La Unidad Ciclista del Cuerpo de Seguridad de Madrid en 1909

Tras la toma de posesión del Coronel Emilio Elías Ortega como Inspector del Cuerpo de Seguridad, el 19 de enero de 1903, comienzan a implementarse importantes reformas en el Cuerpo que van, desde el aspecto puramente estético -adopción del nuevo uniforme de rayadillo para la época estival y del llamado casco de fieltro inglés-, hasta otras de carácter eminentemente operativo que vienen a incrementar sus capacidades para el cumplimiento de las funciones asignadas y mejorar la respuesta ante hechos de carácter delictivo.

Dentro de este último apartado figura la creación del Escuadrón de Caballería de Madrid, cuya constitución se anuncia en septiembre de ese mismo 1903 aun cuando, por diversas causas, no pasa su primera revista hasta mayo del año siguiente, y la de la Unidad Ciclista de la Capital de España, primera de su especialidad que se crea en el Cuerpo de Seguridad en 1905.

Ambas Unidades, al igual que la Sección Especial, creada poco tiempo después, dependen orgánica y funcionalmente del Coronel Inspector, poniéndolas a las órdenes de sendos Oficiales, un Capitán en el caso del Escuadrón de Caballería y un Teniente en el de la Sección Ciclista.    

El primer servicio que presta la nueva Unidad Ciclista se verifica con motivo de la visita que realiza a España, en octubre de ese año, el Presidente de la República francesa, Sr. Loubet, cuya presencia constituyó un hecho de extraordinaria relevancia, siendo muchos los actos y festejos con que Madrid, engalanada para la ocasión con banderas de los dos países, guirnaldas de flores y adornos con luz eléctrica, acogió a tan ilustre huésped.

Destaca de manera especial la gran revista militar que, en la mañana del día 24 de octubre, se celebró en el Campamento de Carabanchel en la que formaron un total de 13.000 hombres de todas las Armas y Cuerpos que, a su conclusión, desfilaron ante el Rey y el Presidente francés.

El Cuerpo de Seguridad participó activamente en el gran dispositivo de seguridad establecido al efecto, no solo evitando la comisión de todo tipo de hechos delictivos, sino también indicando las zonas reservadas para el público, así como los itinerarios a seguir para ocupar los lugares habilitados para contemplar el magno espectáculo.

Con motivo de esta visita del Presidente francés a España, el Cuerpo de Seguridad estrenó en Madrid, como se ha señalado, su primera Unidad Ciclista que prestó servicio durante los días de estancia del estadista galo, acompañando a las diferentes caravanas y comitivas que se organizaron, así como en otro tipo de servicios relacionados con la visita.

A partir de entonces, las Unidades Ciclistas se fueron potenciando dentro de la estructura orgánica del Cuerpo de Seguridad, llegando a estar presentes, a finales de los años 20, en una buena parte de las plantillas repartidas por toda la geografía nacional.

Al personal destinado en estas Unidades se le encomendaba, al menos en estos primeros años, el patrullaje por las demarcaciones policiales, tanto de día como de noche, estableciendo unos lugares para descanso y exigiéndoles estar siempre dispuestos para iniciar, con sus máquinas, cualquier persecución de delincuentes o prestar, con celeridad, auxilio a las víctimas.

Durante aquellos años, el Cuerpo de Seguridad, participó, en Madrid, en cuantos dispositivos de protección se activaron con motivo de la presencia de Reyes y Jefes de Estado extranjeros, así como en otras citas de relevancia celebradas en la Capital, estando la Sección Ciclista presente en la mayoría de ellas.

La Unidad Ciclista de Barcelona con uniforme estival (1909)

La visita que realizó a nuestra patria el Rey de Portugal, en marzo de 1906, es otro ejemplo de esta participación. La prensa de la época se hizo eco de la noticia refiriendo en la edición del día 16, con motivo de la marcha de los Reyes portugueses, que “la comitiva iba precedida por gastadores del Cuerpo de Seguridad…”. Suponemos que la alusión es más bien una licencia del periodista y no una cita que se ajuste de forma literal al hecho concreto y a lo que en realidad se refiere es a una Escuadra de batidores o simplemente a un pequeño contingente de caballería del Escuadrón de Madrid o, incluso, de la Unidad Ciclista encargada de abrir la marcha de la caravana.

En los años posteriores, se encomendó a esta Unidad, entre otros servicios, el de enlace entre las distintas Delegaciones o Comisarías de Distrito del Cuerpo de Vigilancia y Prevenciones del Cuerpo de Seguridad, así como el patrullaje diurno por las zonas de paseo de mayor afluencia de madrileños y el nocturno por los puntos más radiales de la demarcación policial de Madrid.

Una prueba de ello la encontramos en 1913, con el establecimiento en la Capital de España del llamado servicio de Rondas en el que también participa la Unidad Ciclista.

A tal fin, se destinan, en cada turno, mañana-tarde-noche, a dos Guardias de esta Unidad al Distrito de Buenavista para recorrer toda su demarcación, estableciendo los correspondientes puntos de parada, y un Guardia de la misma especialidad al Distrito de Congreso en cada uno de los tres turnos con idéntica misión que los anteriores. Este personal se presentará, en la Prevención respectiva, tanto a la hora de tomar el servicio, como a la de entregarlo. 

