Destructor “Lángara” (D-64)

No siempre La Coruña, al menos sus estamentos oficiales y mucho menos en los tiempos que corren, ha sabido rendir el tributo de recuerdo y admiración que sus hijos más preclaros se merecen. Coruñeses que se han distinguido, a lo largo de la historia, prestando valiosos servicios a la Patria y escribiendo páginas gloriosas de su devenir histórico.

Tal vez el ejemplo más infamante e indigno, la más sangrante ignominia de la que deberíamos avergonzarnos todos los coruñeses de bien, sea el acontecido con la figura de José Millán-Astray, fundador de la gloriosa Legión, hijo predilecto de la ciudad, nombrado por el pleno municipal en sesión celebrada el 3 de agosto de 1922, que, un mal día, siguiendo los dictados rencorosos y malsanos de unos individuos -muchos de ellos ni tan siquiera coruñeses- que viven de las copiosas subvenciones que reciben sus chiringuitos de “desmemoria histórica” a cuenta del dinero de todos los españoles, decidieron retirarle títulos y honores que, por cierto, en otras ciudades de España le fueron devueltos.

Afortunadamente, no sucedió lo mismo con el glorioso Almirante de la Real Armada Juan de Lángara y Huarte, Ministro de Marina y Director General de la Armada de Carlos IV, matemático y cartógrafo, que nació en La Coruña en 1736.

No es que los homenajes de recuerdo a su persona llegasen pronto ya que no fue hasta 1937, con la guerra ya comenzada y con la ciudad de La Coruña decantada, afortunadamente, por el bando nacional, cuando el Ayuntamiento coruñés decidió dedicarle una calle en las proximidades de la avenida de Rubine, calle que fue renombrada en abril de 1939, teniendo que aguardar hasta agosto de 1943 para que, de nuevo, el callejero coruñés se viese honrado con el nombre de este preclaro marino nacido en La Coruña.

Durante los años siguientes, el Almirante Lángara, gran desconocido para la mayoría de los coruñeses, siguió presente -lo sigue en la actualidad- en el nomenclátor herculino dando nombre a una de las calles próximas al Estadio Municipal de Riazor y a la que, durante años, se conoció como “Ciudad Escolar” por ubicarse en esta zona las Escuelas de Náutica, Comercio y Magisterio, además de un Instituto -el masculino- de segunda enseñanza.

Andando más en el tiempo, entre octubre de 1972 y octubre de 1973, como consecuencia de la renovación, en agosto de 1970, del tratado de amistad y cooperación con los Estados Unidos, fueron transferidos a la Armada cinco Destructores que pasaron a integrar la 11ª Escuadrilla de Escoltas, bautizando a uno de ellos, concretamente al “ex USS Leary” (DD 879)”, con el nombre del insigne marino coruñés, asignándole el numeral D-64.

No vamos a entrar a relatar la vida operativa de este Destructor, ni tampoco sus características toda vez que, en un artículo anterior publicado en “El Correo de España” ya dimos cuenta de ellas (ver “1989. La 11ª Escuadrilla de Escoltas en La Coruña”), sin embargo, si nos vamos a detener en un hecho que vinculó al buque con nuestra ciudad: la solemne entrega de su Bandera de Combate, ofrecida, en esta ocasión, por una entidad privada, el Real Club Náutico de La Coruña.

Fragata “Asturias” (F-74)

La entrega de tan preciado símbolo se verificó, en la mañana del domingo, 9 de septiembre de 1984, en el puerto coruñés donde el buque se hallaba atracado.

Se da la circunstancia de que el Destructor “Lángara” (D-64) fue el primer buque de la Armada en recibir la Enseña nacional, provista del Escudo adoptado el 5 de octubre de 1981, que vino a sustituir al vigente hasta entonces, ofrecida por una entidad privada.

El acto, contó con la presencia del Capitán General del Departamento Marítimo del Cantábrico, Almirante Joaquín Contreras Franco, quien presidió el abanderamiento, actuando como madrina de la ceremonia Carmela Arias y Díaz de Rábago, Condesa de Fenosa -un título que, por cierto, ha sido retirado, en fechas pasadas, por los sectarios que nos desgobiernan- y al que asistieron las primeras Autoridades civiles y militares, encabezadas por el Delegado del Gobierno en Galicia y por el entonces Alcalde de la ciudad, Francisco Vázquez Vázquez.

