Era martes, aquel día treinta de marzo de 1965 cuando se celebró en La Coruña un magno homenaje a los tres Ejércitos, organizado por la Jefatura Provincial del Movimiento. El principal motivo era la conmemoración de los 25 años de paz, que se habían cumplido exactamente el año anterior y sobre todo, -pues de todos era sabido-, por la gran participación y el enorme éxito que habían tenido las Divisiones gallegas en la contienda de Liberación Nacional de 1936-1939. Los famosos “mariscos” a quien tan acertadamente cantara Luis Moure Mariño: “Si a nos, nos chaman mariscos como se chamarán eles que escapan de risco en risco”. Era la conmemoración de la paz, aspiración antigua y noble, de un pueblo que comenzaba a mirar el futuro con inusitada ilusión.

 

La ciudad se engalanó para el acontecimiento y el comercio local cerró sus puertas para dar más vistosidad a la jornada militar. Muchos de aquellos comerciantes realzaron sus escaparates con recordatorios del acto, entre ellos, el recordado José Luis Mariño Cea, quien decoró su tienda de Lombardero en la calle Real con diversos objetos militares.

 

Atracaron en el puerto los buques de la Armada, Canarias, Oquendo, Álava, Liniers, Vicente Yáñez Pinzón, Júpiter, los trasportes de ataque Aragón y Castilla y las  LSM 1, 2 y 3, que fueron visitados por numerosísimo público, entre ellos mi hermano Eugenio con sus amigos, que ante tamaño acontecimiento, habían “latado” a clase la tarde anterior al desfile.

 

El Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Evaristo Martín Freire, principal promotor del homenaje, publicó para la ocasión un bando patriótico dirigido a los excombatientes coruñeses, que entre otras cosas decía: “Sois los protagonistas de la gesta más grandiosa de los últimos tiempos de nuestra historia. Bajo la lluvia y los soles  forjasteis con vuestro esfuerzo y sacrificio, algunos con vuestra sangre, la victoria de España, generosa y abierta a todos, pero VUESTRA, porque de vosotros salió. Hoy formados en hermandad con el Ejército activo, afirmaremos vuestra presencia a las órdenes de nuestro Caudillo de la guerra y de la paz y desfilaremos ante sus generales y Almirantes. Los mismos que nos condujeron en las batallas y que hoy con emoción que notareis en sus ojos y su palabras, volverán a encontrase con nosotros”.

 

El presidente de la Diputación, Rafael Puga Ramón, había creado la medalla provincial de los excombatientes con  objeto de que todos ellos pudiesen lucirla en el desfile que iba a realizarse.

 

En los días anteriores a la gran jornada militar, en las inmediaciones del estadio de Riazor, concretamente en las calles Avenida de La Habana y Manuel Murguía, las unidades participantes se entrenaron para que todo saliese redondo para la ocasión., coordinados orgánicamente, en su condición de Comandante de Infantería, por un querido vecino y padre de un buen amigo, Marcelo Romero Álvarez, inolvidable comodoro del R.C. Náutico.

 

  1. Conmemoración de la XXV años de paz. La Coruña. Formación y Misa de campaña en la plaza de María Pita.

 

El capitán General de Galicia, Teniente General Arturo Roldán Lafuente, era en principio la autoridad que presidiría el acto acompañado del gobernador Civil. Pero la llegada ex profeso de los ministros de Marina, Pedro Nieto Antúnez y Secretario General del Movimiento, José Solís Ruiz, dejarían en segundo plano a nuestras autoridades.

 

Para tamaño acontecimiento iban a  intervenir, además de la unidades propias del Ejército, alrededor de quince mil excombatientes, que a primeras horas de aquel día treinta, fueron llegando a la ciudad desde todos los rincones de la provincia. En sus trajes y americanas, muchos de ellos, lucían las medallas ganadas a ley en la contienda del 36-39.

 

El homenaje se inició con una Misa de campaña, oficiada en la Plaza de María Pita por el Vicario Castrense de la Región Militar, Juan Portas, ante más de cuarenta mil coruñeses. En el centro de la plaza, dando frente al Ayuntamiento, se hallaban formadas las unidades del Ejército que iban a intervenir en la parada. Detrás,  formando una gran u, se situaron los excombatientes formando de nueve en fondo. Una vez terminado el Santo Oficio, llegaron los discursos, que emocionaron a todos los presentes. Del Gobernador Civil, del ministro Solís y del almirante Nieto, que ostentaba la representación del Jefe del Estado. De sus vibrantes parlamentos entresacamos algunos de sus párrafos. El gobernador civil Evaristo Martín Freire dijo entre otras cosas: “Todos los que luchamos en nuestra cruzada desde los primeros momentos sentimos una gran pena al llegar la desmovilización y tener que quitarnos el uniforme que tanto nos había honrado. Si España lo necesitara volveríamos nuevamente con igual entusiasmo y con orgullo a ser mandados por los generales, almirantes, jefes y oficiales de nuestros Ejércitos porque de vosotros aprendimos el amor a España y a sacrificarnos por ella”.

