El regreso de Fernando VII supondrá una vuelta al antiguo sistema de 1808, dando marcha atrás a algunas medidas del reformismo ilustrado. El desconcierto liberal daría lugar a varios intentos fallidos de pronunciamiento militar, con José María Torrijos y  Francisco Javier Mina. Ambos Torrijos y Mina, masones y defensores hasta muerte del estado liberal.

Vamos a hablar un poco más ampliamente de estos dos masones. Son simplemente dos ejemplos de cómo la masonería actuaba a través de sus miembros en aquellos tiempos.

En 1821 se fundó en Madrid la Sociedad de los Caballeros Comuneros. Torrijos era uno de sus fundadores. Sociedad secreta similar a la masonería, su ritual de iniciación, sus juramentos y ritos, hacen de la comunería  un movimiento similar al carbonarismo italiano.

No sólo de la masonería, la carbonería o la comunería, sino también las sociedades patrióticas, las sociedades de amigos, las asociaciones de estudiantes, de carácter liberal pero más moderado se hicieron presentes en el tablero de los poderes de aquel momento. Entre estos últimos más moderados estaban los Anilleros.

Hacia 1845 la comunería habían desaparecido. Sus miembros pasaron a las filas de los partidos republicanos y las organizaciones socialistas y comunistas utópicas. Sería importante estudiar su enquistamiento en los antros de la sociedades ocultistas y espiritistas que empezaron a proliferar y fueron muy activas.