Siempre me ha encantado la historia. Siempre me ha parecido que saber historia es una forma preciosa y económica de viajar, por no mencionar que te permite conocer incluso otras épocas, como el Delorian a Marty McFly en Regreso al Futuro. Por eso, y para llevar un orden cronológico en el viaje por la historia al que os quiero llevar, quisiera empezar este estrenarme hablándoos sobre las famosas Cruzadas, ya que, pocos temas han sido tan manipulados y distorsionados como éste a través del cine, la televisión, la literatura y otros medios de comunicación a los que se puede acceder sin necesitar una formación básica o una intención sana.

Algunos de los mitos más comunes sobre este tema, y que vamos a desmentir, son:

  • Las Cruzadas fueron una agresión del cristianismo imperialista contra un pacífico mundo musulmán sin provocación previa.
  • Las intenciones de los cruzados eran la conquista de tierras y la adquisición de riquezas
  • Los cruzados eran crueles y sanguinarios, y los musulmanes pobres víctimas inocentes.
  • Las cruzadas fueron también contra los judíos.

Pero no son más que eso, mitos. A continuación, vamos a aprender un poco de historia de la de verdad.

Todo comienza para nosotros en el año 1095, año en el cual el Emperador de Bizancio (que era una ciudad griega, capital de Tracia, situada a la entrada del estrecho del Bósforo, sobre una parte de la actual ciudad de Estambul), Alexius I, también conocido como Alejo I, pidió ayuda a Occidente porque su imperio estaba siendo atacado por los musulmanes. Como respuesta a esta petición desesperada de auxilio, el Papa Urbano XI hizo un llamamiento a los cristianos de Europa, añadiendo además la posibilidad de la remisión de los pecados para los que colaboraran en la liberación de las tierras conquistadas por los seguidores de Mahoma. En estos momentos, la mayor parte de oriente medio ya había sido conquistada, incluyendo toda Tierra Santa. Así comenzó la era de las Cruzadas, pudiendo hablar de seis en total entre los años 1095 y 1270, y dando solución al primer mito mencionado: los cristianos no empezaron la pelea, simplemente se defendieron.

Bien, en el año 638 d.C., el Califa Omar conquistó Jerusalén, que era cristiana ¡desde hacía ya tres siglos!

Poco después, los ejércitos musulmanes atacaron Egipto y después todo el norte de África, destruyendo las iglesias y extinguiendo el cristianismo. A continuación, le llegó el turno a España, Sicilia y Grecia. En 1453, Constantinopla —la segunda Roma— es islamizada, pasando de allí a los Balcanes y llegando hasta las puertas de Viena.

Habituales fueron los ataques a navíos y las incursiones en las costas donde llenaban sus barcos de botines y esclavos que acababan sus días muertos por agotamiento o en los harenes de algún rico musulmán. Aunque, si tenían suerte, podían ser rescatados a precios altísimos por los monjes mercedarios (monjes pertenecientes a la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos) y trinitarios (Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos).

Así pues, vemos que la mayor parte del Imperio Islámico había sido cristiano antes de la conquista militar por los musulmanes.

Por lo tanto, las Cruzadas fueron una guerra defensiva ante continuos ataques y provocaciones, como por ejemplo, la destrucción del Santo Sepulcro por el califa Al Hakem en 1095, para liberar a los cristianos invadidos por el islam.

Esta lucha fue un asunto extremadamente caro para cualquier caballero, ya que probablemente les suponía un gasto equivalente a cuatro veces sus ingresos anuales. Se endeudaban fuertemente y en no pocos casos perdieron todo lo que tenían para sumarse a la empresa. La práctica totalidad de los participantes regresó a sus hogares sin bienes y con deudas. De hecho, para defender los Santos Lugares, resultó necesario crear órdenes militares como la de los Caballeros Hospitalarios y la de los Templarios.

Queda desmentido así el segundo mito.

Pasemos, pues, al tercer mito.

Cuando se dice que los cruzados eran crueles y sanguinarios, no podemos pasar por alto la mentalidad de aquellos hombres y de la época que les tocó vivir, así como las situaciones que tuvieron que afrontar. Los cruzados fueron, en principio, pueblos germánicos que se convirtieron al cristianismo, pero que siempre conservaron su mentalidad guerrera y las aspiraciones a cosechar hazañas militares. Los excesos y violencia, que nadie duda de que hayan existido, deben de ser evaluados partiendo de la situación bélica que estaban viviendo y todo lo que esto conlleva.

El hecho más famoso de la "Barbarie Cruzada" es, quizá, la conquista de Jerusalén, en la que masacraron a musulmanes y judíos, y luego se puso sitio a Constantinopla en el año 1094. Pero menos famoso y no menos cierto es que en las ciudades musulmanas que se rindieron a los cruzados, la población no fue atacada. Se les incautaba sus propiedades y se les dejaba libres de profesar su fe. Pero las ciudades que no se rindieran —era un principio moral aceptado en todas las civilizaciones europeas y asiáticas de aquella época— serían destruidas y sus habitantes ejecutados.

En cuanto al último punto señalado, aquel referido a que las Cruzadas se hicieron también contra los judíos, es una afirmación total y absolutamente falsa, ya que ningún Papa lanzó jamás una guerra contra ellos. Es cierto que en el ambiente guerrero del momento hubo descontrolados que atacaron a poblaciones judías, pero tanto el Papa Urbano II (1088 - 1099) como sus sucesores condenaron enérgicamente estos hechos.

Para concluir esta entrada y a modo de curiosidad, el término "cruzada" es un invento de la propaganda anticatólica de la Ilustración. En realidad, en aquella época, no se llamaban cruzadas; para los hombres de la Edad Media esta lucha se llamaba "Peregrinación".