Antonio R. Peña, doctor en Historia nos explica todo lo concerniente a la profecía del Gran Monarca, también llamado Caudillo del Tajo y su relación con España y la situación mundial, que es verdaderamente inquietante.

¿En qué se basa la profecía del Gran Monarca?

Para entender esta profecía hay que partir de una consideración previa: entender qué es España. Sintetizando al máximo sus bases: España ha sido una hermandad universal católica con la misión existencial de evangelización y defensa de la catolicidad. Esto es España. No es sólo un hecho histórico sino también trascendente, definición misma de su ser, de su esencia y existencia.

Con este enfoque la historia de España, España misma, adquiere pleno sentido global y particular en sus sucesos y hechos. Por ejemplo la evangelización de Santiago y su encuentro con la Virgen María a orillas del Ebro, el III Concilio de Toledo y la conversión del reino al catolicismo o la Reconquista, con la aparición de la Virgen María en Covadonga o del propio Santiago. El soporte del Cielo a la Reconquista fue constante. Y también hay que destcara el reinado de los Reyes Católicos o la política económica y militar de Carlos V y de los Austrias que durante 300 años consumieron vidas y haciendas, recursos materiales y humanos hasta la extenuación en la defensa de la Cristiandad y contra los enemigos herejes y musulmanes.

La defensa de la Cristiandad y la evangelización del mundo es misión existencial de España. Por eso cada vez que España se ha apartado e incluso ha renunciado a esta misión, ha entrado en el camino de la quiebra y la desintegración. Esto es lo que pasó a partir del último tercio del siglo XVII, desembocando en la Era Borbónica ilustrada, es decir, masónica. Y ya sabemos en qué acabó este camino iluminista: en la felonía de Carlos IV y Fernando VII y sus conchaveos con el gran criminal Napoleón; y en las dos ideologías hijas de la masonería: el liberalismo y el socialismo. Mediante estas dos ideologías durante los últimos 200 años España se vio envuelta en un carrusel de guerras civiles, destrucción de la Iglesia y de todo orden católico y cristiano. Resultado crisis, quiebras sociales, económicas, mentales y culturales y la desmembración de España.

Pero cuando estas situaciones pusieron a España en situación límite surgió el despertar de los españoles retornando a sus raíces y derrotando al enemigo interno y externo. Ocurrió con Don Pelayo en Covadonga. Ocurrió con Napoleón, y la recuperación se intentó en el siglo XIX mediante el Carlismo, al cual liberalismo y socialismo (masonería) le hicieron guerra. Y éste espíritu de recuperación volvió a surgir en 1936.

Concluyendo, la profecía afirma que cuando lleguen los últimos tiempos –no confundir con el fin del mundo- España se encontrará en una situación de quiebra similar o peor a las reseñadas pero en ese momento surgirá un salvador que restaurará la Cristiandad desde España. Esta misión escatológica ha sido estampada -desde el finales del siglo XV por lo menos- en nuestro escudo con el Águila de San Juan. Es “curioso” que el liberalismo y el socialismo siempre han atacado el Águila de San Juan, emblema tradicional de España.

¿Es una profecía o hay varias?

Son varias profecías que tienen fundamento bíblico. Isaías, Ezequiel, Zacarías o Daniel tienen textos apocalípticos que refieren los últimos tiempos. Los apóstoles -especialmente San Juan en el Apocalipsis- también hacen referencias a esos tiempos. Quiero destacar aquí las referencias a la abominación de la desolación en Daniel 12,11; 9,27; 11,31; Mateo 24,15 y Marcos 13,14 o San Pablo en 2 Tesalonicenses.

Los santos y beatos también nos lo han narrado proféticamente. De Santa Hildegarda y Benedicto XII a San Cesário, San Vicente Ferrer o San Francisco de Paula y San Juan M. Vianney pasando por Santa Brígida a Santa Catalina Laboure. Beatas como Ana M. Taigi e Isabel Canori o beatos como Rabán Mauro y Bartolomé Holzháuser.

También personas que llevaron una vida santa hicieron referencia al Gran Monarca tales como por ejemplo el padre jesuita Nectou y el ermitaño Buig de Milhas, sor María des Vellées y sor Rosa Colomba o sor María Rafols y Sor Patrocinio. No puedo dejar de nombrar a Santa Margarita de Alacoque y al Padre Bernardo de Hoyos sobre las promesas del Sagrado Corazón para con España.

