Desde EL 21 DE JULIO AL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1936

Un periódico: “EL ALCAZAR”

El entonces Comandante, Martínez Simancas, concibió la idea de distribuir diariamente entre los defensores, una hoja con noticias y comentarios de las obtenidas, al principio,  de Radio Madrid y después de Radio Club Portugal, y Radio Milán.

Aceptada por el Coronel Mosca se encargó al comandante Gutiérrez Cano recogiera tres veces al dia, las que con gran dificultad se oían de las expresadas emisoras, y una vez conocidas por el Mando se redactaban y tiraban en hojas por una ciclostil. De ello se encargaban además de los Comandantes, citados, Don Andrés Marín, como redactor; también como editor el Sr Roig, y como repartidor el señor Montemayor.

De las mentiras y noticias de Radio Madrid, y de las de Portugal, y Milán, favorables a nuestra cusa se deducía una información casi exacta de la marcha de nuestra Cruzada, y de la columna que considerábamos, había de dirigirse a Toledo y liberar el Alcázar. A veces, esta información se completó con croquis, noticias de la guarnición y ordenes de Mando.

Se tiraban 50 o 60 hojas diarias, que con gran avidez, leían y comentaban los defensores y acogidos en el grupo o local donde se entregaba la hoja.  

Además, de conocer la marcha victoriosa, de nuestras columnas en dirección a Toledo y Madrid, los nombres prestigiosos de sus Mandos, y de las unidades de que se componían, se consiguió, asi una seguridad completa de la guarnición, en relación, con la veracidad, de las noticias, que se publicaban y se conservó u elevo an mas el espíritu y confianza que siempre tuvieron los defensores en el mando.

Se tenía tanto interés en conservar la hoja que bastantes defensores consiguieron, la colección completa, que guardan como la mayor joya.

Asi nació aquí nuestro periódico El Alcázar que hoy se publica  Madrid, y que pertenece a la Hermandad de Defensores bajo la advocación de Nuestra Señora Santa María del Alcázar, primera defensora de este glorioso recinto.

 

LA PISCINA

Se conoce por este nombre en el Alcázar de Toledo, un local situado en la planta baja, de sótanos de la fachada, saliente donde las Academias Militares allí establecidas, Academias modelo de organización y disciplina, colocaron la Sala de Baños, para los alumnos. Duchas, baños, piscina, de natación de agua fría, agua caliente, cabinas, nada faltaba para solaz e higiene de los futuros Oficiales.

Cuando batido el Alcázar, por sus cuatro frentes, cuando destruida la fachada principal, las galerías del patio central, la regia escalera, cuando la vida se hacía imposible, en los pisos segundos, y principal, y hasta en la primera planta de sótanos, necesario fue habilitar sitios más seguros ara los servicios más importantes de la vida material de los sitiados.

Ya se tomaron dos habitaciones de los sótanos para instalar allí a las mujeres y los niños. No bastaba. De 538 personas se componía la población civil no combatiente: a 20 mulos y caballos ascendía el ganado hasta entonces no sacrificado para alimento de toda la población, del Alcázar; el horno de pan y las cocinas tan necesarios para condimentar los escasos alimentos de que se disponía; y por último, los cadáveres de 30 héroes que era indispensable dar sagrada tierra, todos estos elementos tan heterogéneos fueron a pasar al último refugio habitable del Alcázar. 

Allí, junto a los cadáveres de nuestros muertos, se sacrificaban los caballos que servían para alimento de los vivos, junto a los caballos que encuadrados estaban en el sótano de la fachada del Mediodía, dormía el elemento no combatiente que no tuvo lugar en los seguros sótanos del piso superior, allí, en esta malgama trágica se desenvolvía la vida de tantos seres temerosos de cualquier accidente del sitio les incomunicara con el resto del mundo.  

En efecto, por un lado, la prohibición dada por el Mando, de que no se pasara de cierto sitio al cual podía llegar el efecto de la mina, y por otro el cañoneo incesante sobre dos puntos de la fachada de Saliente, hacia comprender que los marxistas estaban perfectamente enterados por los 35 desertores que hubo, de la vida que se hacía en el Alcázar y del último refugio habitado.

