1820.  

Volvió a combatir a los franceses cuando los Cien Mil Hijos de San Luis invadieron España para restablecer el poder absoluto de Fernando VII, y cuando aquellos triunfaron poniendo fin al trienio liberal, se exilió a Inglaterra. Allí preparó un pronunciamiento que él mismo encabezó, desembarcando en la costa de Málaga procedente de Gibraltar el 2 de diciembre de 1831 junto a sesenta hombres que le acompañaban, pero cayeron en la trampa que le habían tendido las autoridades absolutistas y fueron detenidos. Nueve días después, el 11 de diciembre, Torrijos y 48 de sus compañeros supervivientes fueron fusilados sin juicio previo en la playa de San Andrés de Málaga, un hecho que quedó inmortalizado por un soneto de José de Espronceda titulado A la muerte de Torrijos y sus compañeros y por un famoso cuadro que pintó en 1888 Antonio Gisbert. «Este trágico desenlace de su vida explica el que haya pasado a la historia, con toda justicia, como un gran símbolo de la lucha contra el despotismo y la tiranía, con los rasgos de nobleza y serenidad épicas, propios del héroe romántico, eternizados en la célebre pintura [de Gisbert]».  

Nada más conocer su muerte, el poeta liberal José de Espronceda escribió este soneto, en honor a Torrijos:

A la muerte de Torrijos y sus compañeros

Helos allí: junto a la mar bravía

cadáveres están ¡ay! los que fueron

honra del libre, y con su muerte dieron

almas al cielo, a España nombradía.

Ansia de patria y libertad henchía

sus nobles pechos que jamás temieron,

y las costas de Málaga los vieron

cual sol de gloria en desdichado día.

Españoles, llorad; mas vuestro llanto

lágrimas de dolor y sangre sean,

sangre que ahogue a siervos y opresores,

y los viles tiranos con espanto

siempre delante amenazando vean

alzarse sus espectros vengadores.

El General Torrijos, nace el 20 de marzo de 1791, en Madrid en el seno de una familia de burócratas andaluces al servicio de la Monarquía. Fue el tercero de los cuatro hijos del matrimonio de Cristóbal de Torrijos y Chacón, natural de Sevilla, y María Petronila Uriarte y Borja, nacida en El Puerto de Santa María. Su abuelo paterno, Bernardo de Torrijos, era de Málaga, perteneció al Consejo Real y fue fiscal de la Real Chancillería de Granada. Su padre era caballero de la Orden de Carlos III y ayuda de cámara del rey Carlos IV. Gracias a la posición que ostentaba, consiguió que a los diez años el pequeño José María fuera nombrado paje del rey. Enseguida se decidió por la carrera militar y a los trece años ingresó en la Academia de Alcalá de Henares, donde se especializó en el arma de ingenieros

El padre de Torrijos adicto a la Corte de Carlos IV en razón a sus destinos gozaba de una inmediata introducción con el Monarca, y hallándose al lado de este en Aranjuez en el año 1801 mientras que las fragatas allí estacionadas en el rio Tajo contribuían a solemnizar la fiesta con sus descargas de artillería. Hallábase presente Torrijos, y al hacer la salva dio muestras de satisfacción y placer fijándose impávido en el fuego en el fuego y saltando de puro gozo. El Rey al observar esto, dijo que fuera preciso fuese militar ya que lejos de asustarse del fuego se regocijaba en él; y habiéndole contestado el padre de Torrijos que el mejor modo de que se verificase era el que S.M le nombrase paje suyo, fue allí mismo otorgada esta gracia el día 19 de Agosto de 1801 

Su participación en la guerra de la Independencia comienza el mismo día en que estalló la guerra, cuando el 2 de mayo de 1808 acude en ayuda de los oficiales Luis Daoiz y Torres y Pedro Velarde que se encontraban sin municiones en el parque de artillería de Madrid. Estos le envían a negociar con el general francés Gobert, pero en plena misión estalla la sublevación popular antifrancesa de la capital, por lo que es detenido y solo se salva de ser fusilado por la intervención de un ayudante de campo de Murat a quien conocía. En ese momento acababa cumplir los diecisiete años y ostentaba el grado de capitán.

Después se incorporó a la defensa de Valencia y a las de Murcia y Cataluña, siendo «uno de los pocos cuadros militares del antiguo ejército que se pusieron al frente de la resistencia nacional en nombre de los principios liberales de libertad e independencia. Esta opción le desmarcó del campo afrancesado y colaboracionista elegido por muchos ilustrados y le enfrentó claramente al absolutismo».

