Cuando en 1935, José Antonio como Jefe Nacional de la Falange, mantuvo la primera reunión con los Jefes de distritos o sectores de Madrid, la mayoría de ellos se sorprendió al detectar que el Jefe del barrio de Cuatro Caminos era totalmente invidente.
La sorpresa para los camaradas fue mayúscula, lo que propició que el propio José Antonio aclarara los motivos por los cuales le había nombrado como Jefe de la Falange de un barrio muy conflictivo por ser de predominio marxista.
El camarada invidente era Capitán del Cuerpo de Inválidos, y ostentaba además de la "Medalla Militar Individual" la "Cruz Laureada de San Fernando", y a juicio de José Antonio y a pesar de su ceguera, estaba más capacitado , por su coraje y dotes organizativas para ostentar dicha jerarquía, que otros camaradas que no tenían discapacidad alguna.
Desde el mismo momento de la fundación de la Falange, este militar ciego se alistó sin dudarlo a la llamada patriótica de José Antonio, y por eso acudió al mitin del Teatro de la Comedia del 29 de octubre, siendo uno de los primeros en mostrar su adhesión a José Antonio y a la Falange.
Este héroe se llamaba "Mariano García Esteban", turolense de nacimiento, provenía de una familia muy humilde por lo que de muy joven ingresó en el Ejército como soldado voluntario.
En marzo de 1922 se incorpora a la Escuela Central de Tiro de Madrid como servidor de ametralladoras de los carros ligeros , pasando posteriormente al Campamento melillense de Dar Drius como ametrallador y jefe de carro de una compañía de carros de asalto.
El 5 de junio de 1923, Mariano al mando del carro nº 9 de su compañía, realizaba labores de protección de un convoy que iba a abastecer la posición de Tizzi Aza, avanzando siempre en primera línea y disparando contra grupos enemigos que trataban de impedir el paso del convoy y especialmente para evitar que cayeran sobre las unidades de retaguardia de la columna al infiltrarse fuerzas enemigas por un barranco.
En su labor de protección, el entonces Sargento Mariano García Esteban, ordenó al conductor de su carro que se parara en el borde del barranco para poder disparar con mayor seguridad contra un grupo de moros que intentaban flanquear el convoy, maniobra que atrajo sobre su carro la mayoría del fuego enemigo.
En el intercambio de disparos, un proyectil percutido a muy pocos metros penetró por la mirilla de la torreta desde la que Mariano observaba y dirigía el combate, impactando en su cara y causándole la pérdida del ojo derecho y una grave lesión en el izquierdo con total pérdida de la visión.
A pesar del intenso dolor producido por la herida, y tras vendarse él mismo con un pañuelo, continuó disparando la ametralladora hasta consumir las cintas de munición, y ello sin ver absolutamente nada y soportando un increíble dolor, más tarde y detenido el enemigo, ordenó al conductor que regresara a las propias líneas.
Cuando al fin pudo salir del carro, se comprobó que las heridas que había sufrido eran de extraordinaria gravedad, tenía vacía por completo la cuenca de su ojo derecho y en el otro se veía solo un amasijo de carne, tenía la cara totalmente desfigurada por las esquirlas de la mirilla, y cuando su Capitán Alfaro fue a interesarse por sus heridas, el Sargento García Esteban le respondió con total normalidad "todo sea por la patria, mi Capitán, qué vamos a hacerle".
La heroica acción de Mariano fue recompensada con la "Medalla Militar Individual" por Real Orden de 22 de noviembre de 1928, y cinco días después se le concedió la "Cruz Laureada de San Fernando", siéndole impuestas ambas condecoraciones por el propio Rey Alfonso XIII en el Parque de El Retiro de Madrid.
En 1931 y gracias a una suscripción hecha entre sus compañeros de armas, se le hizo entrega del título de propiedad de una casa-chalet en Campamento (Madrid).
Mariano llegó a alcanzar el empleo de General de Brigada como caballero mutilado absoluto, y la compañía de carros de la Academia de Infantería de Toledo fue bautizada con el nombre de "García Esteban".
Nuestro héroe falleció en el mes de agosto de 1971 y en las crónicas de entonces se citaba como una de sus más valiosas cualidades el "ser amigo personal de José Antonio".
Este era el invidente al que José Antonio designó como Jefe de la Falange en el barrio de Cuatro Caminos, así era José Antonio y así era la Falange.
 
 
 
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 (Foto inédita de Mariano García Esteban, luciendo la "Laureada" y la "Medalla Militar", del Archivo de los Guardianes de la Memoria Azul).