Falta una semana para el 1 de abril, fecha que debería conmemorarse porque marcó un cambio de la mayor trascendencia en la evolución histórica del país.

a) Marcó la derrota del Frente Popular, esencialmente una alianza de sovietizantes y separatistas, cuyo triunfo habría disgregado a España e impuesto un régimen o regímenes inspirados en el de Stalin.

b) Marcó la victoria de un régimen que salvó la independencia del país, evitó a España la guerra mundial, derrotó a la guerrilla comunista del maquis y al criminal aislamiento internacional que pretendía crear una gran hambruna en España.

c) Marcó el comienzo de un período en que se mantuvo la unidad nacional, la libertad personal, la propiedad privada, la cultura tradicional española y la continuidad de una Iglesia que había estado próxima a ser exterminada por el Frente Popular

d) Marcó el comienzo del desarrollo económico de España hasta convertirla en novena potencia industrial del mundo, uno de los pocos países con renta per cápita superior a los 2.000 dólares de entonces, y uno de los tres o cuatro países del mundo en esperanza de vida al nacer.

e) Marcó la reconciliación nacional y social después del período republicano y frentepopulista caracterizado por los odios, la arbitrariedad y las violencias. Y uno de los países del mundo con mejor salud social, medida por sus bajos índices de delincuencia y población penal, de suicidios, de abortos y prostitución, de drogas, etc.

f) Marcó el comienzo de la paz más prolongada que haya vivido España en varios siglos y que al final permitió el paso a una democracia que no reprodujera las epilepsias del período anterior. Una paz que continúa, aunque acosada por los herederos de aquel frente popular, enemigos como siempre de la libertad y de la integridad de España.

g) Marcó, en suma, el final del período de guerras civiles y violentos choques sociales inaugurado por la invasión napoleónica de comienzos del siglo XIX. De nosotros depende que ese final sea definitivo.

El mayor pecado político que puede cometerse hoy es el olvido o la mentira sobre la historia reciente, olvido intencionado y mentira que han hecho retroceder a la sociedad a los peligros republicanos del odio, la disgregación y el totalitarismo. Por eso recordar y conmemorar el 1 de abril es una necesidad política de máxima actualidad. Y puesto que vivimos bajo la semidictadura de los herederos del frente popular, es preciso que cada cual haga cuanto esté en su mano por exteriorizar los hechos históricos arriba reseñados, sistemáticamente ocultados , y por estudiar la historia reciente, a la que he dedicado mis libros.