Se dispone igualmente que otros cinco Ciclistas presten servicio de retén de guardia, de 24 horas, en dos turnos, en la Dirección General de Seguridad, asumiendo funciones de enlace, sirviendo como elemento transmisor de cualquier orden urgente. 

Por su parte, los salientes de este servicio de guardia se establecerán, a la hora del paseo de la tarde -16,00 a 19,00 horas-, en cuatro puntos distintos de los más concurridos de Madrid con sus máquinas preparadas para salir en persecución y dar alcance a cualquier automóvil que haya provocado un atropello y trate de huir o a todo malhechor que habiendo causado algún daño intente darse a la fuga, con el fin de proceder a su detención. 

La uniformidad con la que se dotó al personal destinado en la Unidad se componía, en la modalidad de invierno, de jersey de cuello vuelto; gorra de plato; pantalón con polaina corta -incluso bota alta como en el caso de la de Barcelona-; chaquetón o pelliza de dos carreras de botones de los del Cuerpo en plata, con cuello de astracán negro y las cifras "CS" colocadas sobre las puntas y bandolera de cuero negro con chapa frontal ovalada de color plata con el emblema del Cuerpo. En el frente de la gorra, el número del usuario y las cifras "CS" timbradas de corona real.

El color de las prendas, el característico del Cuerpo, azul tina oscuro. En cuanto a la gorra de plato, la visera, de charol negro y el barboquejo de cuero del mismo color.

Unidad Ciclista del Cuerpo de Seguridad con uniforme estival (1920-1924)

En cuanto al uniforme estival, tanto en la plantilla de Madrid como en la de Barcelona, el reglamentario de rayadillo, igual que el resto del personal de ambas plantillas, con polaina corta negra, en el caso de Madrid, y alta del mismo color en el de Barcelona. La prenda de cabeza la gorra de piqué blanco. En ambos uniformes, sobre la manga izquierda de la prenda exterior el distintivo de la especialidad, consistente en el perfil de una bicicleta.

La segunda Unidad de esta especialidad en ser creada fue la de Barcelona, pudiendo establecer como fecha el mes de octubre de 1908 en que se asigna una dotación económica para la adquisición de veintiuna bicicletas, prestando su primer servicio, sin estar todavía constituida como tal, el 22 de ese mismo mes, con motivo de una visita del Rey a la ciudad condal. 

Tenemos constancia de que, en la visita realizada por el monarca a la ciudad condal, con fecha 11 de marzo de 1908, en la comitiva Real figuraban, junto con personal del Cuerpo de Vigilancia afecto a la Ronda del Rey, Ciclistas del Cuerpo de Seguridad si bien, muy probablemente, se tratase de personal de la Unidad creada en Madrid en 1905, llegados a Barcelona con motivo de la regia visita. 

Estuviese o no constituida de forma reglamentaria esta Sección barcelonesa, de lo que si hay constancia es que, con fecha 30 de diciembre de 1908, se amplía la plantilla del Cuerpo de Seguridad en la capital catalana en una Compañía integrada por 100 Guardias y una Sección Ciclista de 25 individuos. Esta Sección Ciclista comenzó a prestar servicio ordinario nocturno el 1º de febrero de 1909, lo que significa que la Unidad estaba ya formada con anterioridad. 

Con relación a la citada Sección Ciclista de Barcelona, cuyo mando lo ostentaba el Teniente Luis Degorgué, cabe señalar que en los primeros días del mes de abril siguiente, logró practicar un total de 40 detenciones lo que pone de manifiesto la eficacia de este nuevo servicio. También, por estas fechas, se adquiere para Barcelona un vehículo para la conducción de detenidos y una lancha automóvil que desconocemos si llegó a emplearse.

Lamentamos no disponer de datos sobre los resultados y la eficacia operativa de la Sección de la Capital de España, pero suponemos que alcanzarían el mismo o parecido nivel.

Considerando el horario en el que presta servicio la Unidad de Madrid, al menos desde el 1º de enero de 1909, creemos que la Unidad de Barcelona distribuiría sus efectivos en turnos de patrullaje comprendidos entre las seis de la tarde y las nueve de la noche y entre las doce de la noche y las tres de la mañana.

Cada una de las máquinas asignadas a ambas Unidades -Madrid y Barcelona- iban dotadas de un contador para controlar el kilometraje recorrido a lo largo del servicio y cada dotación estaba obligada a contactar con las parejas encargadas de realizar el patrullaje a pie por los diferentes Distritos policiales.

Durante los años siguientes, se fueron incrementando las Unidades Ciclistas dentro del Cuerpo de Seguridad, siendo muchas las plantillas que contaron con contingentes de entidad variable de esta especialidad.

Una prueba del interés que despertaban estos medios y de la eficacia en su aplicación policial se encuentra en la adquisición, en 1922, de un total de cien nuevas bicicletas que son presentadas ante el Rey en la Capital de España.