SR. FISCAL: ¿Cuánto tiempo duró la entrevista de la calle Pintor Juan Gris?

TTE. CORONEL TEJERO: Media hora.

SR. FISCAL: ¿Podría decir que a las 9,30 horas habían terminado?

TTE. CORONEL TEJERO: Es posible.

SR. FISCAL: ¿Salió Vd. solo de la calle Pintor Juan Gris?

TTE. CORONEL TEJERO: No, me acompañó el Comandante CORTINA hasta la calle.

SR. FISCAL: Entonces pudiéramos decir que el Comandante CORTINA estaba en el piso. ¿Se quedó en ese piso?

TTE. CORONEL TEJERO: Estuvo en el hall, en la entrada y muy cerca de la puerta donde estábamos.

SR. FISCAL: ¿Lo acompañó a Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Me acompañó en el ascensor hasta la puerta y me dijo ¡suerte! o algo así, y me fui. Entonces yo cogí Castellana, buscando un taxi, pero como no me he enterado de la calle, vuelvo, me entero y después cojo el taxi.

SR. FISCAL: ¿Se habló allí de qué clase de Gobierno tenía que ser?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo siempre militar, mi General, nunca hubiera tragado civil.

SR. FISCAL: ¿El General ARMADA le habló algo de un gobierno militar o de un posible gobierno civil? De ahí vendrá su sorpresa cuando esté dentro.

TTE. CORONEL TEJERO: Totalmente sorprendido.

SR. FISCAL: ¿Esto coincidía con las directrices que el Teniente General MILANS DEL BOSCH dio en la calle del General Cabrera?

TTE. CORONEL TEJERO: Allí se habló de gobierno militar hasta tanto no se restableciera la paz y la tranquilidad. Lo he dicho antes.

SR. FISCAL: Entonces, Teniente Coronel TEJERO, cuando termina esa reunión de Juan Gris, ¿cómo la situaríamos? ¿Teníamos un Jefe táctico?

TTE. CORONEL TEJERO: El General MILANS DEL BOSCH.

SR. FISCAL: Entonces la situación que para Vd. tenía el General ARMADA, ¿en qué consistía?

TTE. CORONEL TEJERO: No sé si será política. No lo sé.

SR. FISCAL: Pero Vd. ¿le consideraba como su Jefe, o no?

TTE. CORONEL TEJERO: Era el que tenía la Plana Mayor destacada, para mí, del Rey. O sea, era como lo miraba yo.

SR. FISCAL: ¿Eso del Rey lo pensaba Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Pienso que era la Plana Mayor. Como tal lo consideré siempre.

SR. FISCAL: Suponiendo que el Jefe táctico, en aquella frase más o menos afortunada del Comandante CORTINA, de que era un águila bicéfala, con dos cabezas, era el General MILANS DEL BOSCH ¿podríamos decir que la cabeza del General ARMADA es la política, pero también la jefatura?

TTE. CORONEL TEJERO: La táctica y subordinada a la otra. Palpable. Eso es indudable. Lo pude palpar.

SR. FISCAL: ¿Subordinada la del General MILANS DEL BOSCH a la del General ARMADA?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, cosa que me fastidiaba. Me hubiera gustado más que el General MILANS DEL BOSCH fuera más político que operativo.

SR. FISCAL: ¿Es Vd. más operativo que político?

TTE. CORONEL TEJERO: No soy absolutamente político, mi General.

SR. FISCAL: ¿Volvió Vd. a ver a su amigo JUAN GARCÍA CARRÉS?

TTE. CORONEL TEJERO: Ese día, no.

SR. FISCAL: Está claro, D. JUAN GARCÍA CARRÉS fue la persona que le llevó a Vd. al Cuzco. ¿Se enteró entonces el Sr. GARCÍA CARRÉS que Vd. iba a reunirse con CORTINA y con el General ARMADA?

TTE. CORONEL TEJERO: Con un amigo, mi General.

SR. FISCAL: ¿Se enteró de que D. JUAN GARCÍA CARRÉS inmediatamente habló por teléfono con el Teniente Coronel MAS y le dijo que había dejado reunido, precisamente sobre las ocho de la tarde, a Vd. con CORTINA, y que se iba a ver con el General ARMADA?

TTE. CORONEL TEJERO: Lo ignoro.

SR. FISCAL: Porque hay un punto que queda oscuro y, sin embargo tiene una gran trascendencia, por lo menos para mí, desde el punto de vista que ocupo. Hay una consigna que se dio que hace mucha relación a la Guardia Civil, que es «Duque de Ahumada». ¿Quién se la dio, para qué la dio y para qué servía?

TTE. CORONEL TEJERO: He estado oyendo distintas versiones de para qué servía esta consigna, pero yo creo que si esta consigna no la conocen dos, malamente es consigna. A mí se me dice que, si me preguntan, yo tenga conocimiento de ello. También es verdad que en aquella noche, debido a que yo llevaba un par de noches sin dormir, que el esfuerzo de buscar fuerzas y convencer un poco y tal es muy cansado, tengo dos o tres secuencias de aquella noche totalmente borradas, pero yo no recuerdo haber dado la consigna «Duque de Ahumada». Sí dije a los Oficiales: si viene alguien diciendo «Duque de Ahumada», avisarme, que es la autoridad que tiene que entrar.

SR. FISCAL: En este momento en que nos encontramos estamos saliendo de la calle Pintor Juan Gris. ¿Fue en Juan Gris donde se dio la consigna?

TTE. CORONEL TEJERO: Se me dijo la consigna.

SR. FISCAL: ¿Se la dijo a Vd. el General ARMADA?

TTE. CORONEL TEJERO: Se me dijo por el General ARMADA.

SR. FISCAL: ¿Se le dijo con la trascendencia que tiene el dar una consigna para entrar en el hemiciclo, que era para la autoridad que iba a hablar?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí señor.

SR. FISCAL: ¿Y Vd. cree que a un Jefe -como parece ser está situando al General ARMADA- se le podría olvidar esta consigna? Porque no sería por las palabras. Las palabras es claro que no son maquiavélicas.

TTE. CORONEL TEJERO: A mí me pareció que era demasiado sencilla. No se han tenido que romper la cabeza para hacer la consigna.

SR. FISCAL: ¿Y la consigna que tenía, concretamente para qué era?

TTE. CORONEL TEJERO: Para entrar en el Hemiciclo y dirigirse a los Diputados.

SR. FISCAL: Distingamos entre entrar en el Congreso o entrar en el hemiciclo.