Por lo que respecta a la literatura escatológica el eje central profético fue recogido especialmente en el Apocalipsis de pseudo-Metodio y en La Crónica del obispo Juan de Nikiu (ambos del s.VII).

A estas referencias habría que añadir las diversas apariciones de la Virgen María reconocidas por la Iglesia: La Salette, Lourdes y Fátima o Akita. De las apariciones todavía no reconocidas pero no rechazadas cito dos principales: Ezquioga y Garabandal.

Por último tenemos diversos estudios modernos sobre la cuestión como el del profesor François Spirago Le Grand Monarque (1931), José Domingo Corbato Apología del Gran Monarca (1904), el Dr. Gobelas Garabandal hora X (1977) o el Jesuita José Luis Urrutia El fin de los tiempos (1971).

En conclusión. Estas profecías merecen una credibilidad, por lo menos una atenta consideración, pues provienen de multitud de santos y beatos como de hombres y mujeres de vida ejemplar. Así también algunas de estas profecías son anuncios de la Virgen María o promesas directas de Jesucristo (Margarita de Alacoque, el padre Hoyos) prometiendo el triunfo de su Sagrado Corazón reinando, especialmente, en España.

¿Cuáles deben ser las circunstancias para el surgimiento del Gran Monarca?

El contexto que permite el surgimiento del Gran Monarca está muy ligado a la situación descrita en el Apocalipsis. Esquematizando:

Uno, la gran apostasía por lo que la antigua Cristiandad ha perdido la fe. Dos, la Fe que, como se dice en estas profecías, también perderá Roma cayendo en la idolatría o más exactamente en el sincretismo. Tres, la unión de las principales religiones en una sola encabezada por el Hombre de la Iniquidad sentado en la Silla de Pedro. Cuatro y Cinco, la peste seguida de una guerra mundial.

¿Cuál es el contenido principal de estos cinco ejes?

Estos cinco ejes tienen diversas líneas que sintetizo uniéndolas para que podamos ver el cuadro profético en su conjunto. Con la gran apostasía vendría la persecución de los cristianos (especialmente católicos). Primero cultural y socialmente y, después, físicamente. Esto se daría en medio de un período pestilente en el cual se produciría el cisma en la Iglesia. Habría dos iglesias una “oficial” sincrética que sería la mayoritaria. Otra pequeña, formada por un remanente fiel.

En este período pestilente, y con el Cisma, también se eliminaría el katejón (Aquel que, según San Pablo, impide la manifestación del Hombre de la Iniquidad). Al mismo tiempo se eliminaría el Katejos. Esto es, se suprimiría el Sacrificio, al menos públicamente. Quiere decir que ya no habrá misas públicas y los sagrarios estarían vacíos. Se daría, así, comienzo a la Abominación de la Desolación (Catalina Emerich sobre este asunto). En este período de tiempo diversidad de países del oriente se lanzarían sobre Israel y en el momento en que más se hablaría de paz, daría comienzo una guerra mundial.

Hay que aclarar que Israel no es el actual estado Israel sino que es el pueblo cristiano, especialmente los católicos. De hecho el catecismo sostiene que la Iglesia Católica es el nuevo Israel. Teológicamente, pues, los cristianos somos los continuadores de la Tradición bíblica que, pasando por Cristo, llega hasta nosotros. Territorialmente sería el occidente europeo, pero más exactamente, una región que va desde el Ródano hasta Gibraltar que es donde principalmente se establecieron la mayor parte de las diez tribus del Reino de Israel o Reino del Norte, tras su destrucción por los babilonios (mientras que tuvo continuidad el reino del sur o Reino de Judea con dos tribus, la de Judá y la de Leví).

Por lo tanto, en la Hispania Mayor y Menor se establecieron parte de las diez tribus del Reino de Israel mezclándose con la población europea. Por lo tanto se entiende que San Pablo fue a occidente a devolver la fe a Israel. Mientras que Pedro predicaba a las dos tribus restantes (Judá y Leví).

