La celebración del Centenario de la fundación del Tercio de Extranjeros, actual Legión, nos proporciona la ocasión para realizar unos comentarios sobre su fundación.

El DRAE (1.972) define al fundador como a la persona que “funda”, y fundar como: “erigir, instituir un mayorazgo, universidad u obra pía, dándole rentas y estatutos para que subsistan y conserven”. Es decir, para ser considerado un fundador hay dos condiciones determinantes: “instituir” y a la institución “dotarla de medios y estatutos” para que sobreviva.

Santa Teresa de Jesús es el ejemplo español, más eminente, de lo que es un fundador, porque fue fundadora de conventos, a los que les proporcionaba los recursos necesarios para su subsistencia y funcionamiento. No en vano es la patrona del Cuerpo de Intendencia. 

El fundador de una unidad militar, si nos atenemos a la definición del DRAE, le correspondería al gobierno en su conjunto, porque es una decisión colegiada (firme quien la firme o sancione) y porque es el único que tenía capacidad para dotarla de un reglamento y de un presupuesto.

Desde el punto de vista político, el primer impulsor administrativo para la organización del Tercio de Extranjeros fue el general Villalba, ministro de la Guerra, por medio de un real decreto, de enero de 1920. Pero, el decreto no se llevó a cabo, porque el general Villalba dimitió sin materializar su proyecto, por no proporcionarle los medios materiales (presupuesto) para su “creación, subsistencia y conservación”, con lo que la fundación del Tercio de Extranjeros no se llevó a cabo y quedó solo en un proyecto más. No es necesario significar que los vocablos fundar y crear, o fundador y creador son sinónimos, es decir, que tienen el mismo significado.

Otro real decreto, de 1 de septiembre (casi nueve meses después) a propuesta del vizconde de Eza, nuevo ministro de la Guerra y con un nuevo gobierno, llevó a la práctica la fundación del Tercio de Extranjeros, para lo que a continuación fijó los “estatutos” por los que tenía que erigirse y “lo dotó económicamente”.

Sin embargo, tradicionalmente en los ejércitos españoles se ha considerado fundador al primer jefe que tuvo la unidad o centro recién creados. Seguramente porque la Doctrina militar española “se basa en la indiscutible importancia de los valores morales e intelectuales”, por encima de los materiales de organización, equipamiento y presupuestos, y es el primer jefe el responsable de imprimir el espíritu de cuerpo.

Tenemos innumerables ejemplos que demuestran que el ejército español ha considerado como fundador de un cuerpo, unidad o centro militar, a su primer jefe:

  • El duque de Ahumada fue el fundador de la Guardia Civil (1.844).
  • El general Galbis de la Academia General Militar (I Época) en 1.892.
  • El teniente coronel Dámaso Berenguer de las Fuerzas Indígenas Regulares (1.911).
  • El general Franco de la Academia General Militar (II Época) en 1.927.
  • El general Hidalgo de Cisneros de la Academia General Militar (III Época) en 1.940.
  • El comandante Pallás de las Fuerzas Paracaidistas del Ejército de Tierra (ahora Brigada Paracaidista) en 1954.

El fundador del Tercio de Extranjeros (ahora Legión) por esta regla de tres, es un honor que, indudable y exclusivamente, le corresponde al teniente coronel Millán Astray, que fue su primer jefe en el año 1.920, el que le imprimió inicialmente su peculiar espíritu, reflejado en el “Credo Legionario” (basado en la tradición militar española y no en el exótico bushido de los samuráis). Sin restar mérito al resto de personajes que planearon y decidieron en sus diferentes niveles de autoridad y competencia.