TTE. CORONEL TEJERO: En el Congreso, debido a la situación tan clara que parece, nada más entrar nosotros, de franca camaradería con todos los que rodeaban el hemiciclo, yo doy órdenes a la Policía Armada que me vigilen el bar, mientras los otros están tomando posiciones. Yo dije a la Unidad de la Policía que se quitara de delante, que no veía la calle. Di la orden y se quitó la Unidad de delante. Militares que hoy declaran no sé qué bobadas, allí entraban diciendo vivas a España, ¡ya era hora!; pero ahora hay que oír que dicen otras cosas.

SR. FISCAL: Esto no se lo he preguntado; yo le agradecería...

TTE. CORONEL TEJERO: Perdón, mi General. Allí no se necesitaba nada para entrar, mi General. Allí entraba todo el mundo. Sí quería yo tener un poco conocimiento de quiénes entraban. Eso sí. Si estaba yo cercano a la puerta, me lo decían así: ha entrado el Coronel ASTILLEROS; ha entrado el Coronel NOVARBOS. Pero entraban.

SR. FISCAL: Estábamos en la consigna y yo quería decirle ¿el que diera esa consigna era la autoridad militar que iba a hablar?

TTE. CORONEL TEJERO: De todas todas.

SR. FISCAL: ¿Sin duda ninguna?

TTE. CORONEL TEJERO: Así se me dice, mi General.

SR. FISCAL: ¿Y así lo considera Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Así lo consideré y así lo cumplí.

SR. FISCAL: ¿Y así se lo dice Vd. al Teniente General MILANS DELBOSCH?

TTE. CORONEL TEJERO: No me consta que yo lo haya dicho; para mí lo sabía a no ser que no tuviera importancia, porque no estaba en Madrid. No sé lo demás, pero a mí no me consta.

SR. FISCAL: Sin embargo, creo deducir de su declaración, que de la conversación que tuvo Vd. en la calle Pintor Juan Gris sí dio cuenta al Teniente General MILANS DEL BOSCH.

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente.

SR. FISCAL: ¿Podría ser en aquel entonces cuando Vd. deduce...?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo lo que me parece que oigo, es algo así como que aún no están todos los peones, pero peones sí oigo. Lo de ¡vista, suerte y al toro!, ¡yo no me rajo!, yo no lo oí. Para mí, personalmente para ANTONIO TEJERO MOLINA, la fiabilidad en la operación la tenía puesta en el Teniente General MILANS DEL BOSCH. Si él me hubiera dicho «ni hablar del lunes», el General ARMADA se queda colgado con mi operación. Pero eso no lo sabía el Teniente General MILANS DEL BOSCH, era interior mío.

SR. FISCAL: ¿Qué destino tenía en aquel momento?

TTE. CORONEL TEJERO: Estaba por Orden Circular agregado a la Dirección General del Cuerpo.

SR. FISCAL: Estaba en situación de «Disponible forzoso» por Orden de 28 de julio de 1980.

TTE. CORONEL TEJERO: Pero yo acabé con la Orden Circular en la que se me dice que estoy agregado a la Dirección General del Cuerpo cobrando sueldo de prestar servicio de armas.

SR. FISCAL: Estamos ya en otra situación. Prácticamente hemos terminado el día 21. El día 22 hay, sin embargo, una duda. He oído hablar en esta Sala -porque lo han oído Vds. todos, igual que nosotros­ las conversaciones que tuvo el Teniente General MILANS DEL BOSCH con el General ARMADA. ¿Recuerda Vd. la conversación telefónica que se celebra precisamente el día 22, que es domingo y víspera del 23, día de los hechos, a las 4,45 o cinco menos cuarto, como Vd. quiera, en que el General ARMADA, según se deduce de aquí, dijo al Coronel IBÁÑEZ y afirmó el Teniente General MILANS DEL BOSCH, llamó al teléfono de la casa particular o de la oficina de los hijos del Coronel IBÁÑEZ y le dice: «la operación se hace porque a TEJERO no lo he podido parar». Yo quería preguntar a Vd. ¿Hubo algún momento en que el General ARMADA -u otro por su orden o por su encargo­ le dijera a Vd., suspenda esa operación que ya le había dado la orden para el 23 a las 18,10 y que los minutos contaban, que creo que es su frase?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, para la sorpresa. A mí nadie me dijo que suspendiera la orden. Creo que la cosa era facilísima. Si hubieran querido suspenderla o retrasarla sólo con decirme está Vd. solo o mandarme una pareja que me detenga, estaba el asunto resuelto. Indudablemente lo he oído mucho.

SR. FISCAL: Entonces llegamos a un punto que Vd. antes me dijo le había costado mucho trabajo. Estamos en el momento que yo iba preguntarle si Vd. disponía o tenía ya concretamente las fuerzas. Por eso le he preguntado si tenía mando de fuerzas, etc. ¿Vd. tenía, o había pensado seriamente qué fuerzas iban a ser las que a Vd. le acompañaran para entrar en el Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: Como gustarme, me hubiera gustado llevar las mejores, mi General, pero tuve que coger lo que pude. Yo soy un hombre tenaz. Creo que si un hombre se propone atravesar un muro con la cabeza, a base de cabezazos, se atraviesa. Por lo tanto, creía que podía coger esas fuerzas como sea y como fuera.

SR. FISCAL: ¿Le importa que lleve un poco de orden?

TTE. CORONEL TEJERO: Encantado, mi General.

SR. FISCAL: ¿Conocía Vd. al Coronel MANCHADO?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí.

SR. FISCAL: ¿Y lo sigue conociendo?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí señor.

SR. FISCAL: Creo que cuando habla dice que eran amigos.

TTE. CORONEL TEJERO: Yo lo tenía por amigo.

SR. FISCAL: ¿Se visitaban alguna vez?

TTE. CORONEL TEJERO: Lo visitaba.

SR. FISCAL: Vd. lo visitaba.

TTE. CORONEL TEJERO: Estaba en el Parque y siempre me ha agradado enormemente la humanidad del Coronel MANCHADO. Fue profesor mío de cadete, en el curso de Jefe, y cuando supe que venía a mandar, creo que en seguida que salí de Alcalá de Henares, cuando estaba en casa en prisión atenuada, fui a ponerme a sus órdenes y abrazarle.

SR. FISCAL: A esto, concretamente, me refería yo cuando le decía que si se visitaban o se veían. ¿Vd. a él?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo a él. Como sabía que seguramente debía estar vigilado, inventaba hasta pequeñas averías en el vehículo para entrar con el coche sin que se sospechara que solamente iba a ver a MANCHADO y pudiera dañar en algo al Coronel MANCHADO.

