Hace años, en 1967, leí un libro “Tres días de Julio” de Luis Romero que analizaba el Alzamiento en diferentes ciudades y pueblos de España los días 17, 18 y 19 de Julio de 1936. No recuerdo aparezca en el libro Santander, ciudad y provincia.

 

¿Cómo se perdió Santander en el Alzamiento cuando era una ciudad y región de mayoría de “derechas”? Perdieron la iniciativa unos y la ganaron los otros. El adelantamiento del Alzamiento en Melilla, el 17 de Julio, alertó al Frente Popular sobre lo que venía siendo un secreto a voces.

 

Lo sucedido en la Villa de Santoña, el Gibraltar del Norte para Napoleón, fué decisivo en el fracaso del Alzamiento en la Provincia en julio de 1936. También en Santoña tras la caída de Vascongadas se rendirían, el 24 de agosto de 1937, tras un fracaso de internacionalización independentista, miles de vascos, 15 batallones vascos, hundiéndose el frente Norte.

 

El Alzamiento, gestándose desde Marzo, estaba ultimado en junio y alertado por  el General Franco al Jefe del Gobierno Casares Quiroga. Un Golpe de Estado militar, según el asentado discurso de izquierdas, un Alzamiento civil y militar de acuerdo con los participantes que se hizo al grito de ¡Viva la República!

 

Pero todo no sucedió de la noche a la mañana sino fruto de la podredumbre política y el alentado rencor social desde la perdida de las Colonias, Revolución soviética de 1917 y el Desastre de Annual. Después de una Dictadura de orden y tras el fracaso de Berenguer, corresponsable del desastre de Annual, llegó la República.

Empezó mal la proclamación de la ilegítima República de 1931, con un Golpe de Estado en unas elecciones municipales, no plebiscitarias sobre sistema de gobierno o régimen, en las que habían ganado las derechas. Inmediatamente la República trajo asesinatos, quemas de iglesias y destrucción.

El Laureado General Sanjurjo, a la vista de lo ocurrido en 1931, cuando siendo Director de la Guardia Civil despidió al Rey, en 1932 ya fuera del puesto, dió un Golpe “Sanjurjada” que fracasó, siendo condenado y enviado al penal del Dueso en Santoña.

En 1933, terminado el bienio rojo, -de sangre y fango y lágrimas, según Martinez Barrio- las izquierdas perdían las elecciones y los socialistas  junto a los secesionistas y comunistas, para celebrar la revolución rusa de octubre de1917, daban un Golpe de Estado a la República en octubre de 1934. El partido Socialista, plenamente implicado, lo encabezaba con su líder Indalecio Prieto.

Después de las torturas, violaciones y asesinatos de mujeres y hombres, por los revolucionarios y secesionistas, el Ejército con órdenes del Gobierno de la República acabó con el Golpe de Estado-Revolución. La mayoría de víctimas se produjeron en Asturias, algunos beatificados por la Iglesia Católica y otros en proceso de beatificación,

Como discurso blanqueador, fué románticamente la “Revolución” de 1934 y no Golpe de Estado contra la República. Luego en vez de Juicios y aplicación de la Ley de la República frente al Golpe se habla de “Represióndel Gobierno. En toda España hubo unos 1.500 muertos. En 1934 se enfrentó la “anti-España y la España secular”.

En la provincia de Santander la revolución del 1934 que se centró sobre todo en Torrelavega, dejó 11 muertos. El Batallón de Santoña fué enviado a la zona para pacificarla encontrándose el Capitan Medialdea y el Teniente Churiaque.

 

A pesar del pucherazo de las izquierdas (manipulación de censo, votos y recuentos) coacción general y pasividad de las derechas en mesas electorales, el 16 de febrero de 1936 en Santander, las derechas sacaron cinco actas y el Frente Popular dos.

El 17 en el Penal del Dueso, centenares de penados por la revolución de 1934 se lanzaron contra la guardia militar del Penal. el Capitán Medialdea, dados los avisos pertinentes, tuvo que mandar hacer fuego, produciéndose varios muertos y heridos.

Hasta julio, la delincuencia marxista tomó la calle… y la Autoridad. Se multiplicaron asesinatos y agresiones, en muchos casos venganza contra quienes se opusieron a la revolución de octubre,

 

¿Qué ocurrió en Santoña en julio de 1936?

Alcalde entre 1937 y 1938, el 18 de febrero de 1938, declaraba ante el juez como testigo Vicente Herrería Bermeosolo, de 45 años, Procurador de los Tribunales desde 1915, Maestro y miembro de Renovación (partido monárquico), sobre lo ocurrido en Santoña en 1936.

 

