Entrevista a Rafael Rodrigo Fernández, doctor en historia y socio propietario de la librería Tercios Viejos de Madrid.

Tercios Viejos es una librería, pero es mucho más, es un auténtico centro cultural. ¿Qué actividades se llevan cabo en Tercios Viejos?

Efectivamente, así es, además de poder comprar libros, las láminas de Augusto Ferrer-Dalmau, juegos de mesa, reproducciones de las esculturas de Salvador Amaya, soldados de plomo pintados, pines o mascarillas con temática histórica, entre otras muchas cosas, en Tercios Viejos se pueden asistir a charlas, debates, mesas redondas o presentaciones de libros sobre historia.

Además, casi todas estas actividades son grabadas por nuestros buenos amigos de Divulgadores de la Historia y se pueden ver posteriormente en su canal de YouTube o escuchar en podcast en ivoox

¿Cómo surgió esta idea? ¿Cuándo se empezó a poner en práctica?

Pues comenzó en una sobremesa de una comida familiar. Somos dos hermanos, José Alberto y Rafael, aficionados a la historia militar desde muy pequeños. Con el paso del tiempo pasamos de lectores empedernidos a escritores, los dos tenemos varios libros publicados y en concreto con la editorial Galland Books de Valladolid. Nuestro editor es Lucas Molina al que comentamos la posibilidad de abrir una librería en Madrid, cosa que le pareció interesante. Quién dio el espaldarazo definitivo al proyecto fue nuestro cuarto socio, Augusto Ferrer-Dalmau. Durante uno de los viajes de trabajo, en este caso rumbo a Mali para pintar a las tropas españolas allí desplegadas, en esos tiempos de espera en aeropuertos y largas noches Lucas le fue contando el proyecto. A la vuelta de su “misión” comenzamos los trámites para abrir Tercios Viejos.

Comenzamos en diciembre de 2018, siendo nuestra puesta de largo una charla sobre “Tercios Viejos: soldados de leyenda”. Desde entonces son más de 150 las charlas, conferencias o presentaciones de libros que hemos programado. Sobrevivido a una pandemia y a una crisis económica como no se veía desde la Guerra Civil y estamos en tiempos de paz.

¿Esta mezcla entre librería y centro cultural es más común en países donde hay una mayor afición por la historia militar, como por ejemplo en el Reino Unido?

Es cierto que la historia de las sociedades, culturas y naciones se ha ido construyendo a través de la guerra. En otros países, especialmente los anglosajones, existe una mayor costumbre de presencia pública de la historia militar, existen cátedras, departamentos universitarios y grupos de investigación de reconocido prestigio. Con Tercios Viejos intentamos aportar nuestro granito de arena para que en España sigamos el mismo camino.

Casi sin pretenderlo nos hemos ido convirtiendo poco a poco en un referente para la Historia Militar en España, Evidentemente, sin menoscabo de los Institutos dependientes del Ministerio de Defensa. Ojalá no seamos los únicos a nivel privado y nos siguiesen muchos más. Descubrirían un mundo absolutamente desconocido.

De todas las actividades realizadas, ¿cuál ha sido para usted la más llamativa o la que cree que mejor define el propósito de Tercios Viejos?

Difícil respuesta el elegir solamente una actividad, ya que además de haber sido numerosas hemos tenido de todo tipo, desde más familiares a más multitudinarias. En este caso me voy a quedar a título personal con una que fue francamente familiar, la que realizamos con los nietos de la desgraciadamente desaparecida editorial/librería San Martín.

Nos conocimos cuando estaban intentando sacar nuevamente los fondos editoriales de San Martín, una labor digna de elogio para una librería de referencia para todos los amantes de la historia militar. Pasado un tiempo decidieron dar prioridad a sus estudios universitarios y futuras carreras profesionales, así que decidieron traspasarnos el fondo editorial de San Martín. A tal efecto realizamos un evento en Tercios Viejos con sus herederos. Creo que de alguna manera nos hace sentirnos seguidores de esa labor comenzada a mediados del siglo XIX y de la que esperamos sentirnos orgullosos y a la altura.

He visto que por Tercios Viejos han pasado autores como José Javier Esparza, Iván Vélez, Luis Gorrochategui o José Antonio Crespo-Francés, entre otros muchos.

Dices bien, muchos han sido los autores y amigos que han pasado por nuestra librería, académicos, catedráticos, profesores, recién licenciados y aficionados a la historia militar. Algunos, deben de ser masoquistas e incluso repiten. Además, no solamente tenemos autores de Madrid, han venido desde Barcelona, Extremadura o El Ferrol, pero es que incluso desde París, aprovechando algún desplazamiento a la capital.

Además, actualmente con la posibilidad que nos ofrece la tecnología hemos tenido presentaciones online con los autores, lo que acerca todavía más su obra a los lectores.

Ahora mismo existe una fuerte corriente que quiere conocer más nuestra historia real y profundizar en ella. ¿A qué cree que se debe esta tendencia?

Creemos que la afición a la historia militar ha ido creciendo en España durante los últimos años, bien es cierto que no es algo mayoritario. Sin embargo, existe un nicho de personas que demandan saber más sobre historia y especialmente en historia militar.

Las razones quiero creer que se deben fundamentalmente al deseo de muchas personas de conocer la historia como realmente sucedió de manos de verdaderos expertos. Que nos cuenten las luces y las terribles sombras, pero que nos eviten el bochorno de ver como el Almirante Cervera, Churruca o Gravina pierdan sus calles por “franquistas”, tras un informe de teóricos expertos que costó la friolera cifra de 15,000€.

La leyenda negra ha sido derrotada académicamente, pero sigue existiendo en el imaginario popular, sobre todo por los estereotipos con los que nos bombardean las series y películas anglosajonas y, desgraciadamente, también las españolas. Pero cada vez son más los que rechazan esta visión falsa y propagandística, ¿se está acercando el momento de vencer por fin esta batalla?

Sin lugar a dudas. Por citar un ejemplo, acudimos hace dos años (dichosa pandemia) a las IIª Jornadas de Leyenda Negra en San Lorenzo de El Escorial organizadas por el Ateneo Escurialense y coordinadas por Javier Santamarta. El éxito de dichas jornadas fue tan absoluto, incluida la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid en la apertura del acto, que se tuvo que buscar una sala mucho mayor para que cerca de 500 personas siguiesen las ponencias.

Puede comentar con el protagonista de la serie “El Cid”, vía redes sociales, que si alguien ve una película o una serie es para entretenerse y ojalá le despierte la curiosidad para leer un libro de historia. Es cierto que las series repiten estereotipos, pero es que los guionistas no son historiadores, y si tienen asesores históricos pueden no hacerles caso en beneficio de la audiencia. Pero siempre será mejor que ver otras cosas de “máxima audiencia”.

En Tercios Viejos hemos tenido presentaciones de libros sobre este tema de Alberto Gil Ibáñez, José Javier Esparza, entre otros. Con decir que hasta Ramón Tamames acaba de publicar un libro al respecto. En el mundo académico se ha terminado hace tiempo la Leyenda Negra, el trabajo es conseguir que llegue al gran público.