SR. FISCAL: Están todavía vivas las palabras del Coronel MANCHADO, porque acaba de terminar, y es al que Vd. ha sustituido. Quería preguntarle -creo que en su declaración dice que Vd. empieza...

TTE. CORONEL TEJERO: Yo dije a trabajarlo.

SR. FISCAL: O algo parecido, dijo Vd. A partir de las 10 de la mañana. ¿Estarnos ya en el día 23?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo empecé a dar los primeros golpes contra la pared. Francamente, yo sé la humanidad del Coronel MANCHADO, cómo siente y cómo siento yo nuestros muertos. En fin, yo sabía que si había algo que le motivaba eran los muertos de la Guardia Civil, como no le motivaba nada, indudablemente. Y ésta era la forma mía. Esto habría que arreglarlo, pero no con demagogia. Había que arreglarlo para que no mueran así nuestras fuerzas, ni nadie. Pero nos motivaban más las nuestras.

SR. FISCAL: ¿Encontró Vd. difícil al Coronel MANCHADO a sus pretensiones?

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente.

SR. FISCAL: ¿Le puso muchas pegas o dudas?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que, para mí, fue un descanso la toma del Congreso tras la conversación que tuve con el Coronel MANCHADO y con el Capitán ABAD. Fui completamente relajado porque aquello no tenía la menor importancia al lado de lo otro.

SR. FISCAL: ¿Le importaría contarme su versión? Vd. dice que a las diez y el Coronel MANCHADO que las diez quince. Son minutos sin trascendencia.

TTE. CORONEL TEJERO: Lo primero que hago, corno he estado con ABAD que venía muy cansado, es decirle que voy a contar con su Jefe. Lo primero que hago es ir a ver al Jefe del Capitán ABAD, que me encuentro que no está porque ha ido a ver al Director General. Estoy en el despacho del Comandante un rato, pero tenía prisa. No puedo hablar con el Comandante de la Agrupación de Tráfico, porque no estaba allí. Entonces me voy sobre las once al Parque. Estaba él despachando con el Comandante. Yo estoy allí oyendo. En cuanto se va el Comandante intento entrar y entonces él, como si fuera un día normal -me ponía negro- me dice, espera un poco, que si la gasolina... que si la valvulina... y, francamente, hasta las dos y pico, que entra el Capitán ABAD, no le pido los seis conductores para un servicio.

SR. FISCAL: ¿Los seis conductores eran para sus autobuses? ¿Dónde los tenía metidos?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que en Fuenlabrada.

SR. FISCAL: No hemos hablado de los autobuses. ¿Dónde los compró y a quién?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo quería comprar unos autobuses...

SR. FISCAL: Era la cosa sorpresiva de que hablaba Vd. para el éxito del golpe.

TTE. CORONEL TEJERO: Después no salió, pero yo quería que tuviera todos los elementos para la sorpresa. Entonces me dediqué a ello. Era un desastre. Me enteré que había unos autobuses de una tal empresa Larrea, que estaban bastante bien y a muy buen precio. Y entonces, lo que no iba a comprarlos era el Teniente Coronel TEJERO, porque a lo mejor uno cree que puede ser conocido en aquel momento y puede dar al traste con la operación. Es cuando me invento una pequeña historia de un matrimonio vasco que quiere invertir dinero, etc. etc. Y un abogado, D. Arturo de Gregorio...

SR. FISCAL: ¿Quién se lo aconseja?

TTE. CORONEL TEJERO: No me lo aconsejan.

SR. FISCAL: ¿No fue su amigo el que se lo presentó?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, lo conocí en casa de JUAN GARCÍA CARRÉS y entonces, como no conozco mucho Madrid, me fui a él y le dije: si yo pudiera comprar... Me dice, en eso no hay problema y él mismo se encargó de todo eso. Lo peritó y un día me dice ¿y a nombre de quién compro esto? Le dije que a nombre de mi mujer para que los vascos no pidan el impuesto aquí, en Madrid. Yo, a mi mujer, no le había dicho nada a la pobre. En un momento dado me dice: necesito el documento de identidad de su esposa para hacer algo. Yo le digo si no sería igual el facsímil del carnet de identidad, porque mi mujer va todos los días al Móvil, en el que le interesa el carnet de identidad para entrar. Me dice que sirve el facsímil del DNI y que, aproximadamente, costarían algo menos de tres millones, o cosa así. Yo cuento con esa cantidad aproximadamente.

SR. FISCAL: ¿Era suya la cantidad? ¿No se la prestó nadie?

TTE. CORONEL TEJERO: De mi mujer.

SR. FISCAL: ¿Un poquito, no?

TTE. CORONEL TEJERO: No, era íntegra de mi mujer. Yo soy hijo de maestro de escuela...

SR. FISCAL: Creo recordar que Vd. pidió algo...

TTE. CORONEL TEJERO: Pedí cuatro pagas adelantadas -pero no se me dieron- por si acaso me hacía falta algo más. Pero lo cierto es que, debido a la burocracia, llega el día 23 y todavía no me lo habían dado, con lo que desisto de ello. Con el dinero de mi mujer tenía pagados los autobuses y convenzo a mi mujer de que me voy a comprar un pequeño terreno -que hasta hago la cosa de ir a ver terrenos con un amigo en Vaciamadrid o por ahí-. Pregunto el precio. Me lo voy a comprar. Pero llega un problema y es que me dice: tiene que firmar tu mujer aquí. Firmo yo «Carmen Díaz Pereira» y pasa. Me dice hay que hacer la transferencia porque los tenía depositados allí el tiempo que me permitían, pero me dicen que ha llegado el momento de hacer la transferencia y se necesita la presencia de mi mujer. Es cuando yo invento lo del terreno que voy a comprar. Para que ella no se moleste, me hacen un poder a nombre de un Notario. Así se hace en una Notaría, creo que de la Plaza de Salamanca. Mi mujer me da amplios poderes para la Notaría.

SR. FISCAL: El poder se lo da a Vd., no a la Notaría.

TTE. CORONEL TEJERO: Perdón, al Abogado, y en fin, así termina la cosa. No tenemos que preocuparnos de firmar ni nada. Él me dice que se han comprado y que hay que retirarlos de allí, que no aguanta más la empresa. Entonces alquilamos algo en...

SR. FISCAL: ¿Fuenlabrada, por ejemplo?

TTE. CORONEL TEJERO: Se alquila algo allí y están hasta el día 23.