 

“Podemos decir”, dijo Solís Ruiz, ministro Secretario General del Movimiento, “que habrá hoy Ejércitos con mejor armamento que el nuestro, pero ninguno con mejor moral, con mayor espíritu de sacrificio y desde luego ninguno tan compenetrado con su pueblo como se demuestra aquí con estos hombres, estos viejos combatientes. Aquí los tienes, pueblo de La Coruña, representando a la totalidad del pueblo de España que dicen sin hablar, adelante. España necesita de nosotros. Estamos donde estábamos el 18 de julio deseando la continuidad de la Patria y su engrandecimiento. Y estamos como estuvimos ayer con el Ejército, presididos por nuestras banderas, cantando nuestras viejas canciones, ganando la Patria para todos los españoles”.

 

Cerró el acto el ministro de Marina Almirante Nieto Antúnez que ostentaba la representación del jefe del Estado: “Con las imperfecciones de todas obra humana, los principios del Movimiento han inspirado una obra realizadora y constructiva que en el mundo se conoce como el milagro español. Gracias al pensamiento político de Franco, España es otra muy diferente a la de 1936 en todos los órdenes. En el social, en el cultural, en lo económico, en lo industrial, en el agrícola, tratando de elevar el nivel de vida de todos los españoles. Por eso España está con el régimen y con el Caudillo que lo representa, segura de que estamos en el buen camino para alcanzar las metas de elevar el nivel de vida de todos los españoles, hacer una distribución más justa de la riqueza, aumentar la cultura, mejorar la seguridad social y promover la representación de los españoles a través de sus órganos naturales como son la familia, el municipio y el sindicato”.

 

 

  1. Desfile de la Victoria. Conmemoración de la XXV años de paz. La Coruña. Foto Alberto Martí.

 

Una vez finalizado el acto de la plaza de María Pita, llegó el momento del desfile. La presidencia estaba situada en el Cantón Grande, a la altura del Obelisco, y allí se colocaron las primeras autoridades. Estaba al mando del desfile el General de Artillería de la región, Miguel Varela Berenguer, que pasó encabezando la parada, justamente detrás de la unidad de motos de la Guardia Civil que abría la marcha. Le seguía la agrupación motorizada al mando del teniente coronel de artillería, Eulogio de Vicente Fonseca, con diverso material del regimiento de Artillería nº 28, unidad  anfibia de la flota con sus elementos de desembarco y su artillería de 105/26 montada y de otras unidades de ingenieros e intendencia adscritas a la VIII Región Militar.

 

A continuación la agrupación a pie, al mando del capitán de Fragata Manso, con un primer batallón, que lo conformaron las fuerzas anfibias de Infantería de Marina con escuadra de gastadores, bandera, banda y música con sus uniformes de campaña; una compañía de Marinería de la Flota, otra del Cuartel de instrucción y otra de infantería de Marina con su elegante uniforme del pantalón azul con la raya roja partida. Le seguían una escuadrilla del Ejército del Aire de la base aérea de León; una compañía de Operaciones Especiales, los famosos Guerrilleros; otra del regimiento de Infantería Isabel La Católica nº 29; otra del 28 de Artillería y una de la agrupación mixta de Ingenieros. Cerraban el desfile sendas compañías de la Guardia Civil y de la VIII circunscripción de la Policía Armada.

 

Al mismo tiempo que se producía el desfile terrestre, el cielo coruñés era surcado por las alas Nacionales de los aviones T-6 del ala  de caza nº 3,  con base en Valladolid.

 

Una vez concluido el paso de la compañía de la Policía Armada, que cerraba la parada militar, aparecieron en la avenida los quince mil excombatientes alineados en perfecto orden con las Banderas Nacionales, de la Falange y la Tradición. Eran los Alféreces y Sargentos Provisionales, antiguos componentes del Cuerpo de Ejército de Galicia, hermandades de Excautivos, Marineros Voluntarios, División Azul, Columna Sagardía y Supervivientes del Castillo de Olite, que con perfecta disciplina y marcialidad desfilaron, al paso alegre de la paz. El público, que abarrotaba los Cantones, dio muestras sentidas de su patriotismo y cariño para con todas las unidades participantes, de forma muy especial hacia los veteranos soldados a los cuales arropó con encendidos aplausos a lo largo de su defilar.

 

Finalizado el desfile, las autoridades y los jefes de las unidades participantes, fueron agasajados por el Gobernador Civil con un almuerzo de confraternidad.