De la predicación de Pedro a la tribu de Judá surgiría lo que hoy llamamos judíos mesiánicos. Estos se consideran los auténticos judíos por costumbre y tradición que enlaza en continuidad en el cristianismo. Aunque hay diferencias entre los grupos mesiánicos la gran mayoría aceptan el Nuevo Testamento, reconocen a Jesucristo como el Mesías e incluso los hay que reconocen el Sacrificio de la Santa Misa y al Papa como Vicario de Cristo.

Volviendo al asunto central. Después de que el pueblo de Israel perdiese la fe en Europa, ésta fue recuperada mediante la evangelización de Santiago Apóstol. De tal manera, una vez recuperada la fe Israel -Hispania- reanudó su misión evangelizadora y de defensa de la fe por todo el mundo hasta la Era de la destrucción masónica (s. XIX-XXI).

Debemos tener en cuenta que a diferencia de las diez tribus del reino de Israel, la tribu de Juda y Leví, una vez destruido el Templo de Jerusalén por los romanos, también ellos se establecieron por todo occidente pero no mezclándose con la población europea sino que formaron comunidades separadas llamadas juderías. Asimismo rompieron con la continuidad con la tradición bíblica y sacerdotal dando forma al judaísmo talmúdico.

Por lo tanto, en ese período pestilente se producirán múltiples algaradas y revueltas comunistas e islámicas por todo occidente y guerra mundial, empezando por España debido la traición a su propio ser. Y todo conducido por “La Secta”, como la propia Virgen María la denomina. Sólo Portugal se librará de esta situación por la promesa de la Virgen María en Fátima: la fe siempre se conservará en Portugal. De hecho al Gran Monarca también se le llama Caudillo del Tajo.

Concretando en España. La situación insurrección, sediciones, motines y anarquía llevará a la proclamación de una república que durará tres días (Ezquioga), acordes con los tres días de Cristo en la sepultura y su resurrección.

En este contexto ¿cuándo aparecería el Gran Monarca?

Correlativamente a los tres días de Cristo en la sepultura y su resurrección. Al tercer día en que Israel (España) parecerá haber sido quebrado y descompuesto, surgirá esta figura que se alzará al grito de Dios, Patria y Rey.

¿Cuál será la labor del Gran Monarca?

La restauración de Hispania/Israel consagrada al Sagrado Corazón (Padre Hoyos) bajo la verdadera monarquía tradicional. Preparará Hispania para el gran choque mundial, dado que al poco dará inicio la III guerra mundial. En ese instante se produce el Aviso y le sigue meses después el Milagro.

Desde Hispania el Gran Monarca derrotará a todos los enemigos. Tras una gran victoria en los Pirineos y avanzará hasta el Neva (Bug de Milhas). Mientras, por el sur llegará a Jerusalén y a Asia Menor-Anatolia. Santa Sofía volverá a ser cristiana/católica. Este punto es muy interesante.

La cuestión de la rehabilitación católica de Santa Sofía es referida por Santa Brígida (s. XIII) casi 200 años antes de la caída de Constantinopla en manos del turco. Hasta ahora no entendíamos cómo encajaba esta pieza en el rompecabezas profético. Sin embargo el 10 de julio Erdogán declaró Santa Sofía en mezquita.

Paralelamente al surgimiento del Gran Monarca, Dios da a la Iglesia un papa santo. De nuevo la Cristiandad volverá a ser restaurada en sus dos cabezas: la espiritual, el Papa; y la temporal o terrenal, el Gran Monarca. Con Él, la Cristiandad gozará de un largo período de paz donde se hará realidad el reinado social de Cristo.

¿Quién es el Gran Monarca?

Esta es una de las dos preguntas del millón.

Lo único que tenemos son indicios, características que van dando las diversas profecías. Algunos profetas citados hablan de una persona mayor, un anciano que es el que restaurará Hispania en una primera fase. Un anciano sin descendencia que traspasa la corona a un joven de unos treinta y tres años, que es el que lleva a cabo el resto de la Misión. Hay estudiosos del tema que dicen que el Gran Monarca es éste joven. Otros, entre los que me encuentro, sostenemos que el Gran Monarca es ese anciano.

Hay profecías que lo llaman Caudillo del Tajo. Es decir, tendría conexiones con Portugal o lo conectan con una dinastía de reyes relacionados con Portugal. También las hay que lo vinculan directamente como heredero de la dinastía real francesa. Otros lo relacionan y lo hacen legítimo heredero de la monarquía hispánica proveniente de la herencia dinástica francesa. Todos coinciden en que tiene en su escudo la flor de lis. Tal como yo lo entiendo debe ser una persona en que se reúnan los tres orígenes. Además, y esto es muy importante y central, tiene en el escudo los dos Sagrados Corazones.