SR. FISCAL: Esto de los autobuses salió a colación como consecuencia de que lo primero que pide, a las diez o a las diez quince, son seis conductores. ¿Eran para estos autobuses que tenía en Fuenlabrada?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí señor.

SR. FISCAL: ¿Qué le dijo el Coronel MANCHADO?

TTE. CORONEL TEJERO: Después de comer te los doy. Yo le dije, pero a mí me hacen falta ahora mismo, a lo que me contesta: no pueden ir sin comer. Estábamos así y hasta las dos treinta o casi las tres no salí. Así no llegaron después. Después de comer y después van a hacer lo que tú quieras. Y me los dio.

SR. FISCAL: ¿Le pidió algo más al Coronel MANCHADO?

TTE. CORONEL TEJERO: Más adelante.

SR. FISCAL: Terminamos con el Coronel MANCHADO. Hablemos ahora del Capitán MUÑECAS, del capitán ABAD y de otros Capitanes porque, en realidad, aunque no me lo han dejado hacer así, yo prefiero que terminemos los episodios y luego volveremos a otro, por no estar entremezclándolos y confundiéndolos, ¿le parece mejor así?

CORONEL TEJERO: De acuerdo.

SR. FISCAL: Seguimos con el Coronel MANCHADO.

TTE. CORONEL TEJERO: Empieza la cosa a ponerse álgida a las dos treinta, cuando veo que viene a despedirse el Capitán ABAD y que no se me puede ir porque necesito sus fuerzas. Entonces le digo de paso lo del servicio respaldado por S. M. el Rey y las más altas jerarquías de la nación -porque es una cosa que va a salir aquí-. El general ARMADA, para animarme, me dice que el general Aramburu está en la operación y Toquero también. Yo lo pongo en duda y digo: ¿Y también el General Santamaría? No, por Dios -palabras del General ARMADA-. Yo no es que venga por orden del Director General -si no lo diría indudablemente- pero le dije las más altas Magistraturas, por bien de España, por bien de la Corona, que no hay más remedio que hacer lo que se me ha encargado a mí, que necesito esas fuerzas por la movilidad que tienen las de tráfico y por estar más avezadas que los Guardias que tiene el Coronel MANCHADO que, francamente, después de estar tanto tiempo manejando tomos pierde bastante de su cosa militar desgraciadamente. Entonces allí se me somete a un tercer grado, de la importancia o no importancia, de por qué tal y no tal.

SR. FISCAL: ¿Aparece algún personaje decisivo en aquel momento?

TTE. CORONEL TEJERO: Ya al final, sobre las cuatro treinta otra vez el mismo.

SR. FISCAL: ¿Vuelve a aparecer el Capitán GÓMEZ IGLESIAS?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, el Capitán GÓMEZ IGLESIAS aparece, ya que no le había citado en el Parque, pero con anterioridad. Aparece mientras yo me estoy cambiando, y yo le digo algo así como «no has tardado nada». Yo no lo tenía para esa secuencia, no era para eso para lo que quería al Capitán GÓMEZ IGLESIAS, sino para que reclutara Oficiales. Entonces, como en la conversación, estoy sometido a un verdadero 3° o 4° grado, le dije. «Mira es esto lo que yo te dije que hay que hacer. Estamos ordenados por esto y el Capitán GÓMEZ IGLESIAS, de la Guardia Civil, pero que está en el CESID y que ha sido testigo de conversaciones mías, te puede decir que lo que está diciendo el Teniente Coronel TEJERO es verdad».

SR. FISCAL: ¿Influyó mucho que fuera del CESID?

TTE. CORONEL TEJERO: Enormemente.

SR. FISCAL: ¿Y el testimonio del Capitán GÓMEZ IGLESIAS?

TTE. CORONEL TEJERO: Enormemente.

SR. FISCAL: ¿Sabía el Capitán GÓMEZ IGLESIAS de qué iba la cosa cuando le dio la razón a Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, había estado oyendo mientras yo le decía al Coronel MANCHADO y al otro por enésima vez las cosas; las repetí doscientas veces.

SR. FISCAL: ¿Había estado también el Capitán GÓMEZ IGLESIAS en la reunión de la calle Biarritz?

TTE. CORONEL TEJERO: No habló nada, pero estuvo sentado a mi lado en el sofá.

SR. FISCAL: ¿Prácticamente sabe de qué iba?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí lo sabía.

SR. FISCAL: Yo, simplemente, era por llegar a un convencimiento. ¿El Capitán GÓMEZ IGLESIAS, cuando le da a Vd. la razón, lo hace no porque fuera del CESID y lo supiera, sino porque, efectivamente, sabía de qué iba?

TTE. CORONEL TEJERO: Efectivamente, yo se lo había explicado y además me había oído en el despacho del Coronel MANCHADO.

SR. FISCAL: Perdón, ¿está Vd. fatigado?

TTE. CORONEL TEJERO: En absoluto, mi general.

SR. FISCAL: ¿Seguimos?

TTE. CORONEL TEJERO: Cuando quiera.

SR. FISCAL: ¿Conocía al Capitán, también de la Guardia Civil, MUÑECAS AGUILAR?

TTE. CORONEL TEJERO: Muchísimo. Le quiero enormemente, además de conocerlo.

SR. FISCAL: ¿Eran Vds. buenos amigos?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que, además de compañeros, somos amigos y seguimos siéndolo.

SR. FISCAL: ¿En relación con su actividad respecto del Capitán MUÑECAS el día 23, quiere decir cómo entró en contacto con él?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo sé -porque lo he tenido de Capitán de una de mis Compañías en Guipúzcoa, de ayudante conmigo- lo que hay entre el Capitán MUÑECAS y yo. De parte del Capitán MUÑECAS, no me tienen más que decir lugar, día y hora, y creo que él actuaría a la recíproca.

SR. FISCAL: Dice Vd. en una frase que consta que es un Capitán que no pregunta.

TTE. CORONEL TEJERO: Cuando confía en el Mando absolutamente nada.

SR. FISCAL: ¿No le preguntó a Vd. para qué, ni para qué no?

TTE. CORONEL TEJERO: Sabía que era un servicio muy importante, como yo le dije.

SR. FISCAL: ¿Cuáles fueron las palabras suyas al Capitán MUÑECAS?

TTE. CORONEL TEJERO: Oye, José, tengo un servicio muy importante. Estoy en un apuro por un servicio que tengo, o algo así. Pero, ¿servicio de qué, mi Teniente Coronel, o Antonio?, no sé qué me dijo. Pues mira, necesito que traigas alguien contigo de tus fuerzas y te vengas en un autobús hacia la Plaza de Neptuno y allí te enterarás, pero es un servicio importantísimo.

