1956. El Generalísimo asiste en el arsenal Militar de El Ferrol a la botadura del destructor de la Armada española “Oquendo”.

En la mañana del  miércoles día 5 de septiembre de 1956, el Jefe del Estado Generalísimo Franco, visitaba la factoría naval ASTANO situada en las márgenes de la ría de El Ferrol del Caudillo.

Acompañaban al Generalísimo Franco el ministro de Marina, almirante Moreno; primer jefe de su casa militar, teniente general Barroso; segundo jefe vicealmirante Nieto Antúnez, y segundo jefe e intendente de la casa civil, señor Fuertes de Villavicencio

El Caudillo salió del Pazo de Meirás a las diez y media de la mañana y llegó poco después de las once a Fene, donde se hallaban radicadas las instalaciones de la factoría naval y donde le esperaban los ministros de industria, señor Planell, y del Aire teniente general González Gallarza; subsecretario de Industria, señor Suárez; capitán general de la VIII Región Militar, teniente general Carlos Rubio; capitán general del Departamento Marítimo del Cantábrico, Almirante Regalado; presidente del consejo de administración de la empresa, Pedro Barrié, conde de Fenosa, y el director de la factoría, José María González Llanos.

Esta factoría, establecida en el año 1941, había construido hasta la fecha ochenta buques, y con los que se tenían en grada, entre ellos una bacaladera, que  sería botada al día siguiente, llegaría ese año a la cifra de 110, algunos de hasta 5.000 toneladas. La factoría constaba de una grada y seis varaderos, estos últimos para buques de hasta mil toneladas, un taller de máquinas de los más modernos de España y las instalaciones auxiliares complementarias.

Los señores Barrié y González Llanos dieron amplias explicaciones al Caudillo en su recorrido por las dependencias de la empresa.

Con la visita se inauguró también  un dique seco para buques de hasta 15.000 toneladas y fueron mostrados al Generalísimo los planos y maquetas de las ampliaciones proyectadas sobre una extensión de 100.000 metros cuadrados. En el proyecto figuraba la construcción de dos gradas de 210 metros de eslora y 20 de manga.

1951 El Generalísimo Franco vista los astilleros de ASTANO en la ría de el Ferrol.

El Jefe del Estado se interesó asimismo por las actividades sociales de la empresa, que había montado escuelas de aprendices y organizaba cursillos de capacitación para sus trabajadores especialistas, aparte de un comedor donde se servían más de mil cubiertos diarios a precios muy bajos.

Terminado el recorrido por la factoría ASTANO, el Caudillo se trasladó al embarcadero, donde se habían congregado los trabajadores de la factoría, que vitorearon al Jefe del Estado con  entusiasmo.

El Generalísimo y las personalidades del séquito embarcaron en una falúa y se dirigieron al petrolero “Puentes de García Rodríguez”, fondeado en la bahía y que en esas fechas realizaba sus pruebas oficiales. A bordo de dicho buque se celebró un almuerzo en honor del Jefe del Estado.

Finalizado el almuerzo a bordo del petrolero “Puentes de García Rodríguez”, el jefe del Estado, a quien acompañaban su esposa y las personalidades del séquito, presenciaron el acto de entrega del buque por la constructora del mismo,  la empresa Nacional “Bazán”, a la Naviera Nacional Elcano. Actuó de madrina la señora de Franco.

A continuación, el Caudillo, su esposa y séquito desembarcaron en la dársena exterior del arsenal, dirigiéndose a la zona del astillero militar para presenciar el lanzamiento del nuevo destructor de la Armada “Oquendo”. Al pie de la tribuna presidencial rindió honores una compañía del Tercio Norte de Infantería de Marina, con bandera, escuadra y banda de música, a la que revistó el Generalísimo. Seguidamente subió a la tribuna dando comienzo los preparativos para el acto de la botadura. El nuevo buque era el primero de tres que se  construirían en la factoría  Ferrolana. Este llevaría el numeral D-41 y sería nombrado “Oquendo” en recuerdo del almirante Antonio de Oquendo, que había que participado junto a don Álvaro de Bazán en la batalla de las Terceras, y había muerto en La Coruña a raíz del desastre de la Gran Armada que el Rey Felipe II había enviado contra Inglaterra en 1588.