“Desde Junio de 1936 estaba en constante comunicación con los oficiales del Ejercito, residentes en Santoña, capitanes Carlos Medialdea, Carlos Guerra, Angel Mirones y Teniente Churiaque todos del batallón de Infantería de Valencia con el Teniente de Artillería Ulivarri, de la batería allí destacada, con el Capitan de la Guardia Civil Victor Merchante y también con otro oficial; servía de enlace el dicente entre estos y los elementos de derechas de Santoña que estaban dispuestos a secundar el Movimiento Nacional que se esperaba, y para ello contaba con 50 afiliados a F.E. y otros doscientos jóvenes derechistas, dispuestos a tomar las armas. Supo que del 10 al 15 de Julio estuvo allí el Capitan de Requetés Sr. Cañizo para organizar a los jóvenes tradicionalistas y servir de enlace entre ellos y aquellos oficiales del Ejercito; con la misma finalidad marcho el declarante en la mañana del 18 de Julio de 1936 a Burgos y a las quince o dieciséis estuvo en el Cuartel de San Marcial informando a sus jefes al Teniente Coronel de Caballería Dn. Marcelino Gavilán, del estado de Santoña; allí se enteró de como acordaron iniciar el Movimiento Nacional a las seis del día siguiente día diez y nueve; cuando la tarde del día diez y ocho emprendió el testigo su regreso fué detenido a la salida de Burgos y le libertaron a las dos de la madrugada siguiente pues a esta hora los militares de Burgos ya habían proclamado el Estado de Guerra; le entregaron en el Gobierno Civil algunos ejemplares del Bando firmado por el General Mola y emprendió rápidamente viaje a Santoña a donde llegó a las seis y cuarto del día diez y nueve, presentándose en el Cuartel de Artillería y entregó una copia del Bando a su Capitán Sr. Espejo y Tenientes Ulivarri y Ruiz Molina; a las seis y media fué al Cuartel de Infantería y habló con los capitanes Medialdea, Guerra y Mirones y con varios alféreces de la escala de reserva, mostrándose todos dispuestos y decididos a publicar el Bando declaratorio del Estado de Guerra, para las ocho de aquella mañana; les reiteró el ofrecimiento que anteriormente les hiciera de deshacerse del Comandante García Vayas, pero le contestaron no ser preciso porque ellos le pondrían a buen recaudo; cuando terminaban la entrevista se presentó allí el Capitan José Bueno Quejo, que aunque venía manifestándose como afecto a la Causa Nacional, infundía gran sospecha al testigo desde que días atras le vió a media noche en conversación con Gregorio Villarías, Leoncio Villarías y Leoncio Alonso, los tres significados izquierdistas.

Desde allí marcho a misa de siete y de ella a casa en espera de los acontecimientos, y como pasara el tiempo sin verse muestras de que se hubiera declarado el Estado de Guerra, a las nueve se encaminó al Cuartel de Infantería en el que no pudo entrar pues vió con sorpresa que a su puerta estaban tres policías y, en la espolonada de enfrente mas de un centenar de rojos destacados; marchó al Cuartel de Artillería y allí el Teniente Ulivarri le refirió que los elementos del Frente Popular, se habían adelantado a los militares de Infantería y era preciso buscar hombres para asaltar el Cuartel de García Vayas; salió a reclutarlos y a la media hora llevó cincuenta hombres al cuartel y como al Teniente Ulivarri le pareciesen pocos marchó a buscar mas y cuando llevaba otros veinte se cruzó con una pareja de la Guardia Civil que llevaba al parecer detenidos a los Capitanes Medialdea y Guerra; volvió en busca de nuevos voluntarios y en la plaza de San Antonio vió desfilar trescientos marineros formados sin armas en dirección al cuartel de Infantería y, al frente de ellos Leoncia Villarías y Leoncio Alonso; en aquellos momentos tuvo noticia de que la Guardia Civil buscaba al declarante para detenerle y viendo perdido el Movimiento en Santoña a las diez de aquella mañana huyó al pueblo de Noja, en donde estuvo escondido hasta que en Julio de 1937 pudo huir en un bote a Bilbao.

Supo mas tarde que el Capitan Bueno había sido el determinante del fracaso, pues hablaron desde el Cuartel de Infantería de Santoña con el de Santander en la mañana del diez y nueve de julio 1936, y el Coronel García Argüelles les recomendó se aquietaran hasta recibir sus instrucciones, y que Bueno había influido para que se efectuase esa consulta y para que se cumpliera la orden del coronel; también supo que mientras ello ocurría estaban metidos en el despacho del Comandante Vayas en el Cuartel, Gregorio Villarías y el alcalde rojo de Santoña Epifanio Azofra.”

Vicente Herrería Bermeosolo

 

La indecisión del Coronel García Argüelles en Santander y de los oficiales en Santoña ante el socialista Comandante Vayas, hizo fracasar el Alzamiento, con consecuencias muy graves para el curso de la guerra, para algunos de los implicados y también para la población, que quedó en manos de delincuentes terroristas en toda la Provincia.

En la Causa General de la Provincia se comprobaron 1.212 casos de Muerte o DESAPARICIÓN criminal (38 en Santoña). Varones 1.178 y Mujeres 34. De los asesinados 161 eran clérigos, 42 Jefes y Oficiales del Ejército, 170 Falangistas, 68 Requetés, 63 de Acción Popular y 6 de Renovación Española. Muchos asesinatos lo fueron por venganza ante la actuación sobre el movimiento revolucionario de octubre de 1934.

Sólo se contabilizaron los casos de motivación terrorista obra del Frente Popular, sin  incluir muertes por delincuencia común. Faltaron, en la lista de asesinados, bastantes víctimas DESAPARECIDAS y sin constancia en la Causa.

Varios de los Oficiales de la Guarnición en Santoña fueron asesinados/linchados (sin juicio) por el gobierno del Frente Popular.

Capitan Carlos Medialdea Albo, de la Prisión Provincial, pasó al barco-prisión y el 28 de septiembre de 1936 fue llevado a la Prisión del Coto de Gijón, donde DESAPARECIÓ (asesinado a machetazos según testimonios).

Los Capitanes Santiago Mirones de la Colina, Carlos Guerra Pérez, Modesto López Clavo, Adolfo Espejo García Castellanos y Alférez Emiliano Pinto Niño, fueron asesinados en el barco-prisión en Santander el 27 de diciembre de1936.

El Coronel Argüelles y el Capitan Bueno capturados por las tropas nacionales, tras consejo de guerra fueron fusilados. El Comandante Vayas se escapó a Francia, Villarías y Azofra huyeron a Hispanoamérica.