SR. FISCAL: ¿El Capitán MUÑECAS que le conocía a Vd. de lo otro anterior, cree que no sospechó nada?

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente eso hay que preguntárselo al Capitán MUÑECAS, mi General.

SR. FISCAL: Tiene Vd. razón. Entonces Vd. no le explicó la operación. Simplemente le dijo que estaba en un apuro y que le ayudara.

TTE. CORONEL TEJERO: Que era un servicio importantísimo.

SR. FISCAL: ¿Le citó directamente en la Plaza de Neptuno o en una plaza antes de Neptuno?

TTE. CORONEL TEJERO: Me parece que en Neptuno, allí te enterarás, creo que fue lo que le dije.

SR. FISCAL: Hay una extraña parada del autobús que viene de Valdemoro, en una plaza que no sé si se llama -pero que está próxima al Paseo de las Delicias- Beata María Ana, o algo parecido, donde él hizo una parada.

TTE. CORONEL TEJERO: Él venía por Delicias, eso lo sabía yo. Mandé a su encuentro y le dije al Capitán GÓMEZ IGLESIAS: manda un coche a coordinar esto con la entrada nuestra, que nos encontremos en Neptuno los dos, no vayamos a quedar descolgados.

SR. FISCAL: ¿Podríamos decir que desde aquella parada las fuerzas que mandaba el Capitán MUÑECAS en esta plaza o Paseo de las Delicias, a partir de entonces venían conducidas o guiadas por un coche, aunque no estuviera directamente conducido por el Capitán GÓMEZ IGLESIAS, pero sí por su orden?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo di la orden de que se cumpliera.

SR. FISCAL: ¿Cree Vd. que se cumplió esta orden?

TTE. CORONEL TEJERO: No lo pregunté. Al final, gracias al Capitán GÓMEZ IGLESIAS y después a la ayuda que me da también en el embarque de los autobuses y en buscar Oficiales, se hizo más rápido. Yo creí que íbamos a llegar al Congreso sobre las seis treinta. Por eso le digo a MUÑECAS, a las seis treinta y yo intento retrasar el mío haciendo paradas en la calle Serrano hasta decirle al conductor «finja una avería», porque veo que me adelanto, pero corno por casualidad o por lo que sea, me cruzo con seis o siete ZETAS de la Policía, que vienen de frente, pero que después vuelven la vista, dejo que lleguen después, cuando sea, y no los espero.

SR. FISCAL: ¿Vd. los citó en la Plaza de Neptuno?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que sí, que fue en la Plaza de Neptuno.

SR. FISCAL. ¿Y cómo supo después el Capitán MUÑECAS y las fuerzas que llevaba que lo que tenían que hacer era entrar en el Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: Mi General, creo que MUÑECAS podría explicárselo mejor.

SR. FISCAL: Sí, podría explicarlo mejor. Pasando a otra situación que se produce, distinta de la que Vd. estuvo manejando aquel día 23 antes de la toma del Congreso. Estamos con el Capitán ABAD GUTIÉRREZ. ¿Recuerda Vd. si conocía bien al Capitán ABAD?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí señor.

SR. FISCAL: ¿Qué destino tenía?

TTE. CORONEL TEJERO: Mandaba el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid.

SR. FISCAL: ¿Cómo entró en contacto con él?

TTE. CORONEL TEJERO: Somos vecinos, vivimos en la misma calle. Me visitaba cuando yo estaba en prisión preventiva en Alcalá. Tiene una encantadora mujer que se lleva muy bien con la mía. En fin, había una relación, pero no íntima, pero sí había una relación.

SR. FISCAL: ¿El primer contacto lo tiene Vd. con el Capitán ABAD, propiamente dicho?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que sí, porque como somos vecinos, aprovecho la noche para intentar ponerme en contacto con él y me dicen que está en un accidente.

SR. FISCAL: Se había muerto un guardia en un accidente de tráfico en aquella noche.

TTE. CORONEL TEJERO: Ya lo vi muy tarde y, francamente, muy cansado. Él intenta poner atención, pero me dice, mi Teniente Coronel ¿puede ser mañana? Le adelanto algo, pero muy poco o nada, porque está hecho polvo. Entonces, a las dos treinta -porque había estado con el Coronel MANCHADO y, francamente, se me había olvidado­ es cuando le veo entrar a él.

SR. FISCAL: O sea, es cuando le vio entrar en el despacho de MANCHADO, que era lo que nos estaba contando antes.

TTE. CORONEL TEJERO: Entonces fue cuando le dije; pasa tú también, que tú también me tienes que hacer algo. Entonces pasó.

SR. FISCAL: ¿En el tira y afloja con MANCHADO y con ABAD es cuando llega el Capitán GÓMEZ IGLESIAS?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo estoy con el tira y afloja desde las doce treinta y el Capitán GÓMEZ IGLESIAS, me parece que llegó a las cuatro y pico.

SR. FISCAL: ¿En el mismo momento que se decide el Coronel, se decide el Capitán?

TTE. CORONEL TEJERO: Prácticamente sí.

SR. FISCAL: ¿Se deciden en el mismo momento? ¿Yo pienso que, cuando formaron la fuerza hubo unas arengas del Coronel y del Capitán y después la suya misma, Teniente Coronel?

TTE. CORONEL TEJERO: La mía fue muy corta, pero el Capitán lo único que les quiso decir a las fuerzas es que fueran con tranquilidad, que iban por órdenes de su jefe y obedeciendo órdenes muy superiores y que, por lo tanto, no tenían responsabilidad. La parte del Coronel la vi menos porque estaba separado. Lo que sí decía mucho el Coronel, era Corona y democracia. También yo se lo había remachado mucho.

SR. FISCAL: ¿Sabían exactamente dónde iban las fuerzas? ¿Les había hablado Vd. del Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: A las fuerzas no, absolutamente no. Al Coronel y al Capitán ABAD nada más.

SR. FISCAL: ¿Sabían a lo que iban al Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: Bueno, exactamente a lo que iban... Pero habían oído hablar de hacer un cordón de seguridad. Al llegar el Capitán MUÑECAS, debido a que había hecho la guerra con él, hubiera entrado conmigo y con la Unidad, pero al entrar yo solo con el primer autobús.

SR. FISCAL: ¿El Capitán MUÑECAS era un hombre de su entera confianza?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí.

SR. FISCAL: ¿Fue por eso por lo que le encargó Vd. que subiera a la tribuna a dar la explicación?

