Madrid, 24 de abril de 1903 – Alicante, 20 de noviembre de 1936

Ordenado y meticuloso. Elegante en modos, formas y maneras. Culto, y dotado de verdadero talento, pero al cabo ingenuo, José Antonio es uno de los grandes pensadores de la historia de España, y referencia intelectual, política y de compromiso ineludible del siglo XX europeo. Su pensamiento ha tenido y sigue teniendo una legión de admiradores, y otro no tan numeroso de críticos, aunque éstos no puedan dejar de reconocer que cada palabra que dictó o línea que escribió es un relato sobresaliente. No es de extrañar que su vida siga estando en el foco mediático.

Nació en 1903 en Madrid, y su labor política apenas duró tres años, pues antes lo mataron. Desde que irrumpió en la escena política, su nombre y su vida estuvieron asociadas a su padre, siendo reconocido por el hijo del Dictador o de Don Miguel, según las simpatías que despertará su padre, cuya defenestración marcó, en buena medida, su vida y el origen de carrera política. Con todo, en su vida hay un antes y un después en su compromiso irrenunciable con la justicia. Ocurrió con ocasión de un acto electoral, y la fecha está marcada en la mente de todos los que le hemos venido siguiendo. La tarde que José Antonio llegó al teatro de La Comedia se convirtió en alguien a quien seguir. Lo suyo fue a partir de ese momento una política entre trincheras, porque se salió del molde convencional para convertirse en el referente de “todo lo que hay que sentir”.

De no estar confinados hubiéramos celebrado el ciento diecisiete aniversario de su nacimiento, porque José Antonio, lo que fue y su pensamiento sobreviven con sobrada actual. Y esto es así, porque José Antonio nos enseña la de forma de ser y de estar en la vida.

Habló con rendida y sentida emoción del hombre al que le hubiera gustado vivir en un poema de Kipling. Ojalá sirvan estas palabras encadenadas para volver a su recuerdo en el ciento diecisiete aniversario de su nacimiento.

Pablo Gasco de la Rocha es miembro, número 1413, de la Hermandad de la Vieja Guardia.