Nuestros héroes de la Mar Océana, la primera vez que se otorgó dicho distintivo, fue al Almirante Cristobal Colón, por los Reyes Católicos, allá por el año de gracia de 1.492, en las Capitulaciones de Santa Fe, nombrándole almirante de todas las tierras que descubriese. Dicha expresión, también se puede nombrar con el título de “Almirante de las Indias” o “Almirante de la Mar Océano”

Las gestas realizadas, por nuestros marinos, allende los mares, han sido tan diversas e incalculables, que se necesitarían varias enciclopedias, para hablar de todas ellas.

Aquella España de los Reinos Católicos, salvó a Europa y evitó que estuviera arrodillada rezando hacia La Meca

La Batalla de Lepanto

Nuestros marinos, nuestra Armada, fue temida y admirada por todos los océanos y mares que circundan la tierra.

Blas de Lezo - El héroe del Imperio Español, contra el Imperio Británico

https://www.youtube.com/watch?v=y06-WW6Aa2Y&ab_channel=InmortalImperioEspa%C3%B1ol-SpanishEmpire

Nuestros marinos, ganaron mil y una batallas, a holandeses, franceses, ingleses, …., nadie se le interponía, siempre lucharon en minoría y vencieron. Apresaron buques, apresaron a marinos, derrotaron al almirante Nelson, le hirieron, le curaron y luego le dejaron irse.

En julio de 1797 el pueblo de Tenerife, bajo el mando del general Antonio Gutiérrez, rechazó el ataque contra Santa Cruz por la escuadra del contralmirante Horacio Nelson. Los británicos tuvieron numerosas bajas y el famoso marino perdió su brazo derecho en el combate. Ambos demostraron una gran valentía y abnegación durante aquellos días dramáticos. Dos siglos más tarde se nos narra este hecho de armas desde una perspectiva internacional, combinando el documental histórico

“La muy leal, noble e invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife” añadiéndose a su escudo, una cabeza más de león, por las tres derrotas que sufrieron los ingleses:

.- 1ª) Robert Blake, en 1.657. La armada inglesa disponía de 23 navíos de guerra y los españoles de solo 2 galeones y 21 mercantes. Ambos bandos se dieron por ganadores

.- 2ª) John Jenning, al mando de 13 navíos, sucumbió en 1.706, a manos del corregidor D. José de Ayala y Rojas. La flota inglesa disponía de 800 cañones, contra solo 70 cañones de los españoles, con 4.000 hombres. Las bajas españolas fueron pocas, mientras las inglesas fueron de más del 70%

.- Nelson en 1.797, sucumbió y perdió un brazo. La armada inglesa disponía de 13 barcos y 4.000 soldados, mientras los españoles se enfrentaron en tierra con 1.700 marineros y soldados, en castillos y fortines a lo largo de la costa. Las bajas inglesas fueron innumerables con 300 prisioneros ingleses en poder de los españoles, entre ellos su almirante Horacio Nelson, al cual le curaron y le dejaron libre, dándole todo tipo de vituallas y llenando los barcos que habían quedado, para dirigirse a su País.

De esa gran derrota, los ingleses, nada dicen, ni tampoco que su gran almirante Horacio Nelson, se fue sin un brazo, con el rabo entre las patas, con la dignidad herida, al que los españoles, a las órdenes del gran Héroe D. ANTONIO GUTÍERREZ DE OTERO, dejaron libre, en lugar de ahorcarle. 

"Tenerife 1797 La derrota de Nelson" Idioma Español

Solo una derrota, una gran derrota, que nuestros enemigos corsarios y piratas, de la “Pérfida Albión”, presumen a todas horas de ella, la reivindican y se vanaglorian.

Hablamos de Trafalgar, una vil derrota, que la Armada Española, tuvo junto a los gabachos, introducidos en nuestra Patria por un miserable más, un Borbón y fuimos derrotados, porque al mando estaba un indeseable y nefasto gabacho, que desconociendo las tácticas de lucha en los mares, no hizo lo que debería, cuando España tenía a los mejores almirantes y capitanes, que sucumbieron heroicamente, por la necedad de un malandrín, que pasará a la historia como el más nefastos de todos los almirantes, vicealmirantes y capitanes que han surcado, hablamos del indeseable   Pierre Charles Jean Baptiste Silvestre de Villeneuve, que provocó el desastre en nuestra bahía y la destrucción de nuestra flota.

Allí pereció “El Escorial de los Mares”, el buque español más gigantesco jamás construido, el más bello, de maderas nobles, de lujo y el mejor armado, considerado como el más grande del mundo, nuestro navío Santísima Trinidad, con  4 cubiertas, con una dotación de 980 hombres y una línea de fuego, con 140 cañones:

  • 32 cañones de a 36 lb (16,3 kg)
    • 34 cañones de a 24 lb (11 kg)
    • 36 cañones de a 12 lb (5,4 kg)
    • 18 cañones de 8 lb (3,6 kg)
    • 16 obuses de 34 lb (15,4 kg)
    • 4 obuses de 4 lb (2 kg)

Luchó en esa cruel batalla, contra 7 barcos enemigos a la vez y al final fue herido de muerte y era tan admirado por todos, que los enemigos ingleses, quisieron salvarle de su hundimiento, para llevárselo como trofeo, pero al final se hundió

El navío Santísima Trinidad, el Escorial de los Mares (1767-1805), documental

Este coloso de los mares diseñado con maderas de alta flotabilidad como júcaro y caoba, un gigante que había participado en 1780 en la captura del doble convoy inglés con un aprovisionamiento fuera de lo común con destino a la Guerra de la Independencia de Norteamérica (con toda probabilidad, el mayor desastre logístico de la historia naval de Inglaterra), que supuso unas pérdidas que a punto estuvieron de llevarse por delante la bolsa de Londres; tenía cuatro puentes y cerca de 140 piezas de artillería unos meses antes de que se entablara la batalla naval más épica y decisoria de la historia naval moderna, Trafalgar.

Decía de él, Don Benito Pérez Galdós, ese canario inmortal:

“El interior era maravilloso por la distribución de los diversos compartimientos, ya fuesen puentes para la artillería, sollados para la tripulación, pañoles para depósitos de víveres, cámaras para los jefes, cocinas, enfermería y demás servicios. Me quedé absorto recorriendo las galerías y demás escondrijos de aquel ESCORIAL DE LOS MARES. Las cámaras situadas a popa eran un pequeño palacio por dentro, y por fuera una especie de fantástico alcázar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de popa, semejantes a las linternas de un castillo ojival, eran como grandes jaulas abiertas al mar, y desde donde la vista podía recorrer las tres cuartas partes del horizonte”

¡HONOR Y GLORIA A NUESTROS INSIGNES MARINOS DE TODAS LAS ÉPOCAS!