La famosa canción “Lili Marleen”, primeramente, fue un poema escrito en 1915 por Hans Leip, un soldado alemán en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, en el frente ruso, con el que expresaba la angustia que sentía al estar separado de su novia, Lili, de la que recuerda una despedida junto a una farola. Y en el frente mantuvo contacto con una enfermera llamada Marleen. Las dos mujeres daban así nombre al tema que traemos hoy a la historia detrás de la canción, “Lili Marleen”, que es la canción alemana más célebre del siglo XX.

 

Y al azar de la II Guerra Mundial, un compositor llamado Norbert Schultze elaboró una versión musical del poema en 1937, y se la ofreció a una cantante alemana famosa en aquellos momentos: Lale Andersen. La grabaron y la publicaron en 1939. Vendieron solo 700 ejemplares, y además sufrieron el rechazo de un poderoso jerarca de Hitler: el ministro de propaganda Joseph Goebbels, quien dijo que era una canción muy poco nazi, demasiado sentimental y muy poco bélica. E incluso la prohibieron y persiguieron al compositor y a la cantante, a la que acusaron de projudía. A ella la condenaron a arresto domiciliario; a él le obligaron a componer música militar para los nazis.

 

Pero un tiempo después, en 1941 y lejos de la Alemania central y el control de Goebbels, desde Belgrado emitían por radio para el frente africano de la guerra. Un día la emisora fue bombardeada y la mayor parte de los discos que se podían difundir quedaron destruidos. El director de la emisora desempolvó una caja en la que habían sobrevivido unos cuantos discos y allí en el fondo estaba “Lili Marleen”. Oficialmente la canción estaba censurada, pero el director de la emisora no tenía otra cosa que ofrecer y empezó a radiarla el 18 de agosto de 1941.

 

Y fue todo un éxito entre los soldados del África Korps, que la pedían una y otra vez. A la población civil también le gustaba. Y el Mariscal Rommel, que dirigía la guerra para Alemania en África, decidió que no se obedeciera la orden de Goebbels y ordenó que se emitiera a diario para levantar la moral de sus tropas africanas, sonando exactamente a las 21:57 horas todas las noches como cierre de la emisión. Los soldados alemanes se acostaban con esa melodía en la cabeza y parecía encantarles a todos. Goebbels reconoció su error e incluso levantó el castigo a Schultze y Andersen, quienes después estuvieron de gira por toda Alemania cantando esa canción. Y como las emisoras se oían más allá del frente, resulta que también gustaba a las tropas aliadas inglesas y americanas y pronto encargaron una versión en idioma inglés, y aunque la traducción difería un poco del original alemán, era igualmente evocadora para los soldados de ambos bandos: cualquiera desearía estar bailando con su novia bajo una farola en lugar de matar y morir en el frente de guerra. Era ya un tema universal: un cántico agridulce sobre un amor lejano. Cuando los soldados alemanes apresaban a ingleses en los frentes de guerra, se sorprendían de que ellos también sabían tararearla y conocían a “Lili Marleen”.

 

Hubo más versiones de esta canción, traducida después a 48 idiomas, transformándose según los países en marcha militar, canción deportiva militar o simplemente cántico de cuartel, pero quizá la más emblemática de todas, porque reunía en su persona las dos almas, la alemana de origen y la americana de adopción, es la que la actriz y cantante alemana Marlene Dietrich, antinazi y emigrada a los Estados Unidos, popularizó en aquellos años. Esa es la que hoy traemos al recuerdo. Un tema de la guerra que no hablaba de la guerra, solo de la lejanía, el amor, la distancia y la añoranza, y que la cantaron miles o millones de soldados de ambos bandos de la II Guerra Mundial mientras se mataban unos a otros en aquel cruento y horrible conflicto bélico: “Lili Marleen”