Yo tengo a mi candidato. Según los estudios que he realizado sobre el tema sólo hay una familia dinástica en que se conjugan todas estas características y mantiene la Tradición viva y el lema Dios, Patria y Rey. De todas formas, está bien que no sepamos quién es porque de lo contrario estoy convencido que “cierta secta” lo asesinaría.

¿Por qué es tan importante este dato?

Porque es el que nos ratifica que se cumplen en esta persona las promesas del Sagrado Corazón.

¿Cuáles son estas promesas?

Santa Gertrudis, patrona de los místicos –mística ella misma- en su Heraldo de la amorosa bondad de Dios, llamado también Revelaciones de Santa Gertrudis, nos cuenta las visiones y comunicaciones con Cristo y explica que la devoción al corazón de Jesús estaba reservado por la Divina Providencia para los tiempos futuros” en los cuales estará “el mundo envejecido” para que renazca por su Sagrado Corazón.

La promesa que le hace a Santa Margarita de Alacoque es que su Sagrado Corazón reinará en todas las naciones derrotando al imperio de Satanás. Pide que las naciones se consagren a su Sagrado Corazón y así quedará instaurará el reinado social de Cristo. Hay otras promesas: las personas y familias donde se halle esta devoción quedarán bendecidas así como sus empresas y actividades y sus casas. Tal será la gracia derramada a estas personas y familias que ninguno de ellos morirá en pecado y sin recibir los Sacramentos, la perseverancia final y salvación eterna.

Abierta la edad de las novedades, en 1689 Jesús encargó a Santa Margarita que pidiera, a Luis XIV, la consagración de Francia a su Corazón. Margarita fue personalmente a la Corte pero el rey hizo caso omiso. Justo cien años después la revolución iluminista triunfaba y su descendiente Luis XVI sería decapitado.

Unas décadas después de los mensajes a Santa Margarita, ya era patente el triunfo de los iluminados en Francia y en España. El Sagrado Corazón de Jesús se manifestó al beato jesuita Bernardo de Hoyos. El Sagrado Corazón le había hecho una promesa: “Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”. Bernardo de Hoyos escribió al nieto de Luis XIV, Felipe V y le pidió la consagración de España al Sagrado Corazón. Aunque no consagró España Felipe V sí se lo comunicó al Papa Benedicto XIII (en 10 de marzo de 1727) y trabajaron para la extensión de esta devoción. España quedó a salvo de aquella primera ola masónica revolucionaria de 1789. Se debería esperar a 1919 para que Alfonso XIII consagrara España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, fusilado y volado en 1936.

Pese a la Consagración de 1919 Alfonso XIII y España sufrieron los embates de La Secta. Al rey le costó el trono y a España una guerra pero la masonería y su revolución comunista no triunfó. El Domingo 30 de junio de 2019 se renovó la consagración de España al Sagrado Corazón. El rey Felipe VI ni siquiera asistió.

De tal manera tenemos: Un rey que al tomar posesión rompió la tradición y omitió la biblia y el crucifijo. Un rey que no asiste a la renovación de la consagración que hizo su bisabuelo. El obispado de Getafe no permitió banderas de ningún tipo. Claro, no se podía permitir que un acto así y retransmitido por TV estuviera lleno de banderas españolas y mucho menos que apareciese el Águila de San Juan tan unido al ser de España.

Resultado: un año después tenemos un rey que ha tenido que salir huyendo. Un presidente del gobierno comunista y revolucionario que en diversos actos públicos se salta de continuo el protocolo quedando el rey desplazado. Fuerzas que no dudo para mí tienen fundamento en el presente gobierno atacan de continuo a la institución monárquica y piden abiertamente la república. Una España en pestilencia de todo tipo que impugna a sus propios hijos, los enfrenta, engendra odio y genera división hasta la desmembración e incluso la desintegración. La confusión y el desorden ya han echado raíces entre nosotros. No hace falta ser profeta para ver que este ambiente va a ser cada vez más profundo, agujereando al alma de los españoles hasta provocar disturbios, algaradas y nuevas sediciones. No es de extrañar que la salida fuese la proclamación de una III república y el cumplimiento de la profecía de Azquioga que nos asegura la derrota de los revolucionarios y el triunfo del Sagrado Corazón de la mano del Gran Monarca.

