Acaba de darse a conocer que el monumento a los Tercios por fin será una realidad. ¿En qué punto se encuentra el proyecto?

Ahora mismo nos encontramos organizando los trabajos. Por un lado, la Fundación Ferrer-Dalmau, que actúa como promotora del monumento, está manteniendo las reuniones necesarias con el ayuntamiento para conseguir una ubicación, la Asociación 31 enero Tercios está perfilando los detalles para sacar adelante la suscripción popular, y yo me encuentro planificando lo que serán meses de mucho trabajo. Hay muchas partes implicadas y tenemos que estar todos coordinados. Seguramente el público estará más interesado en conocer en detalle cómo será el monumento, dónde estará, cuando se inaugurará, etc., pero a día de hoy estamos aún perfilando los flecos para que el proyecto salga adelante.

Por lo que comenta, no van a recibir apoyo económico por parte de los organismos públicos y eso me recuerda que sus anteriores monumentos públicos fueron posibles gracias a lo que ahora llaman crowdfunding o campañas de mecenazgo. ¿Quizás prefiere realizar su obra con fondos privados o acaso las instituciones públicas no están interesadas?

Es cierto. Tanto el monumento a los Héroes de Baler como el monumento al Centenario de la Legión se llevaron a cabo gracias a cuestaciones populares, aunque hay que recordar que detrás siempre estuvieron los patronos de la Fundación Museo del Ejército. El crowdfunding es una herramienta fantástica pero es complicado hacer llegar la información a todos los rincones de la sociedad y al final siempre requiere que un gran patrocinador respalde el costo total del monumento. No podemos olvidar que no sólo hay que pagar la escultura en bronce, sino el pedestal, transportes, permisos, la dirección de obra y en ocasiones hasta la cimentación. No obstante, el crowdfunding hace una función muy positiva, ya que nos sirve de indicativo del apoyo popular que recibe el proyecto. No podemos menospreciar la fuerza de la sociedad civil y todos en mayor o menor medida podemos aportar algo a nuestros conciudadanos. Yo, por ejemplo, además de aportar con mi trabajo, colaboro en lo que puedo con organizaciones de interés público. En cuanto el Coronel Rafael Morales consiga los fondos para pagarme el monumento al Guardia Joven en Valdemoro haré una donación de doce mil euros a la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA.

Personalmente preferiría más implicación por parte de las instituciones, así mi trabajo se limitaría única y exclusivamente a la parte artística, pero si que percibo que aunque ofrecemos todo tipo de facilidades, hay charcos donde los políticos no quieren meterse; y no digo que obstaculicen los proyectos pero tampoco nos dan muchas facilidades. Desde mi punto de vista resulta curioso, porque no dejan de ser proyectos que hacen nación y aúnan voluntades, además de enriquecer patrimonialmente la ciudad. ¿Qué hay más democrático que la participación directa de los ciudadanos en las decisiones de su ciudad y que a falta de que las autoridades recojan el sentir popular, ellos mismos tomen la iniciativa?.

Entonces, ¿podemos decir que el monumento se sufragará gracias a una campaña de crowdfunding?

Eso esperamos. En estos días estará todo listo para dar a conocer los detalles y la forma en que todas las personas interesadas quieran participar. La recaudación la llevará a cabo la Asociación 31 enero Tercios, que son el aglutinante de todo el "mundo Tercios" y además fueron los primeros en pedir un monumento. Por otro lado, la Fundación Ferrer-Dalmau buscará más apoyos entre empresas y grandes patronos, pero la idea es que la mayor parte de la recaudación se consiga gracias a multitud de pequeñas aportaciones. Eso será indicativo de que es un monumento muy esperado y de que vamos por el buen camino

¿Cómo será el monumento a los Tercios? ¿Nos puede desvelar algún dato?

 Aún es pronto. Hasta que no empiece a trabajar con el barro, no sabré qué sensaciones me invadirán y qué saldrá de ahí. Lo que si está claro es que el monumento estará compuesto por cuatro soldados de los Tercios: un capitán, un abanderado, un arcabucero y un piquero. Probablemente los acompañará un perro, que será el guiño que hagamos al cuadro de Rocroi de Augusto Ferrer-Dalmau. También sé que serán figuras de unos dos metros y setenta centímetros de altura, aunque hay que pensar que tanto el abanderado como el piquero se elevan más gracias a la bandera y a la pica. Lo que no sé aún y me preguntan insistentemente es la indumentaria exacta con que les vestiré. El público tiene que entender que estamos hablando de una obra de arte, y que la vestimenta es algo accesorio. La parte técnica y compositiva es lo que más me preocupa; la expresividad y la actitud de mis esculturas son lo que me quita el sueño. 

Al ser un escultor de corte historicista ¿siente mucha presión por parte de los académicos, recreadores y expertos?