En 1810, a sus diecinueve años, alcanza el grado de teniente coronel. Fue hecho prisionero de los franceses, después de ser herido, pero escapa y vuelve a combatir en la guerra, «consagrándose como un militar de gran arrojo y valía», apreciado por los dos bandos —el general francés Suchet le ofreció cambiar de bando, y el británico Doyle pidió a las Cortes de Cádiz que le otogaran un mando distinguido en las fuerzas reorganizadas en la isla de León—. Estuvo a las órdenes del futuro duque de Wellington en la decisiva batalla de Vitoria, que iba a dar lugar al final de la guerra. Tres meses antes, en marzo de 1813, había contraído matrimonio con Luisa Carlota Sáenz de Viniegra, hija de un intendente honorario del ejército, con la que tendría una hija en 1815 que murió al poco de nacer. Torrijos termina la guerra con el grado de general de brigada, con solo veintitrés años de edad.      

  

Pronunciamiento fallido contra Fernando VII y prisión (1817-1820)

Tras la vuelta de Fernando VII y el restablecimiento de la monarquía absoluta en 1814, Torrijos fue nombrado gobernador militar de Murcia, Cartagena y Alicante, recibiendo en 1816 la gran cruz de San Fernando por sus méritos militares. Pero Torrijos pronto se implicó en las tramas conspirativas liberales que pretendían acabar por fin con el poder absoluto del rey y reinstaurar la Constitución de Cádiz. Para ello, al parecer, también ingresó en la masonería, adoptando el nombre de Aristogitón.

La conspiración en la que participó directamente fue el intento de pronunciamiento encabezado por el también militar Juan Van Halen y que iba a desarrollarse en la zona que militarmente estaba bajo su mando. Comprometió en la intentona al regimiento de Lorena que estaba a su cargo, con la ayuda de su amigo el teniente coronel Juan López Pinto, y contactó con diversos grupos liberales clandestinos de su territorio. Pero Torrijos fue descubierto y detenido el 26 de diciembre de 1817, encerrado primero en el castillo de Santa Bárbara de Alicante y luego en la cárcel de la Inquisición de Murcia. Allí pasaría los dos años siguientes, aunque no abandonó la actividad conspirativa gracias a su esposa que le visitaba en la cárcel y le hacía llegar los papeles clandestinos, según narró ella misma, «bien metiendo los papeles dentro de los huesos de la carne, o en el mango de los cuchillos de plata o en el dobladillo de los manteles y servilletas»​ Por su parte Van Halen logró fugarse en 1818 de las cárceles del Santo Oficio.

Por su parte, la esposa de Torrijos, Luisa Sáenz de Viniegra, «dedicó el resto de su vida a reivindicar la memoria de su esposo y a escribir una biografía con gran objetividad y rigor, saliendo al paso de cuantas inexactitudes se publicaron sobre él y recopilando todos los documentos que pudo reunir de la conspiración. [...] Recibió, tras la muerte de Fernando VII, los títulos de condesa de Torrijos en 1837 y de vizcondesa de Fuengirola en 1838».

En la recuperación de la memoria histórica de la figura de Torrijos destaca la minuciosa investigación para descubrir el lugar exacto de su casa natal, el número 28 de calle Preciados, hoy número 32, donde se encuentra restituida actualmente una placa que lo recuerda.

La ciudad de Málaga erigió un monumento a Torrijos y a sus compañeros en la plaza de la Merced, junto a la que sería más tarde la casa natal del pintor malagueño Pablo Ruiz Picasso. Bajo el monumento a Torrijos, en medio de la citada plaza, se encuentran las tumbas de 48 de los 49 hombres fusilados; uno de ellos, irlandés protestante, fue enterrado en el cementerio inglés de la ciudad.

En noviembre de 2014 y a iniciativa del Ayuntamiento de Málaga se instalaron una cruz y una placa conmemorativa en el lugar exacto donde ocurrieron los hechos, en la rotonda sita entre las calles Ingeniero José María Garnica y el Paseo Antonio Machado, en terrenos ganados al mar. Dicha ubicación fue fijada tras la investigación histórica llevada a cabo por la Asociación Histórico Cultural Torrijos 1831

 

El General, viendo su próxima muerte a manos del absolutista y criminal del Rey Fernando VII, escribe a su esposa Luisa Carlota Sáenz de Viniegra

« Málaga, convento de Ntra. Sra. del Carmen, el día 11 de diciembre de 1831 y último de mi existencia.