TTE. CORONEL TEJERO: Es un hombre de mucha seguridad, frío. Es un hombre de mucha simpatía y es un hombre que infunde confianza y tranquilidad. Fue por eso por lo que le ordené, es decir, le dije: «con el salero que tú tienes, diles que estén tranquilos, que no va a pasar nada y que dentro de veinte minutos -o algo así-, pues me daba miedo decirles a las fuerzas que iban a estar dos horas, llegará una autoridad militar». Luego, a la media hora, tuve que decir que eran dos horas. De modo que me parece que fue la única intervención que tuvo el Capitán MUÑECAS allí.

SR. FISCAL: Quedan otros Capitanes por allí, entre ellos, BOBIS GONZÁLEZ y LÁZARO CORTHAY.

TTE. CORONEL TEJERO: No veo, excepto a BOBIS y LÁZARO, a los demás capitanes en el Parque.

SR. FISCAL: Sí, luego hablaremos de los demás. Si le parece, hablaremos de BOBIS y LÁZARO, que con PÉREZ DE LA LASTRA forman el triunvirato.

TTE. CORONEL TEJERO: De ése no puedo hablar. De BOBIS y LÁZARO, sí. Cuando ya estaba la cosa a punto, que veía yo iba marchando, compruebo que no tengo tabaco. Entonces voy a la máquina pero no tengo suelto -porque estas máquinas funcionan con monedas-. Voy a cambiar dinero y cuando salgo a coger tabaco a la máquina del bar, es cuando me encuentro con BOBIS y LÁZARO. Les digo: «Hay un servicio de orden público -o cosa así- importantísimo y tal...».

SR. FISCAL: Creo que la frase es «operación policial muy amplia».

TTE. CORONEL TEJERO: Me vale, me atengo a ella. Y entonces le dije: «Ir abajo que la cosa está a punto de salir. Que estáis apuntados los dos, no me faltéis». Eso fue lo que les dije. Ya los vi dentro del Congreso.

SR. FISCAL: No tuvo Vd. muchas complicaciones con ellos.

TTE. CORONEL TEJERO: Ya lo contaré.

SR. FISCAL: Cuando éstos bajaban se encontraron con el Capitán PÉREZ DE LA LASTRA y, en lugar de llegar dos, llegaron tres.

TTE. CORONEL TEJERO: Mejor.

SR. FISCAL: Quedan todavía otros capitanes, el Capitán ACERA y el Capitán IGNACIO. ¿Los convenció a éstos?

TTE. CORONEL TEJERO: El Capitán ACERA es un espontáneo que surgió.

SR. FISCAL: ¿Espontáneo sabiendo adónde iba?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que se enteró en el autobús cuando se montó.

SR. FISCAL: ¿El capitán IGNACIO también?

TTE. CORONEL TEJERO: El Capitán IGNACIO creo que estaba dentro del mismo paracaídas de TORRES ROJAS. Creo que no sabía adónde iba ni lo que iba a hacer, yo no lo conocía.

SR. FISCAL: Hasta ahora tenemos los oficiales y unos cincuenta Guardias Civiles, que son los que le presta a Vd. el Coronel MANCHADO y luego los que le presta también el Capitán MUÑECAS.

TTE. CORONEL TEJERO: Me prestan todos los fuera del servicio, menos dos puestos. Una función y un puesto que, me parece es Buitrago que, para la hora que yo les digo que hay que salir para la función, no llegan, y después, los francos de servicio de los restantes Destacamentos del Subsector.

SR. FISCAL: Señor Presidente, interesaría suspender en este momento la vista -si es que está en su ánimo suspenderla- para continuar después porque íbamos a entrar en otra secuencia que sería más larga que lo que resta de tiempo hasta las dos.

SR. PRESIDENTE: Todavía son las dos menos veinte. Normalmente la sesión la terminamos sobre las dos, minutos más o menos. Tiene usted, por lo menos, alrededor de veinte minutos.

SR. FISCAL: ¿Recuerda, Teniente Coronel, la llegada al Congreso, concretamente, la entrada suya en el Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que bastante.

SR. FISCAL: Por favor, aunque la conocemos y la hemos visto, si fuera tan amable de repetírnosla...

TTE. CORONEL TEJERO: Yo conocía muy bien todo el Congreso, tanto por dentro como por fuera, aunque no había entrado nunca. A mí no me dio tiempo de aleccionar un poco de lo que era el Congreso y por dónde tenían que entrar. Subo en un autobús momentáneamente y les digo que vayan por los alrededores y al otro, que es el número 1, les digo: «Vosotros por el pasillo de la derecha y los otros por la izquierda y entráis por todos los huecos, vais entrando en grupitos». Creo que son las órdenes que di.

SR. FISCAL: ¿Vd. entró directamente al hemiciclo?

CORONEL TEJERO: Directamente. Yo iba en el primer autobús, además, iba a ser el que entrara el primero. Es lógico en un golpe de mano, como se llamaba militarmente a esta operación. Yo sabía que en el jardincillo de enfrente de la entrada al Congreso había unos policías con armas largas, a los cuales necesitaba desenfilar, por eso le dije al conductor, frena bruscamente cuando yo diga «ya». De forma que interpuse el autobús entre la entrada y toda la enfilada que había desde la acera hasta la entrada del edificio. Al decir, «ya», yo salté en marcha. Entré resueltamente. Vi el estupor de las caras de los policías armados que se encontraban en muchos sitios.

SR. FISCAL: ¿Había muchos?

TTE. CORONEL TEJERO: Me parece que había dos o cuatro en la entrada y después, dentro, había un grupito a la izquierda. Me parece que vi a un teniente con radio-teléfono en la mano. Le di al radio-teléfono o algo así.

SR. FISCAL: ¿Hubo algún incidente con esta fuerza?

TTE. CORONEL TEJERO: No, ninguno. Quizá un poquito cara de sorpresa, sin incidente alguno. Ya llego a la puerta de cristales que hay para entrar. Entro y, eso sí, me encuentro con que al enfilar sí veo muchas personas en una habitación que hay a la derecha y veo que tienen armas de fuego en la mano. Digo: «Al suelo». Veo que siguen sacándose armas y entonces creo que meto un tiro de disuasión al techo y les digo: «Al suelo» y obedecen todos.

SR. FISCAL: ¿Estaba en el hemiciclo?

TTE. CORONEL TEJERO: No, en la entrada al Congreso y pasando incluso por encima de los que estaban en el suelo -a mí me interesaba el hemiciclo- llego a éste. Entro en el hemiciclo, me doy la vuelta, como se ven el vídeo, y no amenazo a nadie en especial.

