Acorazados “Jaime I” y “Alfonso XIII”

La tercera y última visita que el Rey D. Alfonso XIII, en este caso acompañado de la Reina Dña. Victoria Eugenia, giró a La Coruña se verificó los días 24, 25 y 26 de septiembre de 1927, con la finalidad de inaugurar el cuarto tramo de la vía férrea que uniría Zamora con nuestra ciudad.

Al igual que en las dos ocasiones anteriores, la ciudad se preparó a conciencia para tributar a los Reyes un cálido, entusiasta y multitudinario recibimiento. Las calles se engalanaron con banderas, gallardetes y colgaduras que, el mismo día de la llegada, tuvieron que ser recolocadas debido al mal tiempo reinante en la jornada anterior.

Estas inclemencias meteorológicas fueron las que obligaron a que la comitiva real realizase el trayecto entre Ferrol, a donde habían llegado con anterioridad, y La Coruña por carretera, en lugar de verificarlo, como estaba previsto, por mar, en el Acorazado “Jaime I” de nuestra Armada.

Este cambio de última hora obligó a modificar parte del programa de actos lo que obligó al personal de los Cuerpos de Vigilancia, Seguridad y Guardia Civil a realizar un esfuerzo suplementario, modificando sus despliegues con relación a lo previsto.

Los Reyes, llegaron a La Coruña, a las 11,45 horas del sábado 24, procedentes de Ferrol, siendo recibidos, por las Autoridades y representaciones, en la plaza de Orense. Una vez allí, aclamados y victoreados por miles de coruñeses, le fueron rendidos los honores de ordenanza por efectivos del Regimiento de Infantería “Isabel la Católica” nº 54, con Bandera, Escuadra, Banda y Música, en tanto que una Batería del Regimiento de Artillería 3º de Montaña disparaba las salvas de ordenanza.

Concluida la revista, los Reyes se trasladaron en vehículo descubierto, escoltado por una Sección del Regimiento de Caballería Cazadores de Galicia nº 25 y por efectivos de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad, por los Cantones, Real, Riego de Agua, Fama, Montoto y plaza de María Pita, a la iglesia de San Jorge donde se ofició un Te Deum. Terminado el oficio religioso, la comitiva real se dirigió al Ayuntamiento donde inauguraron el nuevo Salón de Sesiones.

A la conclusión del acto en el Palacio Municipal, los Reyes se trasladaron al Palacio de Capitanía General donde se celebró una recepción y una vez terminada se dirigieron a la Diputación Provincial donde se sirvió un almuerzo a los ilustres huéspedes.

Paralelamente, a la bahía coruñesa llegaba, procedente de Ferrol, la Escuadra de Instrucción integrada por los Acorazados “Jaime I”, buque insignia y en el que pernotarían los Reyes, y “Alfonso XIII” y los Cruceros “Méndez Núñez” y “Reina Victoria Eugenia”.

Los Reyes en La Coruña

La jornada vespertina, se inició con una visita que Don Alfonso XIII cursó al Cuartel de Alfonso XII, sede del Regimiento de Infantería “Isabel la Católica” nº 54 que, en unión del Regimiento de Caballería Cazadores de Galicia nº 25, el Regimiento de Artillería 3º de Montaña, la 8ª Comandancia de Tropas de Intendencia y un Grupo de la 3ª Comandancia de Tropas de Sanidad Militar, formaban la guarnición coruñesa.

Mientras el Rey realizaba esta visita, la Reina, en unión de otras damas y del Alcalde la ciudad, visitó, en el jardín de San Carlos, la tumba del General inglés Sir John Moore, muerto en la llamada batalla de Elviña o de La Coruña, que se libró, entre los ejércitos británico y francés, en el contexto de la guerra de la Independencia, en enero de 1809, así como la lápida que perpetúa la memoria de los fallecidos en el hundimiento de “HMS Serpent”, un Crucero de 3ª Clase de la Marina inglesa, que naufragó, en aguas próximas al Cabo Villano, el 10 de noviembre de 1890, pereciendo 172 de los 175 hombres que integraban su dotación.

Posteriormente, los monarcas inauguraron el cuarto tramo del ferrocarril que unía Zamora con La Coruña, para seguidamente dirigirse al Sanatorio de Oza y una vez concluida esta visita, trasladarse al parque del Sporting Club, “el Leirón”, donde se sirvió un lunch.

Las sombras de la noche acariciaban las calles y plaza de la ciudad que presentaba un aspecto deslumbrante, con la mayor parte de sus edificios más emblemáticos profusamente iluminados. Edificios oficiales -Ayuntamiento, Gobierno Civil, Diputación y Banco de España, entre otros-, Bancos -Pastor, Hispano Americano, de La Coruña, etc.-, Sociedades recreativas -Sporting Club, Nuevo Club y Artesanos-, Hoteles -Francia y Palas- e incluso cafés como el “América” o la peluquería de Victoriano, todos ellos habían dispuesto artísticas iluminaciones que adornaban sus fachadas y el ambiente en la calle era de gran animación.

Concluida su estancia en el Sporting Club, los monarcas se trasladaron al Acorazado “Jaime I”, buque en el que pernoctaron, fondeado en las proximidades del castillo de San Antón, donde ofrecieron una cena de gala a las Autoridades coruñesas.

Aquella noche, La Coruña se convirtió en una fiesta. Tras haber tenido que suspender la “serenata marítima” prevista, debido al mal estado de la mar, se celebró una animada verbena en los jardines de Méndez Núñez, profusamente adornados, disparándose, a las diez y media de la noche, una gran sesión de fuegos, respondida por otra lanzada desde el Acorazado “Alfonso XIII” que tiñeron de color el cielo coruñés.

