Nacido en Terrassa el 12 de junio de 1954, es el sociólogo del procés. En su momento representó uno de los intelectuales de referencia en Cataluña. Ex catedrático de la Facultad de ciencias Políticas y Sociológicas en la Universidad Autónoma de Barcelona, formo parte de la candidatura de Junts pel si en 2015.

En las redes sociales se encargó de difundir información no contrastada o falsa, así como vídeos descontextualizados con el único objetivo de presentar a España como un Estado corrupto y decadente.

En uno de sus twitters se podía leer: “La corrupción en Cataluña es una consecuencia de la españolización del país en las últimas décadas. ¿De qué fundación era patrón Millet? ¡De FAES!”. Esto lo hizo en febrero de 2013.

En sus publicaciones más recientes en su cuenta de Twitter y Facebook se observa una defensa de una concepción de la democracia casi plebiscitaria o directa en la que se considera “pueblo” a aquellos que más presionan en la calle, como el colectivo Arran. 

El manual de buenas prácticas independentistas, escritas por Salvador Cardús, se puede resumir así: 

  1. Rechacemos las descalificaciones.
  2. No propaguemos rumores ni falsas noticias.
  3. Rehuyamos de los insultos.
  4. Evitemos la trampa del triunfalismo.
  5. Respetemos todas las otras lenguas.
  6. Utilicemos el poder de la sonrisa.
  7. Escuchemos los argumentos contrarios.
  8. Repliquemos con respeto y determinación.
  9. Convenzamos a los indecisos.
  10. Atraigamos la simpatía internacional. 

A todo esto sólo podemos añadir que falta un pequeño detalle. Ya lo dijo Hillel, filósofo judío: “Lo que no quieras para ti no lo desees para los demás, esta es toda la ley”. Pues aquí podríamos decir: “No menospreciéis a nadie que no piense como vosotros”. Es un pequeño detalle que Cardús ha olvidado en su manual de no tan buenas prácticas.