Medalla identificativa de 1887 (Museo Policial de La Coruña)

La Placa-insignia se ha convertido desde la creación de la Policía moderna en una constante en los Cuerpos policiales españoles, especialmente en aquellos encargados de realizar sus funciones profesionales desde el incógnito que propicia el vestir de paisano. Se trata de un elemento fácilmente identificable y que a la vez sirve para identificar a su portador quien puede mostrarla con facilidad e incluso con discreción.

Con el paso del tiempo, este medio de identificación o, al menos, de distinción del servicio que se presta, se ha generalizado, siendo otros Cuerpos los que han determinado su uso. Tal es el caso de la Policía Militar, de los Cuerpos policiales afectos a los Ayuntamientos, etc., si bien, en estos casos, su uso se limita más a lucirla sobre sus uniformes reglamentarios.

La Placa-insignia, junto al carné profesional, forman ese tándem de “atributos del cargo” que tantas veces estudiamos en nuestra fase de formación como policías y que siempre ha constituido el anhelado logro que premia no solo una dura oposición de ingreso, sino también esa fase formativa que deseamos superar lo antes posible para convertirnos, de una vez por todas, en policías al servicio de España y de sus ciudadanos.

No se trata de un invento reciente, ni de un elemento incorporado en los últimos años de nuestra historia corporativa, su empleo vino a sustituir al Bastón que, como signo de autoridad, utilizaron los Cuerpos policiales desde sus orígenes como medio de demostración de su carácter de agente de la Autoridad; sin embargo no pretendemos ahora ahondar en sus raíces pero si hacer unos someros comentarios sobre las que utilizó el denominado Cuerpo de Vigilancia, integrante de la Policía Gubernativa, y como tal antecedente de nuestro actual Cuerpo Nacional de Policía.

El Cuerpo de Vigilancia, un Instituto de naturaleza y organización civil, pese a que personal de sus empleos más bajos, llegó a vestir de uniforme, tiene su origen en un Real Decreto de 25 de febrero de 1852, por el que se crea en Madrid, comenzando a desplegarse por todo el territorio nacional a partir de 9 de marzo siguiente, como así se indica en una Real Orden publicada por la Gaceta.

 

La primera Placa (1886-1887)

Probablemente, la primera Placa usada como medio identificativo de la que no hemos encontrado aval legal alguno, se remonte a 1886 o principios de 1887. De hecho, en una contraportada de la antigua Revista "Policía Española", hemos encontrado el modelo de una Placa-insignia de un miembro del Cuerpo de Orden Público de Madrid, datada en 1887.

Es muy posible que esta Placa formase parte de la colección que se conservaba en el Museo de la Escuela General de Policía, cuando este se encontraba ubicado en la calle Miguel Angel nº 5 de la Capital de España y cuyo conservador era el inolvidable Comisario Pral. Antonio Viqueira.

La Placa, de forma ovalada, confeccionada en metal, muestra, en la parte superior, la leyenda “Provincia de Madrid”, y en la inferior “Orden Público”, apareciendo en el centro la expresión “Agente nº”, seguido del número del usuario -218-. Dispone de una argolla que permite sujetarla con una cadena o un imperdible u otro sistema de sujeción.

Primera medalla o placa identificativa (Museo Policial de La Coruña)

Llama la atención que a una fecha tan tardía como 1887, todavía se utilice, en Madrid, la denominación de "Orden Público" ya que desde 1877, la Policía de la Corte estaba integrada por los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad (R.D. de 6 de noviembre de 1877), quedando el de Orden Público para el resto de las provincias.

En tal sentido, cabría la posibilidad de que esta Placa fuese de uso para el personal que prestase servicios fuera de la Corte, es decir en el ámbito provincial de Madrid, algo que se nos antoja más que improbable; otra opción es que se siguiese utilizando la denominación de "Orden Público" como concepto de servicio y no como denominación genérica del Cuerpo incluso, por último, que esté mal datada y sea anterior.

Con relación a esta denominación genérica de "Orden Público", todavía, años después de la creación del Cuerpo de Seguridad -Cuerpo uniformado integrante de la Policía Gubernativa-, estando este ya perfectamente consolidado, la prensa de la época seguía aludiendo a la denominación de "Guardias de Orden Público", cuando en realidad lo eran de "Seguridad".

En cualquier caso, creemos que se trata de la Placa más antigua o una de las más antiguas de las utilizadas por la Policía Española. 

 

Medalla insignia de 1887

De lo que si existe constancia es de la publicación de una Real Orden de 30 de agosto de 1887, por la que se dota a los integrantes del Cuerpo de Vigilancia de la que denomina “Medalla” que persigue los mismos fines identificativos que la posterior Placa-Insignia.

La citada Real Orden, señala que, tanto los Inspectores como los Agentes del Cuerpo de Vigilancia, vestirán, de paisano, traje decente y limpio según su clase, llevando oculta, dentro del chaleco, una medalla de metal blanco, pendiente de una cadena del mismo metal.  

Anverso y reverso de la Medalla identificativa de 1887 (col. Simón Javier Iglesias Andrés)

La Medalla, de forma ovalada, muestra en el anverso las armas de España, con la leyenda “Vigilancia Pública”, y en el reverso un gallo, como símbolo de la vigilancia, llevando en la parte superior la leyenda "Inspección", si se trata de personal de esta categoría, y, en el caso de los Agentes, la provincia de destino, en la parte superior, y el número del usuario, en la inferior.

La Real Orden, sigue señalando que “los Inspectores llevarán, además, en todos los casos en los que no interese ocultar su identidad, bastón de caña con puño dorado, trencilla y bellotas verdes, sin mezcla alguna de plata u oro”.

La Orden citada, nos permite precisar la dicotomía existente entre los actos de servicio, que exigían la pertinente reserva, de ahí el uso de la Medalla, y los de representación en los que se debería hacer ostensible la condición de Agente de la Autoridad, mediante la utilización del Bastón.

Tenemos constancia de que estas Placas o Medallas fueron entregadas en provincias a partir de diciembre de 1887. En el caso de La Coruña, la recibieron el día 20 de aquel mes los veinticinco funcionarios que integraban la plantilla, siendo el importe de cada una de ellas 5,75 pts., que le serían detraídas a los funcionarios en la nómina del mes en curso.

No hemos podido determinar el tiempo de vigencia de esta Placa, aunque creemos que fue de existencia efímera y que la experiencia no debió dar respuesta a las expectativas en ella depositadas.

Durante los años siguientes no se reglamentó el uso de una nueva Placa-insignia hasta el 17 de noviembre de 1920 en que, la Gaceta, recoge una Real Orden del Ministerio de la Gobernación por la que se regula el uso de un nuevo modelo de Placa-insignia para los componentes del Cuerpo de Vigilancia, a la que se hará referencia en otra ocasión.