La jornada del domingo 25, se inició temprano para los Reyes que escucharon misa en la iglesia de San Nicolás, postrándose a los pies de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, de gran devoción en La Coruña debido a su divina intercesión en la grave epidemia de cólera registrada en la ciudad de 1854. En este acto, la Reina recibió el nombramiento de Hermana Mayor de la Venerable y Real Congregación del Espíritu Santo y Nuestra Señora de los Dolores, título, en este caso de Hermano Mayor, que ya había recibido el monarca en la visita que realizó a la ciudad en 1909.

Crucero “Reina Victoria Eugenia”

A la tarde, después de cursar una visita a Lugo y de su ulterior paso por las Torres de Meirás, los Reyes regresaron a La Coruña, asistiendo a un té que les fue servido en el Palacio Municipal.

Por la noche, se celebró una función regia en el Teatro Rosalía Castro a la que asistió la flor y nata de la sociedad coruñesa.

El lunes 26, antes de abandonar la ciudad, los Reyes se trasladaron a la zona de la Torre de Hércules y, posteriormente, visitaron la Grande Obra de Atocha, saliendo posteriormente por carretera hacia Santiago y dando así la visita por concluida.

En cuanto a los buques de la Armada surtos en la bahía, los Acorazados “Jaime I” y “Alfonso XIII” y los Cruceros “Méndez Núñez” y “Victoria Eugenia”, formaban parte de la Escuadra de Instrucción. En el primero de los Acorazados, los monarcas viajaron desde San Sebastián a Ferrol con el fin de asistir a la entrega a la Armada del nuevo Crucero “Príncipe Alfonso”, dirigiéndose desde allí a La Coruña.  

Los Acorazados “Jaime I” y “Alfonso XIII”, pertenecían a la clase “España”, cabeza y primero de la serie, que resultó perdido al embarrancar el 26 de agosto de 1923 en Cabo Tres Forcas, a causa de la niebla, cuando operaba, junto con otras unidades navales, en la campaña africana.

El ”Alfonso XIII”, segundo de su clase, se construyó, al igual que sus dos gemelos, en la factoría ferrolana de la Sociedad Española de Construcciones Navales (S.E.N.C.), botándose en mayo de 1913 y causando alta en las listas de la Armada, en agosto de 1915; el “Jaime I”, último de la clase, fue botado en septiembre de 1914 y entregado en septiembre de 1921. Como en el caso de otros buques de una misma clase, se diferenciaban por los zunchos pintados en sus chimeneas, ninguno el “España”, uno el “Alfonso XIII” y dos el “Jaime I”.

Ambos Acorazados, pertenecientes al Plan de Escuadra Maura-Ferrándiz, se concibieron siguiendo la doctrina de los nuevos Acorazados tipo “Dreadnought”, siendo los únicos de este tipo con que contó la Armada ya que, el anterior Acorazado del que disponíamos, el “Pelayo”, era “pre- Dreadnought”.

Desplazaban 16.400 tn. a plena carga, con una eslora de 139,90 m., una manga de 24 y 12,74 de puntal. Disponían de cuatro turbinas Parsons, doce calderas Yarrow y cuatro hélices, con una potencia de 20.000 cv, lo que les proporcionaba una velocidad de 19,5 nudos.

Iban artillados con ocho cañones Vickers de 305 mm., veinte de 101,6 también Vickers y otras piezas menores. Su dotación era de 850 hombres, cada uno.

Su blindaje iba de los 230 mm. de espesor, a los 75, dependiendo la zona del buque.  

Con el advenimiento de la República, el “Alfonso XIII”, se rebautizo como “España”, resultando hundido en aguas de Santander, el 30 de abril de 1937, tras chocar con una mina, mientras prestaba servicio en la Armada Nacional. Por su parte, el “Jaime I”, afecto a la flota del frente popular, sufrió una explosión interna en Cartagena, el 17 de junio de 1937.

En cuanto al Crucero “Reina Victoria Eugenia”, rebautizado por el régimen republicano como “República”, a la finalización de la contienda civil recibió el nombre de “Navarra”, siendo dado de baja en diciembre de 1955.

Autorizada su construcción en 1914, dentro del plan Miranda, fue construido en la S.E.N.C. ferrolana y botado en 1920, siendo recibido por la Armada en enero de 1923.

Desplazaba 6.454 tn. a plena carga, con una eslora de 140,80 m., una manga de 15,20 y un puntal de 7,60. Disponía de dos turbinas Parsons y doce calderas Yarrow que le proporcionaban 25.000 cv. de potencia y una velocidad de 25 nudos.

Iba armado con nueve cañones Vickers de 152 mm., otras piezas menores y dos montajes dobles de tubos lanzatorpedos de 533 mm. Su dotación era de 455 hombres.  

Finalmente, el Crucero “Méndez Núñez”, fue autorizado en 1915, dentro del programa naval del Almirante Miranda. Construido en Ferrol, fue botado en 1920 y entregado a la Armada el 30 de agosto de 1924. Con un desplazamiento a plena carga de 6.045 tn.; su eslora era de 140,82 m., 14,02 de manga y 7,72 de puntal. Disponía de cuatro turbinas Parsons y doce calderas Yarrow, con una potencia de 43.000 cv. que le permitían una velocidad de 29 nudos. Su dotación era de 320 hombres. Montaba seis cañones Vickers de 152 mm., cuatro antiaéreos de 47 mm. y doce tubos lanzatorpedos de 533 mm. El “Méndez Núñez” fue dado de baja en diciembre de 1963.