Una de las obras más interesantes del género de la poesía épica de la Hispanidad son las “Elegías de varones ilustres de Indias” de Juan de Castellanos, escrita a finales del siglo XVI. Se trata de un obra magna, que en toda su extensión alcanza los 113.609 versos endecasílabos. Este gran poema épico, considerado plenamente histórico narra básicamente la conquista española de los territorios de lo que hoy son Colombia y Venezuela. Está considerado el cuarto poema épico de mayor extensión de la historia de la literatura mundial.

Su autor, Juan de Castellanos fue un colonizador, conquistador y religioso español, además de poeta y cronista, nacido en Alanís, Sevilla, en 1522, que emigró a América y vivió en Puerto Rico y la costa de Venezuela. Participó en diversas expediciones de exploración y búsqueda de oro. En 1544 tuvo con una indígena una hija a la que llamó Gerónima. En 1550 fundó la ciudad de Valledupar, en lo que hoy es Colombia, junto con el conquistador extremeño Hernando de Santana. A partir de esa época fue creciendo en él la vocación espiritual y decidió ingresar en la vida religiosa, como también ocurrió con muchos otros antiguos conquistadores o soldados de los Tercios. Ejerció como sacerdote en las ciudades de Cartagena de Indias, Ríohacha y Tunja, en este último destino por real provisión de Felipe II.

En este período de su vida escribió su obra capital. Se trata de un poema épico de gran vivacidad, con un estilo que llega a ser a veces trepidante y casi cinematográfico. Se divide en cuatro partes. La primera trata de la conquista hispánica de las islas caribeñas por Cristóbal Colón, y sus sucesores y después, la del Orinoco. En la segunda se narra la conquista de Venezuela y la provincia colombiana de Santa Marta. En la tercera, la de Cartagena de Indias, Popayán y Antioquía. En la cuarta, titulada “Historia de Nueva Granadase describe la conquista de Bogotá, Tunja y otras regiones de la actual Colombia.

En la obra se narran no sólo las conquistas, hechos militares, exploraciones y fundación de ciudades, sino que además se explican las costumbres indígenas, los rasgos principales de sus culturas y se describe la naturaleza, la flora y fauna de los territorios en cuestión, lo que hace de ella una crónica especialmente importante, que, en realidad sirvió de base a las posteriores crónicas en prosa sobre la colonización y evangelización de estas zonas. Castellanos escribió originalmente, de hecho, en prosa su obra pero después decidió pasarla íntegramente a verso, tarea que le llevó 10 años. Dedicó su obra a Felipe II. Los bellos discursos en verso de estilo renacentista que el autor pone en boca tanto de conquistadores como de indios dan especial belleza a su poema. Juan de Castellanos murió en Tunja en 1607, a los 85 años.

En definitiva, una gesta poética e histórica que supone un nuevo desmentido al tópico que retrata a los conquistadores españoles como simples aventureros analfabetos y sedientos de oro.