La Batalla de Seseña 

Sender nada más llegar a Madrid se incorporó al V Regimiento de milicias que estaba organizando el comunista Enrique Líster y en esa unidad especial participaría en las distintas batallas por la defensa de Madrid. Pero, en la Batalla de Seseña, el pueblo toledano incrustado en la provincia de Madrid, provocó hasta un escándalo, porque según algunos biógrafos la batalla fue tan dura y el ataque de las tropas de Franco tan intenso que el V Regimiento estuvo a punto de ser cercado y los sobrevivientes hechos prisioneros. En aquella situación trágica Sender creyó que Lister había caído y que la batalla estaba perdida y sin pensarlo huyó y ya no descansó hasta verse en su cama y en el centro de Madrid. 

Lo gracioso vino después, a la mañana siguiente, cuando el escritor se presentó en el cuartel del Regimiento, ya que lo hizo con la segunda estrella de coronel que, según él, le había impuesto el propio Líster por su comportamiento antes del combate. ¡Ay! pero Líster no sólo no había muerto sino que salió de detrás de unas cortinas para desenmascararlo, ante la sorpresa mayúscula de Sender. Ahí, al parecer, le retiró su confianza el Partido Comunista, pues Líster se mantuvo en su versión y lo haría siempre incluso en sus "Memorias", muchísimos años después. Según él Sender sufrió un ataque de miedo y desertó. "Fue sobre todo –escribe- al entrar la brigada en fuego cuando puso plenamente de relieve su falta de condiciones y que sus nervios no estaban hechos para resistir los tiros y las bombas". Más duro todavía fue, dirigiéndose a él, Vittorio Vidali, alias Carlos Contreras, uno de los organizadores del V Regimiento y en ese momento Comisario Político de la Brigada: "Tu sei scappato davanti al menico, hai abandonatto la tua brigatas, tradito la feducia del compagni... Sei un desertore". ¡Desertor! "Su padre no quiere contestarles nada –le escribe un testigo presencial aquella noche- porque (y es triste decírselo a usted) en aquellos momentos se comportó como un cobarde, tenía un miedo espantoso a morir y vencido por el terror, aquella noche desapareció y nos quedamos sin comandante". 

El hecho es que allí mismo, en la comandancia del Regimiento, el 30 de octubre de 1936 –según contaría después el italiano Vidali en un informe exhaustivo sobre "la degradación de Ramón Sender" el Estado Mayor decidió quitarle las estrellas y apartarlo del servicio de armas. Degradación que confirmaría muchos años después Enrique Líster en sus "Memorias de un luchador". Lo que explicaría mucho lo que vino después. 

Sin embargo, la también italiana Donatella Pini Moro rechaza de plano que hubiese habido tal degradación y se apoya en un artículo que encontró en el "Boletín de la 1ª Brigada Mixta", con fecha 31 de diciembre de 1936 en la Hemeroteca Municipal de Madrid. Según ella el "Boletín" venía publicando una serie titulada "Nuestros Jefes y nuestros Héroes", en la que habían sido celebrados con anterioridad, entre otros, Enrique Líster y Vittorio Vidali. El artículo, según ella, ocupa un lugar privilegiado en la primera página y un simple título: SENDER. El texto dice así:  

"He aquí el tipo genuino de escritor antifascista. La simpatía del autor de "Imán" hacia las masas populares, hacia el hombre que produce algo sobre la tierra, es un sentimiento que nació en él casi en la infancia. Sender es un creador auténtico, sin ninguna afinidad moral con el literato "puro", preocupado exclusivamente de las cuestiones formales de su oficio y con una visión caótica y decadente del mundo. A Sender le preocupa sólo el hombre, el verdadero hombre que lucha para dominar a las fuerzas de la naturaleza y para conseguir un progreso general humano. De aquí su entusiasmo y su adhesión hacia el poder creador de las masas productoras. De aquí también que vea en ellas la única fuente de cultura y la sola posibilidad de encauzar el mundo hacia una sociedad más justa y más humana que la actual. Todo esto explica el hecho de que Sender –hombre de la calle que además escribe- no puede permanecer pasivo en la lucha contra el fascismo y sea capaz de abandonar momentáneamente, la pluma para coger el fusil. 

La actitud de este gran escritor proletario debe ser un ejemplo vivo para todo luchador antifascista." 

También se apoya la italiana en las palabras que el propio Sender escribe en el prólogo a su obra "Los cinco libros de Ariadna": "A mí no me degradó nadie, ni tuve altercados con nadie y menos de la naturaleza que se me atribuye". 

A pesar de ello Líster se mantuvo en su tesis de la huida y la degradación del comandante Sender y quien esto escribe puede dar un testimonio personal al respecto. 

(Curiosamente las "Memorias de un luchador" se publicaron en 1977, dentro de la Colección "Memorias de la Guerra Civil española" que había puesto en marcha la Editorial "Gregorio del Toro" unos años antes y de la que yo era Director Literario. Sucedió que cuando yo leí el manuscrito quise conocer al propio Líster y gracias a una gestión que hizo Eduardo de Guzmán, que había ganado el Primer Premio de la Colección (con "La Muerte de la esperanza"), y que, curiosamente también, había sido director del anarquista "La Libertad", el que envió a Sender en 1933 a Casas Viejas. La reunión-comida, creo recordar, se celebró en octubre del año 1976 y allí Líster, que hablaba hasta por los codos, se explayó hablando de sus hazañas y de sus batallas. Como pude comprobar enseguida el famoso Jefe del V Regimiento comunista, tenía dos obsesiones en su mente: Santiago Carrillo, a quien acusaba de todo, y Ramón J. Sender. Y naturalmente nos contó no sólo lo que sucedió en la Batalla de Seseña, Pinto y Valdemoro, sino también lo que el Partido Comunista decidió después de la degradación. 

