En la mañana del sábado 6 de junio, arribó al puerto coruñés la 4ª División de la Escuadra integrada por el Crucero “Canarias”, en el que enarbolaba insignia el Contralmirante Díaz del Río y Pita da Veiga, acompañado por los Destructores “Ciscar”, “Almirante Valdés” y “Ulloa”. Los buques quedaron atracados en los muelles de “Méndez Núñez” y “Almirante Vierna”.

La División Naval, procedía de Gijón, y la razón de su escala en La Coruña obedeció a dar descanso a las dotaciones.

Como en otras ocasiones, el Contralmirante, Comandante de la División, cumplimentó a las primeras Autoridades coruñesas que, igualmente, fueron recibidas en el buque insignia. A lo largo de la jornada del domingo los portalones de las distintas unidades navales surtas en el puerto se abrieron para que pudieran ser visitadas por cientos de coruñeses y en la noche del lunes, día 8, el Ayuntamiento, ofreció, en los jardines de Méndez Núñez, una animada verbena en honor de las dotaciones, en la que intervinieron una renombrada orquesta y varios grupos de gaiteros que hicieron las delicias de los que concurrieron a la velada.

Con relación a las unidades que integraban esta División Naval, el Crucero pesado “Canarias”, al igual que su gemelo el “Baleares”, perdido en 1938, habían sido autorizados por Ley de 13 de julio de 1926, durante el gobierno del General Primo de Rivera. Construido en la factoría ferrolana de la S.E.N.C., fue botado en mayo de 1931, sin embargo, debido a cuestiones de tipo político, al estallar la guerra civil todavía no estaba terminado. Fue entregado a la Armada nacional, entrando en servicio en septiembre de 1936.

Desplazaba 13.200 tn. a plena carga, con una eslora de 193,90 m., 19,50 de manga y 6,51 de calado. Disponía de cuatro grupos de turbinas Parsons, ocho calderas Yarrow y cuatro hélices que le proporcionaban una potencia de 90.000 cv. y un andar de 32 nudos. Su dotación era de entre 800 y 1.200 hombres.

Montaba ocho cañones Vickers de 203 mm., ocho Vickers antiaéreos de 120 mm. y otras piezas menores. En origen estaba previsto la colocación de doce tubos lanzatorpedos de 533 mm. que nunca recibió.

En los años 60-70, le fueron instalados sensores y equipos electrónicos, así como radares y se instaló el CIC (Centro de Información y Combate). Durante muchos años, fue el Buque insignia de la Flota, causando baja en la lista de buques de la Armada en diciembre de 1975 y pese a intentar su conservación para museo a flote, finalmente fue desguazado.

En cuanto a los tres Destructores –“Almirante Valdés”, “Ciscar” y “Ulloa”-, pertenecían a las primera –“Almirante Valdés”- y a la segunda -“Ciscar” y “Ulloa”- series de la larga clase “Churruca”, compuesta por un total de dieciocho unidades -nueve la primera serie, siete la segunda y dos de una tardía tercera- botados entre 1927 y 1946.

Sobre esta larga clase de Destructores, todos ellos construidos en la S.E.N.C. de Cartagena, inspirados en la clase británica “Scott” –“Churruca” (1º), “Alcalá Galiano” (1º), “Sánchez Barcaiztegui”, “José Luis Díez”, “Almirante Ferrándiz”, “Lepanto”, “Churruca” (2º), “Alcalá Galiano” (2º) y “Almirante Valdés”, primera serie; “Almirante Miranda”, “Ciscar”, “Escaño”, “Gravina”, “Jorge Juan” y “Ulloa”, segunda serie, y “Liniers” y “Alava”, tercera serie-, caben algunas matizaciones de interés.

Destructor “Ulloa” con la Bandera Nacional pintada en su amura de estribor, para hacer patente su neutralidad durante la II Guerra Mundial

En primer lugar, los “Churruca” (1º) y “Alcalá Galiano” (1º), fueron vendidos en 1927 a la Armada argentina que los rebautizó como “ARA Cervantes” y “ARA Juan de Garay”, donde se mantuvieron operativos hasta 1961, motivo por el cual, en 1931 se botaron los que asumirían los nombres de los dos gloriosos marinos españoles muertos en el combate de Trafalgar.

Salvo el “Almirante Ferrándiz”, que fue hundido en 1936 por el Crucero “Canarias”, el resto de los buques de la serie primera y segunda, fueron dados de baja entre 1957 y 1970.

En cuanto a la tercera serie –“Liniers” y “Alava”-, autorizados en 1936, se comenzó su construcción en la factoría de la todavía Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena en 1942, siendo entregados a la Armada en 1951, quedando sujetos, en 1962, al plan de modernización de la Flota y siendo retirados del servicio entre 1978 –“Alava”- y 1982 –“Liniers”.

De los presentes en el puerto de La Coruña, en la fecha de referencia, el “Almirante Valdés”- desplazaba 1.650 tn. a plena carga; en tanto que los “Ciscar” y “Ulloa”, 1.914 tn. Su eslora era de 101,98 m., con una manga de 9,67 y 3 m. de calado. Disponían de dos turbinas Parsons y cuatro calderas Yarrow, con una potencia de 42.000 cv. y un andar de 34 nudos. Su dotación era de 160 hombres.

Montaban cinco cañones Vickers de 120 mm., los de la primera serie, y cuatro los de la segunda. Además, todos ellos, disponían de seis tubos lanzatorpedos de 533 mm., dos morteros lanzacargas de profundidad y otras piezas menores.

La División Naval, abandonó el puerto coruñés en la tarde del martes, día 9 de junio.