El 19 de julio los militares nacionales que en Gijón no lograron tomar la ciudad se refugiaron en los Cuartel de Simancas y el Coto. Todo el Territorio asturiano quedo en manos de los rojos, a excepción de la ciudad de Oviedo, defendida por el Coronel Aranda y sus escasas tropas.

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Cuartel del Simancas se encontraba situado en un altozano de la ciudad de Gijón, conocido antiguamente como “El Real”, en la actual Avenida de los hermanos Felgueroso (antigua carretera a Ceares), desde donde se domina una parte importante de la ciudad y su bahía, siendo un emplazamiento estratégico en aquella época.

Tras la revolución de octubre del 34, el antiguo colegio de los Jesuitas que había sido incautado por la Republica, se convirtió en cuartel para dar alojamiento al Regimiento de Infantería de Montaña “Simancas” n.º 40 en la ciudad de Gijón (Asturias) España.

En julio de 1936, el jefe de ese Regimiento era el coronel Antonio Pinilla Barceló, que se puso de parte de los nacionales, al que se sumaron los supervivientes del batallón de ingenieros del cuartel del Coto. Tuvo lugar entonces un asedio que duró hasta el 21 de agosto, en que las milicias obreras, con el apoyo de aviones y artillería, entraron en las ruinas del antiguo colegio. El asalto fue durísimo y la resistencia tenaz. Se sometió al edificio al bombardeo aéreo, al cañoneo de artillería de diferentes calibres y dinamita para derribar los muros del cuartel. La flota del bando nacional acudió en auxilio de los sitiados, especialmente el crucero Almirante Cervera.

Mientras tanto ante el acoso de las fuerzas milicianas los militares que estaban concentrados en el cuartel de Simancas recibieron ayuda del acorazado “España” y el destructor “Velasco”. El día 21 de agosto el crucero “Almirante Cervera” se presentó ante el puerto del Musel abriendo fuego contra los sitiadores del cuartel de Simancas, causado numerosas bajas. El episodio pronto tocó a su fin, ya que al asedio se sumaron los cañones de la fábrica de Trubia y con seis disparos incendiaron el cuartel, y el Coronel Pinilla intento una salida desesperada en la perdió la vida junto con otros muchos compañeros.    

En “El Socialista”, Indalecio Prieto publicó un comentario elogiando la resistencia de 350 hombres a lo largo de un mes, afirmando: “Hoy, al atardecer ha quedado batida la resistencia que ofrecía en el acuartelamiento el antiguo convento de los jesuitas en Gijón, el Regimiento de Simancas. No digo que se han rendido, porque según mis informes, no ha habido tal rendición. Los insurrectos, principalmente oficiales, con el cuartel envuelto en llamas, desde más de doce horas, siguieron defendiéndose dentro de un patio de sacos terreros y murieron matando. Despidámonos respetuosamente ante sus cadáveres”.

Su asedio y asalto final durante la Guerra Civil española se le conoce como la gesta del Asedio del Cuartel de Simancas, que tuvo un protagonismo inesperado, llegándose a convertir en uno delas epopeyas de la contienda, por la dureza de los combates y de las circunstancias que en él se dieron, comparándose a los asedios del Alcázar de Toledo y Cuartel de la Montaña de Madrid, aunque sin alcanzar las cotas de fama de estos últimos. Eclipsada en buena medida porque fue la primera, y al inicio de la contienda 1936-39 y, tal vez, porque acabó en fracaso, aunque heroico donde los haya, la numantina e increíble resistencia del cuartel de Simancas de Gijón constituye una de las gestas militares españolas más impresionantes de todos los tiempos, a la que hay que sacar del olvido en que muchos la tienen.

Fue uno de los hechos más notorios de la contienda en Asturias, que pueden ver pulsando el enlace

https://www.youtube.com/watch?v=MAfuby6jJtQ&t=28s que les mostrará este documental que sintetiza de manera clara y verdadera la epopeya de la resistencia a ultranza del Cuartel de Simancas de Gijón, gesta heroica donde las haya que hay que rescatar de la desmemoria histórica.