¿Cuándo surgirá el Gran Monarca?

Esta es la segunda pregunta del millón. Lo primero, no se nos ha dado conocer el día ni la hora (Mt. 24, 36-51), pero tenemos muchas pistas, cuando veamos que se va cumpliendo lo profetizado, por ejemplo: que el Bien es tomado por mal y el Mal es tomado como bien. San Vicente Ferrer dice “Veréis una señal y no la conoceréis; pero advertid que en aquel tiempo las mujeres vestirán como hombres y se portarán según sus gustos y licenciosamente y los hombres vestirán de mujeres”. El Padre Pío afirma “Cuando el aire sea pestilente” (Padre Pío). Será el tiempo de la gran apostasía (2Tes 2,1-12). Será un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina sino que, arrastrados por su propias pasiones, se buscarán maestros que les alaguen los oídos, se apartarán de la verdad y se volverán a las fábulas"  (2Tim 4,3-4)

Daniel habla de las setenta semanas y refiere que el Templo será profanado y el Sacrificio será suspendido. Profanar es tratar algo sagrado sin el debido respeto (sacramentos, Santa Misa…) y también venerar oras divinidades especialmente en lugares sagrados (CIC 2112 y ss). Y el Sacrificio es la Santa Misa. Entonces vendrá la Abominación de la Desolación (Dan 9,27 11,31 12,11; Ap 13,14-15; Mt 24-15, 2Tes 2,2-1). Jesucristo habla de esto cuando los apóstoles le preguntan sobre estas “cuestiones y responde: “será como en tiempos de Noé”. Para saber cómo eran esos tiempos basta leer el Génesis 6.

¿Qué son las setenta semanas de Daniel?

 

Es una profecía contenida en el capítulo 9 del libro de Daniel. Es escatológico centrado en el fin de los tiempos o era actual mediante la intervención decisiva del Cielo en la historia para dar comienzo a una nueva era: el reinado social de Cristo.

Setenta semanas han sido decretados”  (Daniel 9:24). Esquematizando. En esta profecía las 69 semanas contabilizarían 483 años ¿desde cuándo los contamos? El Antiguo Testamento narra la historia del pueblo de Israel, compuesto de 12 tribus y formando un reino. El reino se divide en dos: el reino de Israel con 10 tribus y el reino de Judá con las tribus de Judá y Leví. Los babilonios destruyen el reino de Israel cuyas tribus se distribuyen por Europa occidental, principalmente. El Templo fue destruido en el año 596 a.C. y en el año 444 se reconstruye por el decreto de Artajerjes. En Nehemías 2, se describe toda la reconstrucción del Templo y ocurre el 9 AV (día trágico para los hebreos, todas las desgracias han ocurrido el 9 AV).

Por lo tanto los 483 años deben contarse desde el decreto del 444 aC llegando a la época de Jesús entre el año 30-33 (crucifixión de Jesucristo) y comienza la edad de la Iglesia. Pero el Templo es destruido en el año 70 y la tribu de Judá dispersada. Luego se produce la llamada dilatación profética (Zacarías 9:9 y 9:10, Isaías  9:6 y 9:7, Daniel 9:26). La tribu de Judá vuelve en 1948 fundando un nuevo Estado. Por lo tanto el reloj se vuelve a poner en marcha con la última semana. Y es aquí donde estaríamos, acabando la última semana de Daniel.

Por último quisiera referirme a los diálogos de la beata Isabel Canori con la Virgen María porque dan soporte a esta cuestión. Entre 1820 y 1822 le fue enseñado los últimos tiempos. Tales eran las terribles desgracias y la angustia que sufría que la Virgen María quiso consolarla y le aseguró que todas estas desgracias pasarían dentro de 200 años. Esto nos sitúa en una horquilla entre 2020-2022, en medio de tales desgracias la humanidad verá sus pecados –el Aviso- para que pueda expiarlos y Dios pondrá a un verdadero pastor –Gran Monarca- para que guie a su pueblo -Israel/Hispania- con el que renovará toda la tierra.