Evacuación de los niños del Sanatorio Marítimo

Hoy relatamos un episodio relacionado con la evacuación de los niños enfermos del Sanatorio de Górliz. Este Sanatorio Marítimo y Helioterápico, albergaba durante la guerra civil una población enferma de 300 niños que curaban al año unos 250 de distintas enfermedades pretuberculosas: escrofulosis, tuberculosis quirúrgica, anemia, raquitismo; infecciones del crecimiento, distrofias consecutivas a graves enfermedades, etc.

El gobierno separatista no encontró otra solución a sus derrotas en los campos de batalla que inventar un triunfo propagandista para su causa perdida, apelando a una infame mentira: el bombardeo del Sanatorio de Górliz por los nacionales.

Radio-Emisora de Bilbao, al servicio de la República y del Gobierno de Euskadi, instalada en el mismo edificio que residía Aguirre, “el presidente de todos los vascos”, en la tarde del sábado, 12 de junio ded 1937, lanzó a través de las ondas la siguiente noticia: “El Sanatorio de Górliz ha sido bombardeado por los facciosos”.  Horas después los medios de la noche repiten, inflan e ilustran el relato.

La Tarde, filial del Euskadi, órgano oficial del PNV, informaba a la población en estos términos: “Uno de los pueblos atacados hoy con mayor furia ha sido Górliz, que ha visto destruidos numerosos edificios, pero ello no ha bastado para satisfacer la barbarie del inculto fascismo. No ha sido suficiente porque ha llegado a cometer el más cruel e imperdonable de los atentados, el concebido y ejecutado fríamente, que al ser conocido ha merecido la maldición de Dios y la de los hombres; arrojaron varias bombas sobre el Sanatorio Marítimo, cobijo y amparo de multitud de infelices criaturas, haciendo al mismo tiempo funcionar sus ametralladoras contra cuantas personas divisaban”.

Luego se felicitaban: “Afortunadamente no han ocasionado en éste, como tampoco en los demás lugares, casi víctimas, e incluso los daños materiales han sido de escasa consideración, en relación a la actividad desplegada. De todas formas, este hecho monstruoso y repugnante muestra el alma negra y el encallecido corazón de estas gentes traidoras y rebeldes, que no vacilan en emplear los medios más reprobables con tal de satisfacer sus bestiales apetitos”.

Crónica de La Tarde, del 12 de junio de 1937, nº 7.025: “¿Cómo describir el terror y la angustia de miles de familias, la indignación de esas gentes crédulas, que piensan con los ojos, es decir, que creen firmemente lo que leen?”.

Al día siguiente, los fotógrafos acuden a recoger en sus objetivos las ruinas del Sanatorio, pensando en la primicia de una información gráfica espeluznante. Las madres corren hacia Górliz desoladas. Pero, sin embargo, allí estaba el Sanatorio en pie, intacto, con todos sus niños.

Todos decían que era preciso desmentir la falsa noticia. Un delegado de aquel haz de miserables gobernantes contestó que no, que aquella trágica fantasía había sido lanzada para que corriese y que convenía que hiciese su camino.

Efectivamente, Euskadi, fiel a su negra consigna, el órgano oficial del PNV de Aguirre, publicaba en un “Comentario del día” los siguientes párrafos: “A muchos quizá pareciera demasiado la determinación gubernativa de evacuar el Sanatorio de Górliz, hogar de la esperanza y del dolor. Creían ingenuamente que la condición de niños y de enfermos de los acogidos en aquella admirable institución bénefica los salvaguardaba de cualquier desmán. No sabemos si decidió el gobierno en su resolución el temor de un posible bombardeo aéreo por parte de los enemigos del pueblo vasco o simplemente el deseo de apartar de la lucha y de la zona de guerra a la doliente infancia vasca”.

Sobran las explicaciones. Detrás de la farsa se asomaba la intención de expatriar a los niños del Sanatorio Marítimo. Lo dicen los propios medios de difusión oficiales del separatismo vasco: “Bien hará el Gobierno de Euskadi, consciente de su responsabilidad, en activar las expediciones de enfermitos de Górliz a Saint-Christau, en el Pirineo. Bien hará, porque de los modernos civilizadores que nos han salido puede esperarse todo, incluso esos actos fuera de la órbita de lo humano y de lo animal, que es lo que está caracterizando al fascismo en su ofensiva sobre Bilbao”.

De Euskadi, 13 de junio de 1937, nº 7.633. Dos días después del inventado bombardeo, los diarios, en un lugar casi escondido de su última plana, al informar de la expedición de niños de Górliz a Francia, se desmienten asimismo, rectificando la noticia del bombardeo del Sanatorio en ocho líneas extraviadas, sin más relieve que un mínimo suceso callejero: “Referente a una noticia publicada acerca de que el Sanatorio de Górliz había sufrido los rigores de la guerra por medio de la metralla, nos dijo el Director General de Sanidad, D. Mario Cordero, que se podía desmentir, ya que, ni lejanamente se había producido incidente alguno…”.

Volvemos a leer en La Tarde del 14 de junio de 1937, nº 7.026: “Pero el fin ya estaba logrado. Aquella mañana, a las seis y veinte había partido rumbo a Francia la última expedición”. El mismo día, a las doce, entraban en Górliz los libertadores; las campanas aldeanas tocaron a triunfo y a gloria, con la emoción de sentir roto su largo silencio.

En otro momento les facilitaremos los testimonios de aquellos niños evacuados a poblaciones de los Pirineos franceses y como se produjo su repatriación.