En los muelles se encontraba formada una Unidad de honores integrada por la Escuadra de Gastadores del Cuartel de Instrucción de Marinería de Ferrol; Banda y Música del Tercio del Norte de Infantería de Marina; Bandera de la Zona Marítima del Cantábrico y dos Compañías, una de Marinería, formada por personal embarcado en los buques presentes en el puerto, y otra del Regimiento de Infantería Aerotransportable “Isabel la Católica” nº 29, de guarnición, por entonces, en La Coruña.  

Tras la lectura del acta de la reunión de la Junta Directiva de la entidad, acordando el ofrecimiento a la Armada de la nueva Bandera del Destructor, por el Presidente del R.C. Náutico, Aurelio Fernández, y la solemne entrega de la Enseña de acuerdo con el ceremonial vigente para este tipo de actos, hizo uso de la palabra la madrina que fue respondida por el Comandante del “Lángara”, Capitán de Fragata Fernando Mackinlay Leiceaga.

Concluida la ceremonia de entrega se ofició la Santa Misa, tras la cual, con los honores de ordenanza se procedió al arriado de la Bandera con el Escudo fuera de uso y al izado de la nueva Enseña en el buque.

El acto concluyó con el desfile de las fuerzas participantes ante las Autoridades, representaciones y público presente.

Destructor “Lepanto” (D-21)

Con ocasión de la celebración de este solemne acto, el puerto coruñés se vio honrado con la presencia, además del Destructor “Lángara” (D-64), de los también Destructores “Gravina” (D-62); “Lepanto” (D-21) y “Jorge Juan” (D-25), en el que enarbolaba insignia el Capitán General del Departamento Marítimo, y de la Fragata “Asturias” (F-74), en la que hacía lo propio el Vicealmirante Comandante General de la Flota. La totalidad de los buques surtos en los muelles franquearon, el sábado día 8, sus portalones para poder ser visitados por los coruñeses.

Tampoco referiremos las características del Destructor “Gravina” (D-62), por figurar ya descritas en artículo anterior, ni de los Destructores “Lepanto” (D-21) y “Jorge Juan” (D-25) -dos de la clase conocida popularmente como “los cinco latinos”- a las que ya se hizo referencia en el artículo, publicado en “El Correo de España”, bajo el título “1972. Los ejercicios Finisterre X”.

En cuanto a la Fragata “Asturias” (F-74), formaba parte de la clase “Baleares”, integrada además por las “Baleares” (F-71), “Andalucía” (F-72), “Cataluña” (F-73) y “Extremadura” (F-75).

Construidas en la factoría ferrolana de la Empresa Nacional Bazán, fueron dadas de alta en la Armada entre 1973 y 1976. La “Asturias” lo fue en 1975, siendo la de vida más longeva ya que causó baja en 2009, al contrario que sus gemelas que lo fueron entre 2004 y 2006.

Con un desplazamiento a plena carga de 4.177 tn., su eslora era de 113,6 m., por 14,3 de manga y 7,52 de calado. Disponía de dos calderas V2M, una turbina Westinghouse y una hélice que le proporcionaban una potencia de 35.000 cv. y un andar de 28 nudos.

Contaba con un radar AN/SPS-52B 3-D aéreo; sonar de casco DE-1160LF y SQS-35(V) calable y direcciones de tiro Mk-72 mod 2; Mk-68 mod. Special y Mk-114 ASW.

Su armamento consistía en un lanzamisiles Mk-22; un ASROC; misiles antibuque RGM-84 Harpoon; un cañón de 127 mm.; dos tubos lanzatorpedos de 533 mm. y cuatro de 325, así como dos CIWS Meroka.

Para guerra electrónica contaba con los siguientes medios: Elsag Mk-100, Ceselsa DENEB, Inisel CANOPUS y SLQ-25 Nixie.

Su dotación era de 253 tripulantes.

La Fragata “Asturias”, era, junto a las demás de su clase, uno de los buques más modernos con los que contaba la Armada y, por aquellas fechas, la punta de lanza de la Flota.

Nota: Agradezco la valiosa colaboración prestada por Carlos Fernández Barallobre.