Decía Tolkien que quien siembra mentiras pacientemente, tarde o temprano obtendrá la cosecha que busca. Desde el principio del nacionalismo vasco, esta falaz ideología se caracterizó por su desprecio por la historia y por el sentido común. Desde el estúpido racismo de Sabino Arana, a sus batallas medievales inventadas o sacadas de contexto, su desprecio olímpico por la inmensa historia de colaboración entre los vascos y la Corona castellana y luego la española y un largo etcétera de sandeces.

Todo ello partiendo de una gran mentira de base, que las Provincias Vascongadas están oprimidas por España, cuando la realidad es que desde hace casi un milenio, las provincias vascas viven en situación de privilegio legal y fiscal, en Castilla y España.

Las mentiras del nacionalismo vasco llegaron al paroxismo en todo lo relacionado con la banda terrorista ETA. Una de las organizaciones terroristas más sangrientas del mundo, pero que siempre se presentaba y aún la presentan sus portavoces, como víctima de horribles represiones y torturas inventadas. Si hubieran sido ciertas esas torturas de las que hablan hubieran sido una forma, aunque muy limitada, de respuesta a sus innumerables crímenes.

Las mentiras del nacionalismo vasco, en su versión de corbata (PNV) o de capucha (ETA), no tienen fin. Ahí están también las lamentaciones por unas supuestas 30 competencias, o no se sabe cuántas, que no están transferidas de su Estatuto, cuando la realidad es que es la región con más autonomía de Europa y ninguna otra región del continente recauda los impuestos en su territorio, convertido de hecho en un paraíso fiscal, como un Gibraltar del norte.

Otro de los muchos capítulos de sus mentiras es la forma en que presentan la Guerra Civil, como una invasión de España contra Euskadi, cuando hubo más vascos que lucharon por Franco que contra Franco. Si alguien "invadió" Vizcaya y Guipúzcoa fueron los navarros, los Requetés de las Brigadas de Navarra.

Pero las mentiras, por desgracia, han terminado por dar su fruto, en las Provincias Vascongadas, y hoy el PNV domina ampliamente aquella región, en otros tiempos, tan entrañablemente española, y hoy convertida en un parásito satélite de España, habitado por gentes egoístas. Hasta tal punto que puede hablarse de auténtica ineptitud de los nacionalistas vascos, por no aprovechar esta época, con esta España, tan debilitada, para conseguir la independencia.

Pero los tiempos de la hegemonía de la mentira llegarán a su fin y la Verdad, terminará por abrirse paso.