SR. FISCAL: ¿Disparó otra vez?

TTE. CORONEL TEJERO: No. Disparé cuando veo, al subirme al estrado, con bastante sorpresa, que estoy solo. Y entonces la sorpresa es mía, pues los diputados también ven que estoy solo. Entonces se produce un levantamiento. Yo sabía que había diputados con armas. Conocía que se desconectaban las alarmas antimetales para que no detectaran las armas de estos señores. Yo sabía muchas cosas del Congreso y de los diputados. Entonces, cuando me veo solo, es cuando disparo y ordeno que se pongan en el suelo a fin de cumplir la instrucción que había recibido de que la operación fuera incruenta, cosa que llevaba muy grabada.

SR. FISCAL: ¿Con Vd. no entraron dos números?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, precisamente los dos que iban a mi lado, y le dije: si oís un tiro mío disparad una ráfaga corta hacia el techo para fortalecer mi postura. Las ráfagas fueron más bien largas.

SR. FISCAL: ¿Fueron deliberadamente al techo?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, mi General, de todas, todas.

SR. FISCAL: ¿Tendría sentido una frase que no sé si se ha oído o leído aquí -no se la atribuyo a Vd.- de que «vamos a parar, no le demos a uno de los nuestros»?

TTE. CORONEL TEJERO: Es mía, mi General, la frase. Pero yo dije la frase «Una ráfaga corta» y veo que se ha metido el dedo en el gatillo y no paran. En ese momento las fuerzas tenían las pupilas dilatadas y nada más obedecen a unos reflejos que, generalmente, el Mando tiene que conocer.

SR. FISCAL: ¡Que les vais a dar a los nuestros! Pero eso quiere decir que si les hubiera dado a los que no eran los suyos...

TTE. CORONEL TEJERO: No, por Dios.

SR. FISCAL: Es que, precisamente, lo que se pretendía era darle una interpretación exacta a su frase.

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente no fue eso. Yo creo que di una prueba de ello durante toda la noche. La frase fue nada más para despertar al guardia con una cosa que le dije a él para que sacara el dedo del gatillo y que fue la de que «le vas a dar a los nuestros», y eso sí les hace reaccionar.

SR. FISCAL: ¿No disparó Vd. más tiros?

TTE. CORONEL TEJERO: Nada más que aquellos dos de intimidación.

SR. FISCAL: ¿Entonces, Teniente Coronel TEJERO, estuvo Vd. toda la noche con la pistola encasquillada allí y no se enteró Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: No me enteré. Creo que no la tuve encasquillada, pero puede que sí, porque cuando yo voy al encuentro del General Aramburu, lo que hago muy precipitadamente y entonces pienso si la llevo o no la llevo montada y prefiero perder un proyectil y volver a hacerlo así para que entre otro y es cuando creo que se me ha encasquillado.

SR. FISCAL: ¿La fuerza fue con los anoraks y gabardinas que había comprado usted?

TTE. CORONEL TEJERO: Todo aquello fue un gasto inútil. No llevamos ni anoraks, ni gabardinas.

SR. FISCAL: ¿Se hizo con el dominio del Congreso?

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente.

SR. FISCAL: ¿Dio la novedad al Teniente General MILANS DEL BOSCH?

TTE. CORONEL TEJERO: Indudablemente.

SR. FISCAL: ¿Qué le dijo Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que no había dicho lo de la «naranja», según se dijo aquí. Yo le dije: «El objetivo está ocupado». Seguramente le diría «naranjas», pero no lo sé.

SR. FISCAL: Prácticamente, ¿no sucede nada digno de mención, llamémoslo así, hasta el incidente del Teniente General Gutiérrez Mellado?

TTE. CORONEL TEJERO: Ése ya ha pasado, fue antes de la novedad, creo.

SR. FISCAL: ¿Cree que fue antes de la novedad? ¿Recuerda Vd. cómo se desarrolló este incidente? ¿Recuerda también -porque esto es importante en honor a la verdad- las personas que intervinieron en ese incidente?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo no conocía...

SR. FISCAL: ¿Quiere contarnos el incidente cómo fue?

TTE. CORONEL TEJERO: El incidente fue cuando llego solo y en ese momento se levantan los diputados y veo que el General Gutiérrez Mellado viene, me parece, hacia mí interpelándome, o cosa así. Yo le miro a él, por una parte del ojo y por la otra estoy mirando a los demás. Veo que algo me viene diciendo y eso me destroza de plano, pero en ese momento veo aparecer las fuerzas. Le digo que tiren al suelo a este Diputado. Veo que entonces el respeto con que le tratan cuando se acerca a los Guardias y les dice algo así como «dadme las armas, soy un Teniente General, dadme las armas».

SR. FISCAL: ¿Iba vestido de uniforme?

TTE. CORONEL TEJERO: Iba de paisano. Veo que los Guardias le conservan un respeto o algo así y eso no se puede consentir en ese momento. Le digo de nuevo «al suelo» y tampoco lo hacen y ya soy yo el que digo: «esta papeleta es mía». Voy e intento ponerme en una actitud amenazadora para disuadirle, pero en vista de que estaba bastante tenaz, le intento poner una zancadilla. Él se coge a la barandilla del Banco Azul y me dice que me quede quieto. Yo no me preocupo ya. Creo que lo hago muy rápido porque lo que me interesa es estar viendo todo el hemiciclo.

SR. FISCAL: ¿En ese forcejeo llevaba el arma en la mano?

TTE. CORONEL TEJERO: Precisamente por eso se me critica tanto por los yudocas el que no tuviera éxito en la zancadilla, porque estaba más pendiente de que no se me disparase el arma que de ponerle la zancadilla. Me alegro que no se cayera, mi General, no porque considere que iba el honor del Ejército a caer -eso es una bobada como la copa de un pino- sino porque es un hombre que durante toda la noche estuvo bastante sereno y además, por ser un hombre.

SR. FISCAL: ¿No tenía absolutamente nada personal contra él?

TTE. CORONEL TEJERO: Absolutamente nada.

SR. FISCAL: Yo le quería preguntar, para que me dijera la verdad, si Vd. quiere decírmela, ¿los Tenientes que estuvieron en el incidente del Teniente General Gutiérrez Mellado pudieron ser el Teniente BOZA y el Teniente RAMOS? ¿Los conocía Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: No los conocía en aquel momento, ni conocía sus nombres, ni su físico. Ahora sé quiénes son los dos, pero no los puedo relacionar con el incidente.