Bastante. Muchas veces ya no distingo a quien quiere ayudar de quien sólo quiere figurar a base de crítica. Cierto es que siempre he procurado dejarme asesorar por los mejores, y no sólo para evitar errores históricos sino para que desde la tribuna que les da su prestigio profesional pudieran defender las decisiones que tomamos en cuestiones de vestimenta. No puedo sumarle a la complicación de mi trabajo, la presión de no poder cometer anacronismos. Soy escultor, no historiador, y aunque me documento muchísimo antes de empezar una obra, muchas veces las propias fuentes históricas manejan criterios diferentes. Pongo un ejemplo. En mi última obra he retratado al General Verboom para el Puerto de Algeciras. El General Verboom fue el fundador del cuerpo de Ingenieros militares, con lo que mucha gente considera que debería vestir el uniforme de ingeniero pero cuando estuvo en Algeciras, el uniforme no estaba definido ni en uso. También habrá gente que le imagine representado con coraza y banda cruzada de general, tal y como aparece en el único retrato que existe. El problema es que ese retrato es muy posterior a su muerte y no parece muy lógico que, si el monumento se le hace porque fue el ingeniero que levantó el Fuerte de la Isla Verde, vaya vestido de gala. En este caso, he optado por vestirle de Teniente General con uniforma del Ejército de principios del XVIII. Con todo esto, lo que quiero decir es que estamos hablando de arte, que la vestimenta, galones y emblemas son accesorios, y que para contentar a todos hay que hilar muy fino. Así que dejo en manos de los historiadores la parte histórica y yo me dedico a la parte artística. Nunca lloverá a gusto de todos, y siempre habrá quien diga: yo lo habría hecho de esta otra manera. Y me parece perfecto. Que lo haga, que cuanta más variedad, más se enriquecerá la experiencia estética del público.

Respecto al mundo académico siempre he recibido gran respeto por parte de los historiadores, no tanto por parte de los artistas. De hecho, todavía estoy esperando las disculpas de la Academia de Bellas Artes de San Fernando por las declaraciones de carácter político que hizo Juan Bordes sobre el monumento al Centenario de la Legión.

Hablando del monumento a la Legión, hace más de un año hablamos sobre él y ya estaba terminado. No hemos tenido noticias de su inauguración. ¿Nos puede decir en que estado se encuentran las conversaciones con el ayuntamiento?

Han habido problemas con la ubicación. Cuando se filtró a la prensa que una posible ubicación era la Plaza de Oriente, la izquierda mediática formó un gran revuelo y las conversaciones se pararon. A día de hoy parece que ya hay emplazamiento, aunque elementos inesperados después de hacer unas calas en el terreno nos van a obligan a modificar la ubicación unos metros, pero nada grave. En cuanto el ayuntamiento conceda los permisos, nos pondremos con las obras de cimentación y encargaremos el pedestal. Esperamos poder inaugurar lo antes posible pero hasta que no esté todo bien atado, no podemos poner fecha.

Volvamos al monumento a los Tercios. Ha hablado antes de Augusto Ferrer-Dalmau. ¿Como resulta la colaboración de dos titanes del arte actual? 

Augusto y yo somos amigos, y eso facilita todo. Ambos nos respetamos y trabajar juntos resulta fácil porque pertenecemos a disciplinas diferentes. Lo que hemos logrado es sumar perspectivas partiendo de un único concepto. Cuando empezamos a hablar del monumento a los Tercios, nos preguntábamos qué definía exactamente a los Tercios y cómo de ambicioso queríamos que fuese el monumento: "el piquero es una figura característica", "el arcabuz revolucionó el arte de la guerra", "un abanderado nos permitiría hacer un guiño a un Tercio determinado", "no puede faltar una ropera"... Estas ideas revoloteaban en nuestra cabeza hasta que finalmente Augusto logró plasmar en un boceto todas ellas. Resulta fácil porque Augusto es un crack de la pintura pero es que además nos comprendemos bien porque ambos somos unos apasionados de la historia y del mundo militar, así que para este tipo de proyectos no conozco mejor compañero. Ahora acaba de presentar una recién estrenada fundación que lleva su nombre y cuyo objetivo será formar a futuros artistas dedicados a la temática histórica, por lo que en lo que respecta a la escultura, apoyaré en lo que me necesiten.

Un monumento como el de los Tercios, de tal envergadura, ¿supondrá la consagración definitiva como escultor monumental?

Espero que no. Espero poder seguir aprendiendo. No me gustaría quedarme estancado en un punto o pensar que ya nunca voy a superarme. Me esfuerzo mucho en cada proyecto, en mejorar el anterior y no quiero que eso cambie. Quiero seguir teniendo retos y encontrando la forma de superarlos. El día que deje de crecer, habrá llegado el momento de retirarse