Es curioso como hoy en día el Sistema y sus medios nos repiten hasta la saciedad, como uno de sus mantras principales, que nunca existió la libertad de expresión y de prensa en España hasta nuestros días. Que actualmente, gracias  a la "maravillosa" democracia "que tanto nos costó lograr" gozamos de una libertad de expresión, de una transparencia desde el gobierno y de la posibilidad de una información instantánea, que jamás habían soñado nuestros ancestros.

Y sin embargo, se trata de una afirmación completamente falaz y falsa. Hubo otras épocas donde en España los gobiernos permitían unos niveles de información y de debate sobre guerras o grandes problemas nacionales mucho mayores que hoy en día. Hemos visto esta nula sinceridad desde el gobierno, por ejemplo, en el tema del Covid, donde la desinformación y las ocultaciones y encubrimientos desde el poder han estado a la orden del día. Y lo vemos en una multitud de ámbitos. En realidad, decir que nunca ha habido menos libertad que ahora, sería mucho más cierto.

Por sólo citar una materia concreta donde hace más de un siglo se informaba con mucha más libertad se puede referir el caso de las libros de crónicas periodísticas sobre las guerras contrainsurgentes en Cuba y Filipinas. Por sorprendente que parezca, la verdad es que en aquella época, tanto en la Guerra de los Diez Años ( 1868-1878) en Cuba, como en las últimas guerras de ultramar de Cuba y Filipinas de 1895-1898 algunos periodistas españoles de la época o militares veteranos, en algún caso, escribieron y publicaron, casi en tiempo real, gruesos tomos donde se explicaban con todo detalle cuales eran, donde ocurrían y como eran los combates entre las tropas españolas y las guerrillas insurgentes. Y no eran obras complacientes con los gobiernos españoles de la época, sino que en ocasiones lanzaban duras críticas , contra la falta de medios de la que a veces adolecían las tropas o contra las tácticas de nuestros generales.

Es el caso, por ejemplo, del periodista catalán Emilio Reverter Delmás que escribió 5 gruesos tomos sobre la Guerra de Cuba y 2 sobre la de Filipinas, publicados entre 1896 y 1899. O también los otros 5 volúmenes sobre las guerras de Cuba y Filipinas del periodista Rafael Guerrero, publicados entre 1897 y 1899. O del exhaustivo volumen sobre la campaña de Filipinas de 1897, escrito por el coronel Monteverde, publicado en ese mismo año.

También se pueden citar los 3 volúmenes de 1200 páginas cada uno, sobre estos conflictos de Ultramar, de Conde de Salazar y Souleret, publicados  también mientras ocurrían los acontecimientos y que además de los combates intercala la narración de los hechos políticos en España, con pasión política, pero consiguiendo una narración de gran interés.

Lo que más llama la atención de libros como éstos, que han sido llamados " las últimas Crónicas de Indias" es como sus autores lograron ofrecer narraciones de gran interés histórico, haciendo gala de un sentido crítico admirable y sin miedo a las reacciones de unos gobiernos de España, que permitían, a pesar de una ligera censura de guerra, una libertad de información mucho mayor que actualmente cuando, por otro lado, la valentía de los periodistas de los grandes medios brilla por su ausencia y su sometimiento al poder es notorio. Baste recordar simplememente que después de casi 10 años desde que las tropas españolas salieron de Afganistán, prácticamente nada se ha escrito de su participación en esta guerra, participación sobre la que en su momento, el Gobierno impuso una ley del silencio muy estricta.

Ya en las Crónicas del Siglo de oro español llama la atención la notable capacidad crítica de sus autores, que no dudan en críticar las decisiones de los reyes en numerosas ocasiones. En definitiva, lejos de vivir en una época de gran libertad de prensa e información, no es exagerado decir que los gobiernos de Occidente, sobretodo en Europa, nunca han sido más tiránicos que ahora, a principios del siglo XXI.