Conocí a D. Eduardo en Baños de Río Tobía, hace muchos años, cuando mi hermano y cuñada ejercían de maestros en aquella localidad riojalteña. También me presentaron a D. Juan-José Faílde, entonces Fiscal del Tribunal de la Rota, a quien entrevisté para nuestro periódico. Ambos eran amigos y personas de gran talla intelectual y ocupaban puestos muy relevantes. El encuentro se produjo en la huerta de mi hermano, donde, en algunas ocasiones, acudían a conversar con mi hermano.

Don Eduardo aparentaba sobriedad y cierta solemnidad, seguramente, debido a sus altas responsabilidades en el Vaticano, no exenta de amabilidad y cortesía.

Alguien me contó, hace poco, que cuando el cardenal Somalo almorzaba con el Papa Benedicto XVI, éste solía manifestar su contento porque la hermana de D. Eduardo, que residía con su hermano en Roma, acostumbra a “llevarle un arroz muy rico”; seguramente una paella.

El Papa Francisco visitó al excamarlengo el pasado 4 de agosto pasado, días antes del fallecimiento de D. Eduardo, a quien calificó de “diligente colaborador de seis papas que le confiaron cargos delicados e importantes”.

La voluntad del cardenal Somalo fue siempre que su cuerpo reposara para siempre en su lugar de nacimiento: Baños de Río Tobía. El Vaticano ha decidido despedir al prelado riojano con todos los honores y en un sitio privilegiado de la basílica de San Pedro de Roma, el día 13 de agosto pasado, a las 11 horas, funeral presidido por el cardenal decano, Giovanni Battista Re, bajo la imponente obra de Bernini, en ese lugar iluminado por la vidriera del Espíritu Santo, donde se rinde homenaje a los papas.

El telegrama enviado a mi hermano y cuñada, el 20 de marzo de 1993, desde la Congregación de Vida Consagrada y la Sociedad de Vida Apostólica, poco después de fallecer mi madre e Inés, decía así: “A Don Juan y Doña Nati, acompaño con mis sentimientos de dolor por la muerte de sus madres por cuyo eterno descanso ofrezco Santa Misa, pidiendo también para ellas y familiares abundancia de gracias divinas”. Escrito de su puño y letra y firmado: Eduardo Card. Martínez.

Nuestro personal y sentido pésame a todos los familiares y amigos de Baños de Río Tobía, por el fallecimiento de D. Eduardo y por el eterno descanso de su alma.