Una monarquía maltratada por un gobierno de izquierdas, una izquierda radical amenazando al rey y a los católicos, a cada momento, una ofensiva separatista en Cataluña...No, no es la España de 2020, sino la de hace un siglo.

El 13 de septiembre de 1923 el general D. Miguel Primo de Rivera, Capitán General de Cataluña, pensando solo en la salvación de España, se jugó la vida y la carrera militar y encabezó, casi en solitario un pronunciamiento militar, que tras unas horas de incertidumbre, fue apoyado por Alfonso XIII y el resto del Ejército, así como por la mayoría de la prensa y de la opinión pública. Primo barrió a los partidos políticos principales, como el Conservador o el izquierdista Partido Liberal, que colaboraba con el PSOE en campañas contra la Corona.

Nadie se atrevió a hacerle frente e incluso el PSOE no se opuso. Fue el inicio de un régimen de gobierno autoritario de 7 años, lleno de éxitos. La economía vivió un auténtico boom, la industria aumentó mucho, la agricultura aumentó su rendimiento.

Primo acabó con éxito la Guerra colonial de Marruecos, que llevaba empantanada desde 1910 por la cobardía de los políticos. El desembarco de Alhucemas, en septiembre de 1925, fue un gran éxito militar y en él ya jugó un gran papel el entonces coronel Francisco Franco.

Nacionalizó muchas industrias extranjeras, para que España no fuese una colonia económica de Inglaterra o Francia o Estados Unidos, aunque ello le comportara enfrentarse a esos gobiernos. Primo no quiso que España dependiera de la industria o el crédito extranjero e implantó fuertes aranceles.

Protegió a los obreros con leyes muy sociales, y aumentó mucho sus sueldos. Acabó con el terrorismo anarquista, que tenía su epicentro en Barcelona. Prohibió por decreto el partido separatista Acció Catalana, que había sido el más votado en Cataluña en las últimas elecciones de 1923.

Instauró un régimen nacionalista español con un partido único, la Unión Patriótica (UP). Prohibió la pornografía y su gobierno protegió a la Iglesia. 

Finalmente, por desgracia, la cobardía de Alfonso XIII, que dejó de apoyarle, en 1930 y la crisis global de 1929, que fue agravada en España por la especulación contra la peseta, de las grandes empresas extranjeras, perjudicadas por Primo de Rivera, acabaron con su régimen. Don Miguel Primo de Rivera, padre de otro gran español, José Antonio Primo de Rivera, se exilió en París y murió poco después.

Franco le admiró y se inspiró en parte en él para su posterior régimen nacional. La realidad es que, guste o no guste, los dos mejores gobernantes españoles del siglo XX, de largo han sido dos generales: Primo de Rivera y Franco. Las democracias siempre han fracasado en España y hoy lo vemos de nuevo.

Falta que haya de nuevo en España, generales valientes, a la altura de lo que necesita la Patria en este presente crítico y desastroso del año 2020...