SR. FISCAL: ¿No los puede relacionar? ¿Definitivamente no?

TTE. CORONEL TEJERO: Definitivamente no.

SR. FISCAL: ¿Recuerda Vd., ya dejando al Teniente General Gutiérrez Mellado, al entonces Presidente Suárez?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí.

SR. FISCAL: ¿Recuerda Vd. que también tuvo otro incidente con él?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí. Este señor, me parece que vino hacia mí, abrochándose así la chaqueta y, bajando los escalones me dijo algo que no entendí. Yo, tal como venía lo cogí del brazo y le dije: «acompáñeme, señor Suárez» y él me dijo: «no me detenga». No le vamos a detener. Le pregunté si prefería a los Guardias y me dijo que sí. Le acompañaron a la habitación de enfrente y allí estuvo toda la noche.

SR. FISCAL: ¿Con alguna finalidad cogió al Presidente Suárez?

TTE. CORONEL TEJERO: En ese momento fue cuando saqué a los líderes, porque creía...

SR. FISCAL: ¿A cuántos sacó?

TTE. CORONEL TEJERO: Eso no lo recuerdo exactamente. Me parece que a todos los que podrían darme la lata aquella noche. Creí yo que, separándolos, los otros estarían más tranquilos y transcurriría mejor el tiempo que estuviésemos allí.

SR. FISCAL: ¿No había otra finalidad denigrante?

TTE. CORONEL TEJERO: No, ninguna otra.

SR. FISCAL: ¿Puso a alguno cara a la pared?

TTE. CORONEL TEJERO: No. Dije: no se puede hablar, por favor. Pónganse de manera que no hablen y creo que ellos mismos se pusieron de cara a la pared, aunque hubo quien no.

SR. FISCAL: ¿La finalidad era la de disgregarlos para...?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo creía que eran líderes y quería quitarlos para que no pudieran, en un momento determinado, formarnos un pequeño alboroto que, indudablemente, eran peligrosos los alborotos en aquel momento.

SR. FISCAL: Nos queda todavía un incidente, el del General Aramburu. ¿Lo recuerda Vd.?

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que bastante bien, pero después de haber leído otras versiones que, casi son del Oeste, la mía fue muy sencilla.

SR. FISCAL: ¿Sitúa a una hora determinada el incidente, o a las siete de la tarde? Creo que es muy importante.

TTE. CORONEL TEJERO: Creo que estoy dando la novedad. No, no, es después del incidente del Coronel Alcalá Galiana. Precisamente creo que el Coronel Alcalá Galiana anda por ahí. Yo lo tenía detrás, pero es lo mismo.

SR. FISCAL: Luego hablaremos del incidente del Coronel Alcalá Galiana.

TTE. CORONEL TEJERO: Ya terminado el incidente del Coronel Alcalá Galiana, estaba todavía por la centralita telefónica, cuando me avisan de que venía el General Aramburu, quien entra. Yo salgo corriendo, porque era el incidente que más temía.

SR. FISCAL: ¿Era Director General...?

TTE. CORONEL TEJERO: Era mi Director General, y era al que más temía. Salgo y todavía viene avanzando el General de División Aramburu. Viene por la acera con actitud muy poco convincente.

SR. FISCAL: ¿Iba solo?

TTE. CORONEL TEJERO: Llevaba no sé si tres ayudantes y un secretario.

SR. FISCAL: ¿Serían el coronel Vázquez, el Comandante Ostos, el Comandante Moreno y el Teniente Coronel Catalán?

TTE. CORONEL TEJERO: Me parece que eran cuatro y que dos o tres de esta escolta iban de paisano. En ese momento veo que saludo y me parece que es un momento peligroso, porque, indudablemente, es el Jefe de la Guardia Civil. Entonces pienso que tengo que resolver aquello: o lo resuelvo plegándome y diciendo tengo que resistirme. Creo que me pide la fuerza, pero sin la menor convicción. Me dice: vengo por la fuerza, o algo así, le digo: «márchese, por favor, mi General». Da la vuelta y se va. Yo tengo la pistola en la mano. Eso pasó.

SR. FISCAL: ¿La tenía Vd. encasquillada?

TTE. CORONEL TEJERO: Sí, me lo advirtió alguien del grupo, me parece que el Comandante Ostos.

SR. FISCAL: ¿Estaba el General Prieto por allí?

TTE. CORONEL TEJERO: Me parece que andaba por allí.

SR. FISCAL: ¿Le ayudaron los dos a desencasquillar el arma?

TTE. CORONEL TEJERO: Mientras salía.

SR. FISCAL: Sin embargo, parece que se produce un momento de tirantez en el incidente con el General Aramburu. Parece ser que él quiso sacar el arma y que la fuerza que le acompañaba a Vd. dio un paso atrás tomando una postura de disparar, o algo así. ¿Quién le acompañaba de Tenientes en aquel momento?

TTE. CORONEL TEJERO: No sé quién venía.

SR. FISCAL: ¿Era un Guardia o un Teniente?

TTE. CORONEL TEJERO: Yo cogí a un Guardia y le dije: tú te pones aquí a mi espalda.

SR. FISCAL: En el incidente aquel hay un Teniente, según se deduce de autos, que le pone la pistola en el costado al General Aramburu.

TTE. CORONEL TEJERO: Imposible. Yo puedo admitir que hay un Teniente detrás, puesto que yo no miré, pero delante...

SR. FISCAL: Pero en este momento en que se encuentra con él, se cierra el corro, entonces podría ser que uno de los Tenientes que le acompañan a Vd. llegara a la altura del costado del General Aramburu.

TTE. CORONEL TEJERO: No, no, porque hubiera tenido que rebasarme a mí por venir de atrás y atrás, que yo sepa, veía al Capitán LASTRA que estaba de Oficial en la puerta. Si es que no llegó a hacerse nada, mi General. Fue tan rápida la cosa...

SR. FISCAL: ¿Le acompañaba a Vd. en aquella oportunidad, el Teniente NÚÑEZ RUANO?

TTE. CORONEL TEJERO: No puedo decirlo, mi General.

SR. FISCAL: ¿Ni tampoco si era RAMOS RUEDA?

TTE. CORONEL TEJERO: No sé si hay Teniente detrás de mí. Yo, al decirme que llegaba el General Aramburu salí corriendo. Lo único que sé es que corría detrás de mí, porque al volver me lo dicen. Es un guardia joven y por ser joven le dije: tú detrás de mí y no te separes.

 

Continuará...