Las otras dos unidades serían bautizadas como “Roger de Lauria” en honor del almirante de la flota de la Corona de Aragón y de Sicilia, la cual dirigió brillantemente durante todo el reinado de Pedro III el Grande de Aragón y la otra   como “Marqués de la Ensenada” en recuerdo de Zenón de Somodevilla y Bengoechea, que fue  secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias,  lugarteniente general del Almirantazgo y  consejero de Estado durante los reinados  de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, siendo el organizador de la potente y orgullosa armada española del siglo XVIII.

 

  1. Carmen Polo de Franco madrina del nuevo buque de la Armada Española Oquendo.

La esposa del ingeniero-director de la factoría de El Ferrol, Julio Murúa, entregó a  doña Carmen Polo de Franco un ramo de flores. Bendijo la nave el arzobispo de Santiago, cardenal Quiroga Palacios, auxiliado por el obispo de Mondoñedo, doctor Vega Mestre.

Las características del nuevo buque de la Armada Española eran: Desplazamiento 3004 toneladas a plena carga. Eslora: 116,5 m. Manga: 11m. Calado: 5 m.

Sensores; Radar Marconi SNW-10 2-D aéreo. Tipo 293Q de superficie.

Sonar: QHB-a casco.  Dirección de tiro: Vickers-Armstrong con radar Tipo 275M (120 mm) Vickers-Armstrong con radar Tipo 262P (40 mm)

Armamento: 4 cañones de 120 mm/50 NG53 DP (2 × 2). 6 cañones Bofors AA 40 mm/70. 2 canastas Mk 4 para torpedos ASW Mk 32 de 325 mm.  2 Erizos Mk 11

Propulsión: 3 calderas Bretagne de vapor recalentado. 2 turbinas Rateau. 2 hélices

Potencia       60 000 cv. Velocidad 32,5 nudos. Tripulación      252 hombres. Aeronaves     Helicóptero ligero Hughes 500M Equipamiento aeronaves       plataforma y  Hangar para un helicóptero ASW

Finalizada la ceremonia de bendición, la madrina del buque, doña Carmen Polo de Franco, estalló una botella de vino español en la proa, deslizándose el buque majestuosamente por la grada a los acordes del Himno Nacional y entre las aclamaciones y vítores de la inmensa muchedumbre. Los barcos de la Escuadra que estaban fondeados en la bahía ferrolana e inmediaciones del astillero, saludaron al cañón y a la voz la presencia del Jefe del Estado. De seguido se procedió a colocar la quilla de un nuevo petrolero, similar al “Puentes de García Rodríguez» que se denominaría “Escombreras”.

Tras ser verificada la botadura del Destructor Oquendo, el Caudillo, con su esposa y autoridades y jerarquías, se dirigieron al salón de actos, donde, tras un breve descanso, fue servida una copa de vino español. La Empresa Nacional “Bazán”, hizo entrega a doña Carmen Polo de Franco de un delicado objeto artístico, como recuerdo. Marcharon después por el arsenal, saliendo por la puerta del norte al Palacio Municipal, efectuando el Caudillo el recorrido en coche descubierto, de pie, acompañado del alcalde de la ciudad, señor Domingo González. El paso del Generalísimo  por las calles de la ciudad se efectuó entre constantes e ininterrumpidos vítores y aclamaciones.

 

Destructor D-41 Oquendo.

En la Casa Consistorial se celebró una recepción, En ella el Caudillo de España interesó del alcalde de El Ferrol del Caudillo  sus impresiones respecto a los diversos problemas que afectaban a la ciudad. A continuación, en el salón de sesiones, la “Coral Polifónica Ferrolana” interpretó diversas obras. Tras ello el caudillo de España se asomó al balcón principal del ayuntamiento para presenciar las actuaciones  en la plaza frente al Palacio Municipal, del coro “Cantigas da Terra” de La Coruña, y el coro “Toxos e Frores” de El Ferrol, así como los grupos de baile y danza de Falange, que realizaron con gran brillantez, siendo muy del agrado del Jefe del Estado  y del numerosísimo público allí congregado que aplaudió con gran calor los bailes y canciones de la tierra gallega interpretadas.

A las ocho de la tarde, el Caudillo de España y su esposa  se despidieron de las autoridades y entre  apoteósicos vítores y grandes aplausos, emprendió el regreso a su residencia veraniega del Pazo de Meirás.