  • La anécdota –comenzó diciendo- que se cuenta de Sender a la mañana siguiente de la batalla, cuando se presentó en la Comandancia del cuartel, con la estrella de coronel y alegando que yo se la había puesto antes de morir es cierta. Sucedió así, como también es verdad que en aquel mismo momento decidimos degradarle y apartarle de los frentes. Estaba claro que Sender no había nacido para la guerra. Sin embargo, en una reunión posterior del Comité Central del Partido decidimos por iniciativa de José Díaz, el Secretario General, y Dolores (se refería, claro está, a Dolores Ibarruri, "La Pasionaria") que no era inteligente que aquello saliera a la luz, dada la fama como escritor que ya gozaba Sender y que sería torpe no aprovecharlo para las labores de propaganda de la que tanto estábamos necesitados. Así que se acordó silenciar el acto de la degradación y presentarlo como uno más de los Héroes que defendía la causa del pueblo. Y así se hizo y por ello se le enzarzó en el "Boletín" que publicaba el Regimiento. 
  • ¿Y después? –pregunté yo mismo-, porque el Partido siguió apoyándole e incluso lo envió a Francia y a Estados Unidos a dar conferencias y relacionarse con los escritores antifascistas del mundo. ¿No es así? 
  • Bueno, sí, sí, sí... –y aquel gallego, muy gallego, se echó a reír antes de seguir-. Sí, es verdad, el Partido le apoyó e hizo creer que era uno de nuestros Héroes. Nos interesaba que fuese así, al menos mientras duró nuestra guerra, pero al terminar con la derrota, el Partido se olvidó de él y ya no hubo más apoyo. ) 

Esto explica el artículo que encontró la hispanista Pini Moro en la Hemeroteca Municipal de Madrid. Lo cierto, como veremos más adelante, es que la vida de Sender se complica a partir de lo de Seseña. 

Porque a finales de febrero del 37 le llegó la noticia de lo que habían hecho los nacionales con su mujer y entonces le entró la pasión por sus hijos, y sufrió un ataque de nervios y locura. Así que se olvidó del ejército y hasta de la República, esta vez sí, y se marchó a Francia, desde donde pudo, con la ayuda de la Cruz Roja Internacional, recuperar a los niños. Entonces el Gobierno republicano le encargó fundar la revista de propaganda "La Voz de Madrid" y junto con Bergamín trabajarse a los intelectuales franceses para que acudiesen al Segundo Congreso de los Escritores Antifascistas que se iba a celebrar en Valencia. Sender permaneció en París, aunque en varias ocasiones se ofreció para volver a la lucha, cosa que no aceptó el PCE. Luego, cuando cayó Barcelona y se vio que el final de la guerra ya estaba próximo decidió exiliarse con sus hijos a México. ¡Ay!, pero el destino le tenía reservado un "calvario" en uno de los campos de concentración que Francia abrió para los exiliados españoles. También aquel "calvario" lo aprovecharía para su gran obra "Crónica del alba". 

En 1939, por fin, llegó a Nueva York y enseguida confió sus hijos a un matrimonio americano y él se marchó solo a México, donde permaneció hasta 1942, que volvió a Estados Unidos con una beca Guggenheim. Primero estuvo en Santa Fe (Nuevo México) y más tarde en las Universidades de Denver, Colorado y Harvard. En 1943 se casó en segundas nupcias con Florence Hall, con la que tendría dos hijos. En 1946 se naturalizó estadounidense y al año siguiente tomó posesión de la Cátedra de Literatura Española de la Universidad de Nuevo México en Alburquerque, que desempeñó 16 años seguidos. 
Fueron los años de su " reconversión" política, porque su anarquismo primero y comunismo después fueron evolucionando, quizás por la edad y las circunstancias, hacia un republicanismo conservador a la americana. Sender se fue haciendo "americano" sin darse cuenta y entre la "ley del silencio" que le fue imponiendo el PCE y el comunismo internacional. A pesar de su enorme producción literaria fue borrado del "batallón del talento", marginado del grupo del cual hubiera debido formar parte naturalmente, el grupo de los escritores, artistas e intelectuales que habían luchado en pro de la República. Fue un proceso tan fuerte y sistemático de descalificación que en muchos países se dejó hasta de hablar de su participación en la guerra para no tener que mencionar episodios mezquinos del PCE. Sobre su conducta cayeron dos veredictos, por un lado el de la dedicación, el valor y la integración y por otro el de la cobardía, la traición y la marginación. La opinión general antifascista, fatalmente, aceptó durante años la segunda versión patrocinada por el comunismo y las izquierdas. A pesar de lo cual se las vio y se las deseó cuando en Estados Unidos irrumpió la caza de brujas del anticomunismo a ultranza del Senador Mccarthy para salvar su situación. 

Y así permaneció en realidad hasta el año 1969 cuando ganó el Premio Planeta (por su novela "En la vida de Ignacio Morell") y casi al mismo tiempo Franco dio una Amnistía para los crímenes de la Guerra Civil. 

¡Ay! pero para entonces el PCE volvió a necesitar al escritor y de nuevo cambió su estrategia y Sender volvió a ser el héroe que el Dictador había perseguido, a sabiendas de que Sender ya era un conservador por edad y por experiencia. 
Y a pesar de ello y de las libertades que ya habían llegado a España, y de la nueva Monarquía, no quiso volver y en Estados Unidos murió el 16 de enero de 1982, a los 81 años de edad.