Hemos sido testigos de su nacimiento y también de su clausura. En algo más de una semana, todos los restos humanos hallados van a ser levantados para llevarlos cuidadosamente al laboratorio donde continuará durante meses la fase de análisis. En total 103 cuerpos de adultos y niños. Antes de un par de semanas aquí no quedará nada y podrán continuar las obras en la autovía A-12 del Camino de Santiago.

En estos momentos, mediante el vuelo de un drom, realizan la fotogrametría del asentamiento. Las lajas que cubrían las sepulturas, de momento, no han aportado datos de interés. Y en lo referente a la data de la necrópolis, empiezan a considerar que pudiera fecharse entre el siglo VIII y IX, si bien, la referencia final será emitida cuando terminen los análisis de laboratorio. Dichos análisis, con el estudio exhaustivo de los restos humanos, determinaran las condiciones ambientales del yacimiento en el pasado y otros datos de gran interés. Todo parece indicar que los técnicos de Atapuerca serán los encargados de desarrollar las tareas de laboratorio.

Comienza la investigación científica de los restos humanos

Como es sabido, lo que más llama la atención en los trabajos de arqueología es la excavación: la imagen del arqueólogo con la rodilla clavada en tierra, en medio del campo, rasqueta en mano.  Pero esa fase sólo representa una parte mínima de toda la investigación. Desde ahora, con el alzamiento de los restos óseos, da comienzo la fase de análisis, la de mayor duración.

Tras las labores iniciales de campo vienen las de investigación: catalogación, restauración e inventario de todo el material recogido. Las primeras tareas consisten en la recuperación de piezas del rompecabezas de la Historia, para juntarlas en el laboratorio y seguir con otras labores sistemáticas: catalogar, limpiar, reorganizar…, antes de iniciar los trabajos de investigación propiamente dichos del material retirado en la excavación.

Una de las tareas más interesantes consiste en la limpieza e identificación ostelógica de cada pieza ósea para obtener información de la edad, estatura, sexo, etc, de cada individuo; las piezas dentales dan información sobre la edad a la hora de la muerte; las marcas sobre los huesos, de las actividades del sujeto; la identificación paleopatológica de la huella de los huesos informa de las enfermedades o traumas sufridas por cada sujeto.

Todas estas actividades permitirán elaborar un informe que servirá a los científicos del laboratorio para presentar un cuadro de conclusiones de gran interés para todos. Además, los datos obtenidos son enviados a distintas bases de datos nacionales e internacionales, para ulteriores reutilizaciones científicas.

En el corto espacio de medio mes hemos sido testigos de un acontecimiento francamente interesante: hemos presenciado la apertura de una necrópolis altomedieval y también su sellado ¿Qué más debemos esperar de todo esto? Primero, la oportunidad y placer de haber podido contárselo a ustedes; después, indagar sobre los métodos de trabajo de los arqueólogos y, finalmente, esperar, con mucha paciencia, el informe final de los investigadores. Porque para aprender nunca hay edades.