 

  1. Miembros del Cuartel general del Cuerpo de Ejército de Galicia durante la guerra de liberación española 1936-39. De izquierda a derecha: Pablo Sande, Ángel Insua, Rodríguez, Fernando Villamil, Enrique Martí, Pepe Castro “Fornos”, Marcelino Fernández, Manolo Amor y Julio Sande.

 

A esa misma hora, y después de participar en la parada militar, en el restaurante Fornos de la calle de los Olmos, mi padre, el bueno de Marcelino, Julito y Palocho Sande, Manolo Amor, Fernando Villamil, Pepe Castro,“Fornos”; Enrique Martí Villardefrancos, Ángel Insua, Julio Escudero y Luciano García Barros , entre otros, todos ellos miembros del cuartel general del Cuerpo de Ejército de Galicia, que mandaba el general Antonio Aranda Mata y que habían participado en la liberación de Oviedo, batallas de Teruel y Alfambra, campaña del Maestrazgo  y la posterior llegada al mar por Vinaroz,  finalizando con la entrada en Valencia,  homenajeaban, con una comida de hermandad, a su compañero de fatigas guerreras, Rafael Fernández, que había llegado a ser Gobernador Civil, entre otras provincias, de Pontevedra.

 

El asturiano Rafael Fernández juez en excedencia, profesor de derecho penal en la universidad de Oviedo, había sido antes de la guerra española fundador del Sindicato Español Universitario, dentro de la Falange Española de Asturias. Encarcelado por el gobierno del frente popular, se presentó como combatiente voluntario para la defensa de Oviedo, colaborando desde entonces con el Gobernador Militar de Oviedo, Coronel Aranda Mata. Con  la formación en 1937 del Cuerpo de Ejército de Galicia, Rafael pasó a formar parte del cuartel general del ya general Aranda. Allí conoció a sus compañeros coruñeses con los que mantuvo de por vida, una fraternal y sincera amistad.

 

En medio de la bahía coruñesa tuvieron lugar diversos ejercicios efectuados por las unidades navales surtas en el puerto, al tenerse que cancelar, por condiciones adversas de la mar, un ejercicio de   desembarco, que iba a realizarse en la playa de Riazor, por efectivos del  Grupo especial Anfibio de Infantería de Marina, pusieron broche de oro a tan singular jornada, que se cerró con una animadísima y multitudinaria verbena en la Plaza de María Pita.

 

  1. Escudo de la Brigada Aerotransportable.

 

A finales de ese mismo año de 1965 una noticia de carácter militar iba a beneficiar de un modo muy importante a la ciudad de La Coruña. Dentro del nuevo plan de reestructuración del Ejército de tierra, diseñado por el ministro, Teniente General Camilo Menéndez Tolosa, se creaba la Brigada Aéreotransportable de Infantería, de quien, Federico Ynglés, iba a ser su primer general. La componían el regimiento de infantería Isabel La Católica nº 29, de guarnición en la plaza, con dos batallones, uno en Santiago de Compostela, el tercero en cuadro; un grupo de artillería divisionaria; un batallón mixto de ingenieros; un grupo logístico y la plana mayor. Su base los acuartelamientos coruñeses de Atocha y Zalaeta.

 

 

  1. Maniobras de la Brigada Aerotransportable.

 

Durante veintidós años, concretamente hasta 1987, en que inició su traslado a Pontevedra, la brigada estuvo enormemente ligada al tejido social de nuestra ciudad. Aun hoy en día, hosteleros, taxistas y otros ramos profesionales, la evocan con añoranza, pues su marcha constituyó una pérdida irreparable para la ciudad.

 

 

Acuartelamiento de Atocha. La Coruña Sede de la Brigada Aerotransportable. Años setenta.

 

Quien no recuerda a muchos de sus generales: Prada Canillas, Miranda, Gómez Soler, Sanjurjo de Carricarte, Álvarez del Manzano, Mariñas Romero, Tovar Morais, Díaz López, Agulló Naya, Soriano Valero o Camiña Rivas, entre otros. Veía la luz pues, una gran unidad, que con el paso del tiempo, se ha convertido desde su cuartel pontevedrés General Morillo de Campolongo, en la flor y nata de nuestro Ejército, encuadrada en la actualidad de la División Castillejos . Sus acciones en la antigua Yugoslavia, Albania, Kosovo, Irak, Afganistán, Pakistán, Líbano, o Mali, lo han demostrado bien a las claras. Por ello cuando leemos en prensa u oímos y vemos en cadenas de radio y televisión a nuestros soldados en misiones para preservar la paz y mejorar las condiciones de vida de gentes de otros países, a lo largo y ancho del mundo, debemos como coruñeses sentir un profundo orgullo, de que una de las unidades más importantes del Ejército Español, nació coruñesa.