El tiro de brecha de Artillería, es un tiro fijante que se puede hacer con  la mayor precisión. No faltaban por desgracia y para baldón de ellos, en el campo marxista, Oficiales de Artillería que conocían a la perfección la técnica de su carrera. Asi que eligieron dos puntos extremos de la Piscina, para que, batidos esta quedara incomunicada con el exterior. Uno de ellos es habilitado para la actual entrada en el Alcázar. Allí quedaron sepultados varios de los defensores a quienes recuerdan las cruces colocadas por sus deudores y amigos. El otro, el ángulo del subterráneo próximo a la puerta árabe situada frente a la entrada del Paseo Curvo, entrada situada en el comienzo de la escalera de comunicación de este piso, con el superior. Destrozada esta escalera, los refugiados hubieran quedado incomunicados. Todavía se conserva en los muros de esta escalera, manchas procedentes de la masa encefálica de algunos de los defensores de dicho sitio sucumbidos.  

La mina estallo, y sus efectos no pasaron de donde el Teniente Barber, había previsto y la Providencia había decretado que pese a  la técnica de los artilleros marxistas, el tiro de la brecha no deshiciera la comunicación con el piso superior.

Asi que el día 27 de septiembre, al oír los primeros gritos de nuestros soldados que entraban triunfantes en la Imperial Ciudad, ceso la pesadilla soportada durante tantos días y los abrazos el regocijo entre los congregados en estos calabozos fue indescriptible y solo se oían gritos de:

¡VIVA FRANCO!                ¡VIVA ESPAÑA!                ¡VIVA EL EJERCITO ESPAÑOL!

Detalle curioso, el caballo Cajón, que tantas victorias había conseguido en nuestros hipódromos y concursos hípicos, se libró del sacrificio gracias a su brillante historia y fue recogido en las cuadras del Excelentísimo Sr. D. Miguel Ponte y Manso de Zúñiga Marques de Bóveda de Limpias, General del Cuerpo de Ejército del Centro.

 

La Ultima Salvajada Marxista

Los sitiados del Alcázar, llevaban 69 días sufriendo los rigores del Asedio.

Ni el cañoneo, ni la aviación, ni las minas, los pudo reducir.

Era necesario un último esfuerzo y ese esfuerzo era volar el Alcázar entero, construyendo otra mina hasta el centro del edificio que cargada con cinco toneladas de dinamita hiciera que al explotar, no quedara piedra sobre piedra del maravillosos y heroico monumento.

Aprovecharon una atarjea que para desagüe existía construida, y cuya boca estaba colocada a la derecha que desde la Puerta de Hierro, conduce al Picadero, a unos 5 metros de los garajes.

Sin necesidad de perforadoras, pudieron introducirse como topos hasta llegar a los cimientos del Alcázar, y esta fue la causa de que los sitiados no se apercibieran de su construcción.

Pero las tropas nacionales están a la vista .Los comunistas no tienen tiempo que perder.

Ya no pueden seguir adelantando la mina en su construcción.

Los milicianos avisan de que se desalojen las casas y salga la población fura de Toledo, pero no saliendo por la Vega sino por el Puente de San Martin pues ahora va de veras; del Alcázar no quedara más que el recordó. Desde los sótanos de la fachada Norte se oían ruidos sospechosos, pero con el entusiasmo que reinaba al ver tan cerca nuestras tropas no daban importancia al hecho.

A las seis de la mañana del día 27 una enorme explosión se produce, que no hace más efecto que un tremendo embudo en el ángulo N.E.

Pero los rojos, que se han refugiado en el Manicomio, y en la Escuela de Artes y Oficios para prevenirse de los efectos de la explosión después de ella, vuelven a dar un ataque desesperado al ver que el Alcázar sigue inconmovible, solo pequeños destrozos había producido su última salvajada.

Se encuentran los sitiados preparados para la defensa y hasta con una pieza de 7,5 puesta en batería en la Biblioteca de Caballería servida por el heroico Comandante D. Pedro Méndez Parada, donde cae herido de gravedad. Rociada con gasolina la explanada Norte, e incendiada la humareda producida hace el efecto desde nuestras líneas que el Alcázar ardía en su conjunto. Esto enardece a la columna libertadora del General Varela y haciendo un esfuerzo sobrehumano entra este en Toledo el día 27 de septiembre.

Unos setenta heridos casi todos leves hubo en esta última defensa.

La Providencia velando siempre como en tantas ocasiones, lo había demostrado, por dejar un recuerdo imperecedero de la barbarie marxista y del heroísmo de los sitiados del Alcázar hizo que la marcha fulminante de la columna del socorro, impidiera continuar la mina hasta el corazón del Alcázar y que este quedara completamente destruido.

Las ruinas del glorioso  Alcázar, son el ejemplo de la tenacidad de la raza y su fama mundial es tan grande que en Alemania se ha prohibido que ningún establecimiento público tenga este nombre glorioso  y que sea el Alcázar de Toledo el unico que lo ostente como signo del hecho militar más grande que registra la historia.