Amadísima Luisa mía: Voy a morir pero voy a morir como mueren los valientes. Sabes mis principios, conoces cuán firme he sido en ellos y al ir a perecer pongo mi suerte en la misericordia de Dios, y estimo en poco los juicios que hagan las gentes. Sin embargo con esta carta recibirás los papeles que mediaron para nuestra entrega, para que veas cuán fiel he sido en la carrera que las circunstancias me trazaron y que quise ser víctima para salvar a los demás. Temo no haberlo alcanzado, pero no por eso me arrepiento. De la vida a la muerte hay un solo paso y ese voy a darlo sereno en el cuerpo y el espíritu. He pedido mandar yo mismo el fuego a la escolta: si lo consigo tendré un placer y si no me lo conceden me someto a todo, y hágase la voluntad de Dios. Ten la satisfacción de que hasta mi último aliento te he amado con todo mi corazón. Considera que esta vida es mísera y pasajera y, que por mucho que me sobrevivas, nos volveremos a juntar en la mansión de los justos, a donde pronto espero ir, y donde sin duda te volverá a ver, tuyo siempre hasta la muerte.
José María de Torrijos.

  1. D. Recomiendo a sir Thomas (Dyer Baronet), a mi abuelo (el general Lafayette) y al griego (el general Fabvier) y a todos, todos mis amigos que te atiendan, te consuelen y protejan considerando que lo que hagan por ti lo hacen por mí. Te remito por Carmen (su hermana) el reloj con tu cinta de pelo, única prenda que tengo que poderte mandar. También te enviará Carmen lo que le haya sobrado de quince onzas que tenía conmigo. Carmen se ha portado perfectamente. Adiós, que no hay tiempo. El te dé su gracia, y te dé fortaleza para sufrir resignada este golpe. Por mí no temas. Dios es más misericordioso que yo pecador, y tengo toda, toda la resignación, y toda la fuerza que da la gracia»

 

Debo dejar meridianamente claro, que el Sistema Liberal, que empezó a finales del siglo XVIII y que el General Torrijos, lo llevó en su mente, en su corazón y en su sangre, era un Régimen Político, que luchaba por la libertad del individuo y contra el absolutismo y dictadura impuesta por la Dinastía borbónica.

Distinto es el actual Liberalismo, ejercido desde la masonería, más agudizada, llevado a cabo por el P.P., que no defiende ni a Dios, ni a la Patria y solo es un Estado de mercaderes, que proclaman la “libertad” para el individuo, aunque en realidad lo hace esclavo de sus perversas direcciones, que no son otras, que las de engrandecer, muy suculentamente, sus arcas y sus bolsillos.

Este sistema liberal, está en contra del conservadurismo y está más cerca del Relativismo, que proclama, que cada uno puede hacer lo que le venga en gana, mientras ellos gobiernes y el pueblo pague debidamente y con creces sus fiestas y festines.

La prueba más eminente de este Sistema Liberal y Masón, la ha representado el masón y traidor de un tal Rajoy, “El baboso-maricomplejines”

Éste infame, tirano y traidor, llegó a la mayoría absoluta, por sus mentiras y su paso por la Moncloa, fue, para continuar con el gobierno de Zapatero, sin rectificar las Leyes criminales, que ese miserable ROJO, dejó implantadas y que padecemos, con el cambio de una Historia de España real a una Historia tabernaria, elevando a los criminales comunistas al cenit y destruyendo al catolicismo y a los salvadores de Dios y la Patria, como fue El Caudillo e incluso destruyendo la imagen del patriotismo, como era el que ejerció la Reina Madre S.A.R., Dª Ysabel, junto a su esposo D. Fernando.

Éste ignominioso Liberal, nada tiene que ver con el liberalismo, que llevó a cabo el General Torrijos, que no olvidemos que con tan solo 23 años, llegó a ser General de Brigada. Sin duda, el General más joven de todas las épocas.

Tampoco hay que olvidar, que con solo 10 años era paje del Felón Carlos IV, que con 13 años ingresó en la Academia militar de Alcalá de Henares, que con 17 ya era capitán y con 23 llegó al generalato. Todo por sus luchas militares, sus tácticas y sus victorias en mil y un combate.